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LIGA | ATLÉTICO 0 - RACING 0

El Atlético se queda sin ideas

Lastrado por las bajas, el equipo de Quique no pasa del empate con el Racing

El Atlético empezó el año con los buenos deseos y propósitos típicos de estas fechas pero incapacitado por un alud de bajas que cuestionó más que nunca la profundidad del banquillo rojiblanco y la calidad de sus suplentes habituales. Por más paños calientes que puso Quique Flores, que se tuvo que sacar de la manga un once sin cuatro de sus titulares de más peso obligado por las circunstancias, la escuadra del Manzanares no pasó del empate contra un Racing ultraconservador que se marchó tan contento a Santander con un punto en el zurrón. Un botín fantástico para no haber salido de la trinchera. La igualada no le supo igual de bien al equipo madrileño, que perdió una ocasión inmejorable para seguir a rebufo del Villarreal y Valencia ante uno de los peores visitantes del campeonato. Un tropiezo más provocado por la falta de claridad que le distanció un poquito más de los puestos que premian con la Liga de Campeones.

ATLÉTICO 0 - RACING 0

Atlético: De Gea; Ujfalusi, Perea, Godín, Filipe Luis; Raúl García (Koke, m. 68), Tiago (Valera, m. 22), Assuncao, Fran Mérida; Kun Agüero y Diego Costa.

Racing: Toño; Pinillos, Henrique, Torrejón, Cisma; Kennedy (Iván Bolado, m. 74), Colsa, Diop, Adrián; Munitis (Óscar Serrano, m. 89) y Rosenberg (Lacen, m. 83).

Árbitro: Turienzo Álvarez (C. Castellanoleonés). Amonestó a los locales Perea (m. 41) y Raúl García (m. 57) y al visitante Colsa (m. 15).

Unos 35.000 espectadores en el Calderón.

Irreconocible en el espejo por la cantidad de cromos nuevos, el Atlético, que si por algo se caracteriza es por ser un equipo de extremos, comenzó 2011 de golpe y porrazo sin sus dos referentes por las bandas. Simão emigró a Turquía y Reyes cumplió la sanción por la tarjeta roja que vio en la ida de los octavos de Copa contra el Espanyol. Quique las afrontó reforzando el carril derecho con Raúl García y dando carrete a Fran Mérida.

Liberado por la mudanza de Simão, el jugador, el único futbolista de banda con el que el cuerpo técnico contaba en la plantilla, afrontó su tercer partido como titular. Como era de esperar, notó la falta de ritmo. La perla procedente del Arsenal se diluyó con el paso de los minutos y no termina de comerse el punto. A los tres minutos habilitó entrelíneas a Agüero y poco más. El remate escorzado del Kun encontró a Toño, prodigioso salvando un mano a mano que desbarató mandando el balón a córner.

El parte de bajas no terminó ahí y afectó a las demás líneas del Atlético: en la defensa una gastroenteritis dejó fuera a última hora a Domínguez. Su lugar lo ocupó Godín, que pasó una noche agradable salvo por un par de sustos de Adrián y algún desajuste con Perea. Para terminar de complicar el panorama, el esguince de tobillo de Forlán le dejó abierta la titularidad a Diego Costa. Una vez más, el delantero brasileño, que parece confundir el fútbol con el rugby, apenas entró en escena. Lento y al choque como si fuera un rinoceronte, el atacante no quiso mezclar con el Kun y quedó entredicho, sobre todo en un sprint que le ganó la defensa cuando partía con varios cuerpos de ventaja. Pese a todo, su cabezazo sobre la bocina, que atajó como pudo Toño, mejoró su imagen en el escaparate del Calderón.

Más por miedo que por otra cosa, el Racing no aprovechó las mil y una calamidades que encaró el Atlético, que no se desmoralizó y mantuvo la cabeza fría. Incluso cuando Tiago sufrió un pinchazo en el bíceps del muslo derecho y reclamó al cambio de inmediato. El timonel del Atlético enfiló el camerino casi arrastrándose. En su lugar entró Valera, que se colocó de lateral derecho y permitió meterse al centro a Raúl García. El centrocampista, de nuevo en su hábitat natural, finalizó una buena aproximación con un remate por encima del larguero. Ahí terminó su gris actuación, silbada por la grada, incapaz de hacer carburar al Atlético.

Los nubarrones rojiblancos animaron al Racing un poquito más. Kennedy buscó el gol en un libre directo que exigió a De Gea, al que la pelota botó delante de sus narices. Fuera de foco los primeros 45 minutos, el portero se ganó la paga en los minutos finales. Rosenberg, tras un error de Perea marca de la casa, avisó de sus intenciones chutando fuera en una ocasión de rechupete que pilló al delantero desprevenido. El sueco cedido por el Werder Bremen casi la lio parda a falta de diez minutos, tras un pase al hueco que cruzó dentro del área. De Gea truncó la mejor ocasión del encuentro salvando el balón con un pie desde el suelo. Fue la mejor noticia para un Atlético meritorio pero previsible, por más que el remate final de Diego Costa maquillara su falta de recursos.

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