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El laberinto de Mosquera

Aunque todavía no ha sido sancionado por dopaje, su equipo no deja correr al subcampeón de la Vuelta para complacer a la UCI

Existía la suspensión provisional y también la condicional, pero no la preventiva, la figura que acaba de inventarse el equipo ciclista Vacansoleil con Ezequiel Mosquera para complacer a la Unión Ciclista Internacional (UCI). Mosquera, gallego de 35 años, subcampeón de la Vuelta a España y héroe de la Bola del Mundo, positivo por un expansor del plasma -sustancia prohibida porque se usa para enmascarar el dopaje sanguíneo-, cobra, y bien, del conjunto holandés que le contrató para esta temporada, pero no corre. Aún no ha debutado porque el Vacansoleil no se atreve a alinearlo.

Así funciona la justicia en el ciclismo. Así, al parecer, quiere la UCI que funcione. El Vacansoleil, el mismo equipo que también fichó al italiano Riccardo Riccò con el fin de tener los puntos suficientes para entrar en el club de los mejores del mundo y tener asegurada una plaza en el Giro de Italia, el Tour de Francia y la Vuelta, teme que, tras el escándalo y casi la muerte de Riccò por una autotransfusión sanguínea, alinear a Mosquera podría ser contrario a sus intereses, no fuera a ser que la UCI descontara los puntos de ambos y le dejara fuera de juego en las grandes carreras. "Puro miedo y prevención", resume alguien cercano a Mosquera.

Pese a su positivo, detectado en septiembre pasado, hace cinco meses, en el laboratorio de Colonia, Mosquera no está aún sancionado -ni tampoco absuelto- y tampoco se espera una resolución rápida, pues ni siquiera se le ha abierto todavía un expediente sancionador, ya que la federación española, el organismo encargado de solucionar su caso, aún no ha recibido el informe correspondiente.

El 10 de diciembre, la defensa de Mosquera comunicó a la UCI que renunciaba al contraanálisis y, al mismo tiempo, le envió una serie de alegaciones a favor de su inocencia. La principal, un estudio elaborado por un catedrático español que demuestra cómo el hidroxietil de almidón (HES), el expansor prohibido, se encuentra en un buen número de compuestos de consumo habitual, por lo que su hallazgo en la orina del ciclista no significa necesariamente que lo haya utilizado para encubrir el uso de EPO o una transfusión. Algo así como el argumento del solomillo con clembuterol. De hecho, recuerda la defensa, el HES solo está prohibido si se administra por vía intravenosa, por lo que correspondería a las autoridades antidopaje demostrar que se lo ha inyectado Mosquera.

Los argumentos han causado tal mella en la UCI que han pasado casi tres meses y, pese a las promesas continuas al abogado del corredor de que ya están a punto de enviar a la española la documentación del caso para que proceda su Comité de Competición, aún no se ha recibido nada en Madrid.

Al aumentar el volumen plasmático, el HES, una sustancia conocida por las autoridades antidopaje desde hace más de un decenio y fácilmente detectable, disimula el aumento del hematocrito, que es la consecuencia más espectacular y visible del dopaje sanguíneo, un chivato para su detección. Su uso, sin embargo, no evitó que a David García Dapena, compañero de Mosquera en el Xacobeo Galicia, también se le detectara, aparte del expansor, EPO en la pasada Vuelta. Su caso, más fácil de resolver, se cerró hace un par de semanas con una sanción de dos años de suspensión.

Otro positivo por HES que afecta a un ciclista español, el de Óscar Sevilla en la Vuelta a Colombia el pasado agosto, también lleva un camino laberíntico. La federación le ha abierto un expediente, pero aún no le ha sancionado, y el manchego se halla en Colombia, donde tiene un equipo, declarando que puede correr con normalidad.

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