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El bajito más grande

Víctor, de 1,66 metros de estatura, se convierte en el Cartagena en el futbolista español en activo con más partidos (554) tras superar a Raúl

Víctor (Mérida; 1974) se ha convertido en abril en el jugador en activo con más partidos disputados en el fútbol profesional español tras superar a Raúl, que jugó 552 encuentros. El delantero del Cartagena lleva ya 554 entre Primera y Segunda, y solo le quedan por delante Zubizarreta (622) y Roberto (612). Pero el contador de Víctor estuvo a punto de pararse antes de conseguir números mareantes. El futbolista, que acaba de cumplir 37 años, pensó en dejarlo todo a los 30, cuando llevaba 320 partidos, desencantado con el fútbol. Acababa por entonces su cuarta temporada en el Villarreal, en la que, por primera vez desde que llegó al equipo, no había jugado con regularidad. "Lo pasé mal psicológicamente y pensé en dejar el fútbol. Necesitaba algo que me ilusionase", recuerda. Pero Víctor esquivó el bache y ahora forma junto a Toché una delantera productiva: entre los dos suman 22 goles, nueve del extremeño.

"Dicen que la mejor edad para un futbolista son los 28 o los 29, pero para mí esos fueron los peores años", afirma el jugador, acostumbrado a pelear desde pequeño. "Soy un chaval de un barrio humilde y me costó llegar arriba porque siempre me ponían la pega de que era bajito [mide 1,66 metros]. Después de tantos partidos, he demostrado que lo importante es tener ganas y trabajar", aclara. Víctor comenzó a jugar al fútbol en Leganés, la ciudad a la que llegó con cuatro meses. Su primer club fue el Entrepeñas y con 14 años le fichó el principal club de la ciudad. "Jugar en el primer equipo era mi mayor aspiración", asegura. Pero siguió avanzando y al año siguiente pasó a la plantilla juvenil del Madrid. "Me enseñaron muchos valores como persona y como futbolista", reconoce.

A los 20 años, sin embargo, dejó el equipo blanco para fichar por el Tenerife, en Primera. "No jugué nada, pero aprendí que llegar arriba era difícil, que había que pelear mucho", cuenta. En 1996, llegó a Valladolid y su primer año fue espectacular: jugó 42 encuentros, marcó 16 goles y el equipo se clasificó para la UEFA. Sus buenas actuaciones le permitieron debutar con la selección el 23 de febrero de 2000, en un amistoso frente a Croacia. Víctor, sin embargo, no guarda muy buen recuerdo de aquel día. "El campo estaba fatal, cuando salí estábamos con uno menos y no pude demostrar nada", lamenta. No volvió a jugar con España. Ese mismo año le fichó el Villarreal, que acababa de ascender a Primera. Allí, pasó cuatro años y marcó 47 goles. Después llegaron las dudas, la posibilidad de dejar el fútbol. Pero Valladolid se volvió a cruzar en su camino, entonces en Segunda, y fue fundamental en el regreso a la categoría de oro del equipo. "Gracias a eso me volví a ilusionar, me encontré de nuevo, volví a valorarme", afirma.

Pero en 2009 acabó contrato, el club decidió no renovarle y se fue del equipo discretamente. "La salida no fue la que esperaba después de tantos años. Muchas noches soñé con mi partido de despedida en Zorrilla", admite. "Tiene unas condiciones espectaculares y unas ganas de seguir jugando al fútbol increíbles", asegura Javier Baraja, capitán del Valladolid. Con 35 años, Víctor se vio sin equipo, pero entonces apareció el Cartagena, donde se ha convertido en ídolo y figura clave. "Tiene unas ganas de entrenarse enormes, que no las tiene ni el más joven", asegura Mariano, capitán del equipo. "Su presencia es fundamental para mí porque tiene mucha más experiencia que yo en Segunda", revela.

Juan Ignacio Martínez, técnico del Cartagena, no tiene palabras para describirle: "Es un grande de estatura pequeña, un profesional como la copa de un pino donde se debe mirar cualquier deportista". El presidente del Cartagena, Paco Gómez, quiere que Víctor continúe otra temporada, aunque él prefiere ir día a día. "Por mí seguiría porque estoy mucho mejor de lo que me esperaba, pero igual la semana que viene he cambiado de opinión", advierte. Asegura que no sabe cuáles son las claves para seguir jugando a los 37: "Trabajo a diario para intentar demostrar que soy bueno. Mi familia me da el equilibrio necesario, el ánimo para seguir". Martínez señala que el extremeño es "una persona muy ordenada en su vida" y Baraja afirma que "se cuida mucho". Víctor lo tiene claro: "También es importante tomar de vez en cuando una copa con los amigos, pero hay que saber cuándo, cómo y dónde".

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