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La París-Niza, espejo y escaparate

Ante la ausencia de Contador, que corre la Vuelta a Murcia, Luis León Sánchez y Xavi Tondo lideran las esperanzas españolas en la primera gran carrera del año

Contador (dos veces), Luis León (tres), Valverde (dos), Patxi Vila, Colom, Zaballa... El podio de la París-Niza ha estado plagado de nombres y ganadores españoles en la última media docena de años (en los últimos cuatro, tres victorias españolas). Al menos desde que en 1989, cuando su primera victoria, anunciara la llegada de Miguel Indurain a la corte de los más grandes, la carrera del sol se ha convertido en un magnífico escaparate del brillo del ciclismo nacional. Y también, a veces, en duro, cruel, sin concesiones, espejo de su realidad sombría. Mañana comienza la edición de 2011?de domingo a domingo: sin prólogo, sin llegadas en alto, una contrarreloj de 27 kilómetros, cuatro etapas de media-alta montaña?y en ella no estarán los dos protagonistas principales del año pasado: Valverde, al que le quedan ocho meses de sanción; y Contador, ganador en 2007 y 2010, quien, obligado por las circunstancias -la duda principal: ¿podrá correr el Tour?-, ha centrado su calendario conocido en el Giro, lo que, como en 2008, cuando no pudo correr el Tour, aconseja evitar pruebas tan exigentes como la París-Niza. Deja al margen la carrera con la que, junto al Tour, probablemente más buena relación emocional mantiene -debutó a los 21 años y ya se asomó destacado al mirador de Niza, el col d'Éze?y participa, también como en 2008, cunado terminó tercero, en la Vuelta a Murcia.

Sí que estará el tercero en discordia, el murciano Luis León Sánchez (tres veces en el podio y una vez vencedor, en 2009, el año en que Contador fue en búsqueda de una pájara en la etapa reina), quien demostrará a su nuevo equipo, el Rabobank, de qué pasta está hecho en una carrera que se adapta a sus condiciones -gran rodador, buen contrarrelojista, magnífico en la media montaña- como un guante.

Los otros españoles de los que se espera algo son también un par de veteranos, Samuel Sánchez, siempre bullicioso en carreras de una semana, y Xavi Tondo, quien se descubrió grande el año pasado, en su debut en una gran carrera con un gran equipo, cuando ganó la etapa con final en el alto de Tourrettes-sur-Loup. Entonces corría Tondo en el Cervélo, ahora lo hace en el mejor equipo español, el Movistar, lo que dará a su actuación un mayor impacto. Tondo ya ha llegado este año a los titulares de los periódicos aparte de por su actuación en la Vuelta a San Luis, en Argentina -ganó la contrarreloj y se agarró gran pájara al día siguiente, bajando un puerto-, por su decisiva intervención en la lucha contra el dopaje, al denunciar a los Mossos d'Esquadra un email que le enviaron ofreciéndole productos dopantes. Su acción fue incluso encomiada por varios dirigentes del pelotón, y alguno, como el director del Garmin, Jonathan Vaughters, no dudó en hacer un mea culpa urbi et orbi: me equivoqué con Tondo, vino a decir el técnico norteamericano que reside en Girona, como Tondo, en su blog. "Tondo se me ofreció varias veces en los últimos años y no quise ficharlo porque su historial, su pasado en equipos portugueses, jugaba en contra de su fama. Me equivoqué, lo admito públicamente y también públicamente quiero pedirle perdón a Tondo".

El ciclista catalán, de 32 años, fue protagonista casi a su pesar, pues no quiso hablar públicamente sobre el asunto. "No quiero protagonismo por algo que todo el mundo habría hecho", dijo, "prefiero que habléis de mí por algo grande que haga en la París-Niza, por ejemplo". Su oportunidad ha llegado en una carrera en la que los jóvenes, esos ciclistas a los que quiere descubrir todos los años una afición bulímica de ilusiones, llegan de fura de las fronteras españolas. Algunos de lejos, como el eslovaco Peter Sagan, ese Valverde culón, imparable en los finales con repecho, al que le falta capacidad en la alta montaña pero que ya el año pasado ganó un par de etapas en la París-Niza y este ya se ha exhibido en el Giro de Cerdeña.

Otro llega de más cerca, de solo 20 kilómetros al norte de los Pirineos, de Hasparren, y es, suspiran los franceses, por fin el futuro ganador galo del Tour. Se llama Romain Sicard, corre en el Euskaltel porque más que francés o español se siente vasco y su mentor es el pequeño de los Galdeano, Álvaro, que lo guía desde sus tiempos de amateur en el Orbea. Procedente de la escuela de la pista, Sicard tiene 23 años y una gran capacidad tanto de escalador como de contrarrelojista. En el Euskaltel le han diseñado un camino pausado y paciente, que pasa por no presionarle en busca de resultados y en hacerle debutar poco a poco en las grandes rondas, empezando este año por la Vuelta. Todo ello lleva a los medios franceses a una curiosa doble mirada. Por un lado alaban la paciencia y el rigor con el que se conduce, su sobriedad y falta de prisa, y por otro le acicatean, le presionan, le destacan por cualquier mínimo detalle, le exigen. Le esperan, por tanto, en la París-Niza, escaparate y espejo.