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Valencia; 0; Levante, 0

El amor propio premia al Levante

El Valencia, tercero, se estrella ante la zaga del equipo granota, con 10 desde el minuto 20

Como en un epílogo feliz y extenuante de su temporada, el Levante arrancó un empate en Mestalla gracias a su inmenso amor propio. Desplegó un impecable ejercicio defensivo y celebró a lo grande el punto que le asegura la permanencia, con malos modos por parte de su capitán Ballesteros al abandonar el campo. El punto le permite al Valencia asegurar un meritorio tercer puesto en un partido sin componendas: Mata envió el balón al palo en el 88.

Los malpensados, convencidos del apaño, se quedaron sin argumentos a los cinco minutos: tres tarjetas amarillas y mucha bronca. Hasta los entrenadores se encararon a las primeras de cambio, como si hubiera viejas cuentas pendientes: tal vez el futuro del banquillo de Mestalla también estaba en juego. El partido se enredó en el primer minuto y así transcurrió durante todo el primer periodo, con dos expulsiones (Xisco Nadal y el entrenador, Luis García), muchas patadas, bastantes simulaciones y poco fútbol.

Valencia, 0; Levante, 0

0 - Valencia: César, Migue, Dealbert, Ricardo Costa (Tino Costa, m.68), Mathieu (Jordi Alba, m.56), Albelda, Banega, Joaquín, Jonas (Vicente, m.75), Mata y Soldado.

0 - Levante: Munúa, Javi Venta, Ballesteros, Nano, Juanfran, Pallardó (Gorka Larrea, m.85), Xavi Torres, Iborra, Xisco Nadal, Valdo (Cerra, m.90) y Caicedo (Stuani, m.77).

Árbitro: Fernando Teixeira Vitienes colegio cántabro). Amonestó por el Valencia a Mathieu y Banega y por el Levante a Caicedo e Iborra. Expulsó con roja directa al levantinista Xisco Nadal (m.22) y al entrenador Luis

García Plaza (m.44).

Incidencias: partido disputado en el campo de Mestalla ante 45.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones. Se guardó un minuto de silencio por los fallecidos en el terremoto de Lorca.

Al quedarse tan pronto con 10 tras la expulsión de Xisco Nadal (m. 20), Luis García agudizó la idea granota de replegarse mucho y muy solidariamente. En torno a Ballesteros, el Levante construyó un muro que el Valencia no supo sortear en la primera parte. Le faltó la frescura de sus laterales para llegar a la línea de fondo. Extramotivado Caicedo, saltaron chispas de su duelo con Ricardo Costa, muy agresivo por ambas partes.

Tras el descanso, Emery exigió mucha más profundidad a sus laterales, supliendo a uno de ellos, Mathieu, por el más explosivo, Jordi Alba. El Levante se defendió con la precisión de un cirujano, muy sincronizado a la hora de tirar la línea del fuera de juego. Quedaba tiempo para la nostalgia y Emery le concedió el último cuarto de hora a Vicente, en su despedida de Mestalla, 11 años después. La fiesta, sin embargo, fue granota; el triunfo de los supervivientes.

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