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Una goleada reparadora

Un tanto estupendo de Sergio García acaba con la Real y relanza al Espanyol

Asegura el dicho que goles son amores, también en el Espanyol, que busca su sitio en la tabla como ya es costumbre en un equipo que se mueve por rachas. El tanto de Sergio García fue tan bonito que bien valía el triunfo blanquiazul después de cuatro derrotas consecutivas. Nadie discutió la victoria españolista después del control orientado con el que el delantero catalán armó el tiro para rematar a la red y dio paso a una agradecida goleada. A la Real Sociedad se le apagó la luz y al Espanyol se le encendió la bombilla.

Los blanquiazules han perdido juego y energía, debilitados por los traspasos y las lesiones, atrapados como estaban por la dinámica de las malas noticias. Hoy recuperaron al menos el gol y se corrigieron suficientemente tras el descanso para ganar a una Real tan aseada como inofensiva, sin malicia, por más que exigiera un par de veces a Kameni.

ESPANYOL 4- 1 REAL SOCIEDAD

4 - RCD Espanyol: Kameni; Javi López, Amat, Galán, David García; Verdú, Javi Márquez; Luis García, Sergio García (Duscher, min.65), Callejón (Molina, min.85) y Alvaro (Rui Fonte, min.77).

1 - Real Sociedad: Bravo; Estrada, Demidov, Mikel González, De la Bella; Illarramendi, Markel; Xabi Prieto (Sarpong, min.72), Zurutuza (Agirretxe, min.84), Griezmann (Sutil, min.77) y Tamudo.

Goles: 1-0, min.42: Estrada, en propia meta; 1-1, min.44: Estrada; 2-1, min.54: Sergio García; 3-1, min.82: Callejón; 4-1, min.90: Javi Márquez.

Árbitro: Ayza Gámez (comité valenciano). Amonestó a Galán (min.29), Illarramendi (min.53).

Nada tuvo que decir Tamudo en su regreso a Cornellà. Enfurruñado, pasó de puntillas por el partido, como si estuviera desubicado. Tamudo protestó mucho y remató poco, y la hinchada estuvo tan amable al principio como crítica después, nada más ponerse el balón en juego.

Aunque partió con una formación muy ambiciosa, al Espanyol le costó dar con la portería de Bravo. Al equipo le faltaba un punto de pausa y también de consistencia, muy bien apretado por la Real Sociedad, especialmente afilada por el costado de Griezmann, que nada más empezar remató muy mal después de haberse acercado muy bien ante Kameni. Nadie se comía la hierba ni sacaba espuma por la boca como había anunciado Luis García, poco afinado como volante de enganche por detrás del joven Álvaro Vázquez. Los blanquiazules únicamente entraron en juego cuando Bravo se puso nervioso sin saber porque pues nadie le exigía y solo de vez en cuando tenía que poner la bola en juego.

Los muchachos de Pochettino quedaron paralizaron muy pronto y se encomendaron a Kameni, estupendo en un mano a mano con Zurutuza y en un tiro cruzado de Tamudo, la mejor jugada del delantero centro, acomplejado como se quedó por la rechifla de la que fue su afición.

El silencio futbolístico del Espanyol, reiterativo en la pérdida del cuero, sin continuidad en el juego, traspuesto en la cancha, contrastaba con el protagonismo de la Real, sintetizado en su lateral Estrada, doble goleador. El lateral le puso el pie a un tiro desviado de Álvaro Vázquez después de una falta de Tamudo rápidamente botada por Luis García y marcó en su propia portería. Acto seguido, sin embargo, se resarció en la meta del Espanyol cuando remató una dejada a la salida de un córner.

A falta de juego de equipo, decidieron las individualidades, gestos técnicos como el del prometedor Álvaro Vázquez o de Sergio García, genial en la acción del segundo tanto por la recepción y el tiro con el interior del pie después de un pase de Verdú. Un golazo que desmontó a la Real, un equipo aparentemente más agrupado y solidario hasta entonces, necesitado en cualquier caso de gol y por tanto de un finalizador. No fue la tarde de Tamudo.

El partido fue virando poco a poco a favor del Espanyol, más a gusto en el campo, mejor orientado con los cambios, nada que ver con la actitud absentista del comienzo de partido. Recuperaron los blanquiazules sus señas de identidad y sentenciaron la jornada con un remate cruzado de Callejón después de una contra y una falta directa de Javi Márquez a la que no llegó Bravo. Cuatro goles contra las últimas cuatro derrotas. La mejor de las terapias.

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