El Sporting empequeñece al Villarreal

El conjunto gijonés, con nueve, iguala al equipo de Garrido en el descuento

Un gran Sporting, heroico, convirtió al Villarreal en un equipo menor superado en muchos momentos del partido por un equipo insultantemente atrevido, que le discutió el esférico, que le obligó a un ejercicio de resistencia del que no pudo salir victorioso por un penalti en el descuento cogido con pinzas, que Diego Castro, con una tranquilidad pasmosa, convirtió cuando el cuadro asturiano disponía de dos jugadores menos. Merecido empate con sabor a victoria que bien puede valer la salvación de un equipo con orgullo y pasión que sorprendió a un Villarreal al que se le está haciendo largo el campeonato. De los siete últimos partidos solo ha ganado uno.

En la víspera del partido de Liga Europa en Leverkusen, anunció Garrido que el partido ante el Sporting era importantísimo. Lo temía y con razón. Y capital importancia le concedió el técnico amarillo atendiendo a la lectura de la alineación presentada con el once tipo. A partir de una formación reconocible, el Villarreal pretendía que su despliegue resultara lo más natural posible, sin ninguna pieza que restara automatismo al juego.

VILLARREAL 1 - SPORTING 1

Villarreal: Diego López, Mario, Gonzalo, Musacchio, Capdevila, Bruno, Borja Valero, Cazorla (Catalá, m. 89), Cani (Wakaso, m. 58), Nilmar (Matilla, m. 79) y Rossi.

Sporting de Gijón: Cuellar (Juan Pablo, m. 67), Sastre, Iván Hernández, Botía, José Angel, Rivera ( Canella, m. 67), Nacho Cases, Diego Castro, André Castro (Nacho Novo, m. 80), De las Cuevas y David Barral.

Goles: 1-0, m. 29: Rossi. 1-1, m. 91: Diego Castro, de penalti.

Árbitro: Fernández Borbalán (Andalúz). Mostró tarjeta amarilla a los locales Capdevila y Gonzalo y a los visitantes Iván Hernández, Sastre, Cuéllar. Expulsó a José Angel (m. 64) por doble tarjeta amarilla y a Sastre

(m. 89) con tarjeta roja directa.

20.000 espectadores en las gradas de El Madrigal.

De principio y hasta el final, le costó retener, elaborar y dar sentido al ataque, falto de continuidad y fluidez. El mérito era de un Sporting con las líneas muy juntas, generoso en el esfuerzo, siempre atento a las marcas. No se limitó el conjunto de Preciado a contener a su académico rival. Quiso y pudo hacer daño al Villarreal. Cada robo del esférico en el centro del campo posteriormente provocaba un contragolpe ejecutado casi siempre con numerosos efectivos que en varias ocasiones se encontraron en igualdad de efectivos entre los que atacaban y defendían. Una y otra vez, De las Cuevas, André Castro y Diego Castro se las ingeniaban para presentarse ante Diego López. La impresión era que solo la falta de precisión asturiana mantenía la paridad en el marcador.

Mientras el Sporting se manejaba con cierta soltura y más profundidad, el Villarreal masticaba mucho más las acciones. El cuadro gijonés le obligaba a esmerarse en el pase y dar velocidad al juego. Evitada la sorpresa asturiana, fue creciendo el conjunto de Garrido con el paso de los minutos a partir de que Borja Valero, Cazorla y Cani entraran en calor y en contacto con el balón con más asiduidad. Sin embargo, fue en una acción a balón parado cómo el Villarreal abrió el partido.en abrir el partido. Un saque de esquina de apariencia inocua lo convirtió en oro Rossi gracias a la inestimable colaboración de Cuéllar. El portero del Sporting se comió el blandito centro que le cayó al pie izquierdo al internacional italiano que, atento, embocó a gol, el 15º en la Liga, el 25º de la temporada, sumando todas las competiciones. Con poco, se encontró el Villarreal en una situación deseable, pero que no hacía justicia a lo acontecido.

Un error condenaba a un Sporting dinámico y atrevido que intentó por todas revertir la realidad desmontando los presupuestos y teorías previas. Con criterio e intención, el grupo de Preciado pasó a dominar en el terreno de juego mientras el marcador se resistía y el Villarreal explotaba la vía del contraataque felizmente descubierta tres días atrás en Leverkusen. Extraviado el esférico, Garrido renunció además a Cani en favor del ghanés Wakaso con menos talento que el maño pero más pulmón, circunstancia que indicaba a las claras que tocaba resistir e intentar matar en una transición rápida.

Y cuando mejor estaba el Sporting perdió un efectivo. José Ángel persistió en una protesta sin un motivo aparente que le costó la segunda cartulina amarilla mientras Cuéllar se marchaba al vestuario tras un problema muscular en un despeje. Con todo, tuvo cerca el empate tras un remate de Barral al poste de Diego López. Al final llegó la expulsión de Sastre y un ataque heroico que le proporcionó un agónico empate con sabor a salvación.

Ivan Hernández y Botía celebran el empate ante el Villarreal.
Ivan Hernández y Botía celebran el empate ante el Villarreal.HEINO KALIS (REUTERS)
Rossi adelantó al conjunto local, pero una pena máxima más que dudosa marcada por Diego Castro en el minuto 93 concede el empate al equipo de Preciado. El Sporting se había quedado con nueve por las expulsiones de Sastre y José Ángel. <strong><a href="http://www.elpais.com/buscar/liga-bbva/videos">Vídeos de la Liga BBVA</a></strong>
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