El ocaso del Arsenal

El Manchester United elimina de la 'FA Cup' a los desbravados 'gunners' (2-0), solo vivos en la Premier League

Se acabó lo que se daba. El Arsenal ha perdido la esperanza en dos semanas trufadas de fiascos y pifias, de debacles sin remisión ni vuelta de hoja. Solo le queda la Premier, toda vez que ya ha perdido la final de la Carling Cup ante el enclenque Birmingham, descabalgado de la Champions por el estiloso y contundente Barça, y apeado ayer de los cuartos de final de la FA Cup. Tres títulos menos, otro año de sequía que se suma a los cinco anteriores. Wenger y su apuesta en entredicho; el Arsenal en el ocaso. El Manchester United, que le ha vencido en los últimos cuatro duelos directos, más rácano que nunca pero igual de certero que siempre en la definición, le clavó la estocada, le hundió por completo.

MANCHESTER UNITED, 2 - ARSENAL, 0

Manchester United: Van der Sar; Brown, Smalling, Vidic, Evra (Scholes, m. 80); Rafael (Giggs, m. 64), O'Shea, Gibson, Fabio (Valencia, m. 46); Chicharito y Rooney.

Arsenal: Almunia; Sagna, Koscielny, Djorou, Gibbs; Diaby (Ramsey, m. 72), Wilshere; Nasri, Denilson (Chamakh, m. 59), Arshavin (Rosicky, m. 72); y Van Persie.

Goles: 1-0. M. 28. Fabio. 2-0. M. 49. Rooney.

Árbitro: Chris Foy. Amonestó a Scholes.

Old Trafford. 74.693 espectadores.

El Manchester United es un equipo grande que no tiene remilgo alguno en jugar como un pequeño, con las líneas retrasadas y al contragolpe, sin mayor gloria que el remate como finalidad y no como aliño a una jugada de salón. La alineación de Ferguson frente al Arsenal expresó la máxima, con siete defensas en el once titular, a excepción del portero Van der Sar, el medio Gibson, y los delanteros Chicharito y Rooney. No extrañó que los diablos rojos, más músculo que talento, sin pie para el juego asociativo ni para la construcción, apenas hilvanaran tres pases seguidos. Pero ni les importó ni les hizo falta, excelentes en el remate final y frente a un Arsenal descosido, escaso en el ingenio y nulo en el punto y final del fútbol colectivo.

Para Wenger cualquiera puede jugar de media punta antes que Nasri. O el francés es mejor que cualquier extremo siempre y cuando Walcott no regrese de la enfermería. Unos axiomas que desplazan al 8 al costado y que niegan al Arsenal el pase definitivo, hasta el punto de que no hay catapulta capaz de desarbolar las enmarañadas zagas rivales. En Old Trafford quedó patente: Diaby, de físico imponente y zancada generosa, recuperó de maravilla pero no entendió los desmarques de los compañeros; Wilshere, atornillado como medio centro, no acertó con los desplazamientos de 40 metros porque, entre otras cosas, las líneas del Mufc no dejaban hueco a sus espaldas; y Arshavin y Rosicky están hechos un harapos, estériles en lo ofensivo y anónimos en todo lo demás. Solo Nasri se rebeló, con diagonales al centro, con una asistencia sensacional al movimiento de Van Persie que Van der Sar, estirado a lo Boomer, despejó para salvar el gol, para los incesantes flashes. También probó el disparo Nasri, capaz del desequilibrio con el quiebro y un zigzagueo. Pero las manoplas de Van de Sar, de nuevo, absorbieron el esférico.

No padece los mismos males el Manchester United, que le alcanzó con bien poco para hacer mucho. Se plantó dos veces delante de Almunia y dos goles que le encorsetó al Arsenal, terriblemente débil en las áreas. Su maldición fue el contragolpe. Primero congeniaron los gemelos Da Silva. Fabio le dio un pase en profundidad a Rafael, que devolvió el cuero al centro, donde su hermano la retrasó para Rooney. Balón alto y a la carrera de Chicharito, que remató de cabeza, bien cruzado y picado, para que Almunia desviara. El rechazo, dócil, lo finiquitó Fabio. Una llegada, un gol. En el segundo acto, el propio Rafael cazó un balón en el vértice del área y lanzó un centro que Djorou no supo repeler. Rooney, siempre al quite, puso la cabeza para firmar la segunda red. Dos embestidas, dos goles y un Arsenal para el arrastre.

Encerrado el Manchester United en su área, sin apuros en el juego aéreo porque a los centros de Sagna, Nasri y Gibbs no tenían rematador que le pusiera el lazo, el duelo se difuminó. De poco sirvió la treta del Arsenal de dar pases atrás para conectar disparos lejanos, con Van Persie, Whilshere, Diaby, Rosicky y Chamakh como cañoneros. Van der Sar escupió el peligro con los puños y los gunners, sin más recursos ni aliento, bajaron la cabeza, se cobraron la desgracia completa con la lesión de Djorou -se disloscó el hombro y podría perderse lo que resta de curso-, y se despidieron de la tercera competición en dos semanas. Sigue el Manchester United, que se defendió con todo y liquidó al rival, al flan, con dos remates y mucha fe. Algo de lo que careció, desde el principio, el rival.

Chicharito remata un balón ante el Arsenal que luego culminaría Fabio en el primer gol del partido
Chicharito remata un balón ante el Arsenal que luego culminaría Fabio en el primer gol del partidoCLIVE MASON
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