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LIGA | GETAFE 2 - OSASUNA

Entre el cielo y el infierno

El Getafe vence a Osasuna en un duelo agónico y ambos se la jugarán en la jornada definitiva

El Getafe llegará a la última jornada con un punto de renta sobre los puestos de descenso, dependiendo de sí mismo pero con la única certeza de que la victoria le garantiza la permanencia. Se prolongan los puntos suspensivos después de un encuentro agónico, donde el Getafe coqueteó con el drama y acabó respirando, con una victoria sobre Osasuna.

En el reparto de papeles para la final, Míchel entregó las alas al talento de Manu y Pedro Ríos, y la sala de máquinas a la fibra de Boateng y Casquero y el eje de la defensa a la contundencia de Cata y Mario.El central canario, que se rompió el tendón de Aquiles en septiembre, jugó sus primeros minutos en la Liga el pasado martes ante el Madrid tras más de seis meses lesionado y fue de los pocos capaces de elevarse en la mediocridad de los azulones en Chamartín. "Esto es el Bernabéu, aquí hace mucho calor y a los chicos se les agarrotan las piernas. Ante Osasuna ya no hay excusas", explicó sarcástico Ángel Torres, decepcionado ante la actitud pusilánime de los suyos.

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Getafe: Ustari, Víctor Sánchez, Mario, Cata Díaz, Marcano, Pedro Ríos, Boateng, Casquero (Parejo, m.54), Manu del Moral, Miku (Albín, m.54) y Colunga (Borja, m.80).

Osasuna: Ricardo, Damiá (Soriano, m.73), Flaño, Sergio, Monreal (Leka, m.86), Cejudo, Puñal, Vadózc, Camuñas, Nekounam (Pandiani, m.68) y Kike Solá.

Goles: 1-0: M.63 Manu del Moral; 2-0: M.90 Pedro Ríos.

Árbitro: Mateu Lahoz (comité valenciano). No hubo amonestados.

13.500 espectadores en el Coliseum Alfonso Pérez.

Exigidos y responsabilizados, los azulones agilizaron los trámites camino de la portería rojilla. Entre la ansiedad y el pragmatismo, eliminaron toda retórica en su propuesta, inclinando el campo a su favor. A los 11 minutos, Pedro Ríos mando al limbo un balón suelto tras una filigrana de Miku. Y, poco después, un zapatazo de Manu más allá de la frontal forzó la primera estirada de Ricardo.

Los dos extremos del Getafe agitaban la ofensiva local y eran principio y fin de cada ataque con centros y diagonales que acogotaban a la defensa osasunista. Colunga echó el telón al primer acto con un centro-chut que destapó el optimismo en la grada. La parroquia del Coliséum, más numerosa y entregada que de costumbre, acudió a la llamada con la disposición con la que se afronta un rescate.

Sobre el césped, el paso de los minutos transformó las ganas en desasosiego y cuando los transistores anunciaron el gol del Zaragoza en La Romareda, el vértigo dio paso al drama. Míchel recurrió al compás de Parejo y a la efervescencia de Albín para volcarse sobre el área rojilla. Pero los de Mendilibar gestionaban el empate con solvencia y jugaban con el sistema nervioso de los locales. Para Osasuna un punto era la vida. Para el Getafe el abismo.

La tensión se rompió a falta de 25 minutos. Una jugada embarullada desembocó en un centro de Parejo al corazón del área pequeña. En su intento de evitar el remate de Colunga, Flaño embocó el balón en su propia portería.

Estalló la grada. Se desmelenó Míchel. La fiesta consistía en depender de sí mismo en la última jornada en Anoeta. Pero con el marcador en contra, Osasuna se desató y entonces apareció el mejor Ustari. Primero, para detener un disparo a bocajarro. Después, para despejar, con ayuda del larguero, un remate de Pandiani. Se masticaba el miedo cuando Pedro Ríos selló la victoria. Se prolonga la intriga.

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