Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Ni un susto en el Camp Nou

El Deportivo se mantiene fuera del descenso con un empate ante un rebajado Barça

Rácano más que austero, el Deportivo dejó pasar el partido del Camp Nou como si nada, convencido de que un punto es mejor que ninguno y de que el Barça siempre será el Barça, diga lo que diga la alineación y opine lo que opine la gente, qué más da. Peor lo tienen otros. El equipo gallego siempre fue muy suyo, y de momento sigue fuera del descenso. Si acaso se jugará la permanencia en Riazor contra el Valencia, en un duelo que reabre viejas cicatrices. Ayer prefirió no arriesgar, dejar las cosas como están, por más que en el último minuto Valdés le sacara un remate de gol a Xisco. Ya le va bien. Y al Barça, también.

Al Barça siempre le cayó bien el Deportivo, o al menos tiene más cosas que agradecerle que reprocharle, sobre todo por el penalti de Djukic o el traspaso de Rivaldo. Nadie le quiere mal tampoco al bueno de Lotina, caballero de la triste figura, y siempre se ha tenido por muy buena persona y excelente futbolista a Valerón. Así ha sido siempre últimamente, en la bonanza y en la penuria, y por tanto con independencia de la clasificación del Deportivo. A juzgar por la alineación barcelonista, ayer pudo parecer que la estima azulgrana va en aumento, especialmente ahora en que los blanquiazules se juegan el descenso. Apostó Guardiola por medio equipo del filial, por los suplentes profesionales y por Valdés, que le pidió jugar al entrenador porque entiende que es la mejor manera de estar en forma con vistas a Wembley. La cabeza del barcelonismo está en la final de la Copa de Europa del día 28 y no en una Liga que ya tiene a buen recuado después que anoche recibiera el trofeo de manos del presidente Villar.

BARCELONA, 0 - DEPORTIVO, 0

Barcelona: Valdés; Bartra, Fontàs, Abidal (Maxwell, m.52); Dos Santos (Oriol Romeu, m.81), Thiago, Mascherano (Alves, m.52), Keita; Jeffren, Afellay y Bojan. No utilizados: Pinto, Xavi, Messi y Pedro.

Deportivo: Aranzubia; Laure, Lopo, Colotto, Manuel Pablo; Rubén Pérez, Aythami, Juan Domínguez; Valerón (Xisco, m.89); Adrian (Riki, m.81) y Lassad (Guardado, m.64). No utilizados: Manu, Seoane, Guardado, Saúl y Juan Rodríguez.

Árbitro: Delgado Ferreiro. Amonestó a Aythami y Lopo.

Camp Nou. 70.049 espectadores. Ángel Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol, entregó el trofeo de la Liga al Barça. Antes del partido se guardó un minuto de silencio por las víctimas de Lorca.

Mejor practicar con los chichos del Miniestadi, necesitados del calor de la hinchada del Camp Nou, que arriesgar con los titulares, seguramente más reservones y menos expuestos en los balones divididos, en las jugadas comprometidas. A Guardiola se le vio más contento que nunca, como si recordara sus tiempos en Tercera División, intervencionista en la banda, entregado a la causa de La Masia. Movió y retocó al equipo sin parar: Dos Santos arrancó como volante en una defensa de tres, Afellay ejerció de falso nueve, Mascherano volvió al pivote, los extremos intercambiaron posiciones y Abidal fue sustituido a la hora de partido. Una rueda de la que participaron jugadores que salen de lesiones como Maxwell.

Al Deportivo le dio igual que se sospechara sobre la alineación del Barça. Jugó contra los niños igual que si enfrente hubieran estado los mayores. Muy tapado y ordenado, incapaz de presionar, procuró que el Barça no tuviera profundidad ni llegada, y consiguió que Aranzubia no recibiera más de dos tiros. A cambio, Valerón estuvo tan solemne como de costumbre, sin reparar en el día ni el momento, siempre genial. Le filtró un pase a Lassad, neutralizado por Valdés, y concluyó con un remate raso una magistral conducción. No hubo más noticias blanquiazules hasta el último minuto con la llegada de Xisco. No espabiló el Deportivo ni con el paso de los minutos ni con el marcador simultáneo.

Los aficionados bien que lo aceptaron. Aguardaron hasta que su equipo recibió la Copa, que al fin y al cabo es a lo que había ido al último partido del curso en el Camp Nou.

El "despropósito" de Busquets

Guardiola no dio pistas el sábado sobre la alineación que pensaba formar ante al Deportivo, pero avisó de que el equipo sería competitivo. También dijo que pensaba en Wembley, así que no resultó extraño ver a un equipo lleno de niños. De los jugadores señalados como titulares jugaron Valdés, Abidal, Mascherano y Keita, y el resto se llenó con los más jóvenes del primer equipo —Afellay, Jeffren y Bojan, que reaparecía de una lesión— y chavales del filial: Fontàs, Bartra, Jonathan y Thiago. Durante el partido debutó en la Liga Oriol Romeu. Si no jugaron más del filial fue, sencillamente, porque la legislación lo impide. En el banquillo se quedaron Messi, Xavi y Pedro, y desde la grada, además del capitán Puyol, renqueante todavía de su maltrecha rodilla, vieron el partido Villa, Piqué, Iniesta y Busquets. Sin quererlo, el volante central fue el protagonista de la tarde porque ayer, por videoconferencia, se reunieron los miembros de la comisión de disciplina de la UEFA que deben decidir si Busquets es sancionado por un insulto racista al brasileño Marcelo, jugador del Madrid, durante el partido de ida de la semifinal de la Champions o bien cierran el expediente. La decisión se conocerá hoy, como estaba previsto: "Ya nos dijeron que no dirían nada hasta el lunes. Esperamos que el despropósito termine y dependa solo del entrenador que Busquets juegue o no la final de la Champions", manifestó Zubizarreta, director deportivo del Barça. Busquets puede enfrentarse a una sanción de hasta cinco partidos o, por el contrario, no recibir sanción. LUIS MARTÍN

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información