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LIGA | MÁLAGA 1 - REAL MADRID 4

El Madrid descubre el refinamiento

El equipo de Mourinho da un paso más en su evolución y encuentra alternativas a la cerrazón del Málaga

El Madrid encontró un funcionamiento más refinado en Málaga, donde encontró recursos nuevos para abrir brechas en una defensa abundantemente poblada. A lo largo de las últimas semanas el equipo había claudicado a dificultades parecidas, optando por el juego más rudimentario. Frente al Auxerre, o ante el Levante, dos equipos que le negaron los espacios, debió sufrir para cosechar puntos. En La Rosaleda, al empeño defensivo que lo caracteriza, añadió una facilidad poco explorada para las asociaciones en el último cuarto. Los encuentros entre Özil, Alonso, Di María y Cristiano sirvieron para desmontar el caparazón de Galatto y propiciaron una contundencia inédita fuera del Bernabéu esta temporada. La noche, que pintaba para el tacticismo, acabó en una goleada merecida. Higuaín y Cristiano se repartieron los goles y los festejos con una minuciosa equidad.

Málaga 1 - Real Madrid 4

Málaga: Galatto; Jesús Gámez, Stadsgaard, Weligton, Mtiliga; Edu Ramos (Luque, m. 52), Fernando (Sandro Silva, m. 68), Juanito, Apoño (Portillo, m. 78); Rondón y Quincy. No utilizados: Arnau; Torres, Malagueño y Edinho.

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Pepe, Carvalho, Marcelo; Xabi Alonso, Khedira; Di María (Pedro León, m. 69), Özil (Canales, m. 80), Cristiano Ronaldo; e Higuaín (Benzema, m. 71). No utilizados: Dudek; Albiol, M. Diarra y Lass.

Goles: 0-1. M. 30. Higuaín aprovecha un centro de Cristiano al segundo palo. 0-2. M. 45. Cristiano, a pase de Özil. 0-3. M. 50. Cristiano, de penalti cometido por Edu Ramos sobre Özil. 1-3. M. 55. Stadsgaard, libre de marcaje en el segundo palo. 1-4. M. 65. Higuaín bate por bajo a Galatto.

Árbitro: Undiano Mallenco. Amonestó a Khedira, Edu Ramos, Jesús Gámez, Arnau, Arbeloa, Fernando y Canales.

Unos 28.000 espectadores en La Rosaleda.

Ferreira, que se olía una avalancha, resolvió dedicar atenciones especiales al visitante y cambió de planes. Pasó de su esquema habitual, el 4-3-3, a un 4-4-2. Situó a Juanito por delante de los centrales y adelantó a Apoño, un jugador con conciencia de marca, a la media punta. En la derecha, donde solía atacar con un extremo, retrasó a Edu Ramos para que colaborase con el lateral Jesús Gámez a cerrarle el paso a Cristiano. En el otro costado cerró la banda con Fernando y Mtiliga. El proyecto pretendía sellar los costados para aislar a Higuaín. Pero no funcionó. El Madrid se lo llevó por delante con un poco de paciencia y otro poco de astucia.

Özil, a quien Mourinho manda tapar la salida del medio centro contrario, se encontró con un caramelo. Juanito, su hombre en el Málaga, no tocó un balón. Sus compañeros no le buscaron y, de este modo, Özil se dedicó a lo suyo. Corrió poco hacia atrás y se dedicó a ofrecerse a sus compañeros.

Normalmente, la única referencia del Madrid es Xabi Alonso. Ayer, a Xabi le acompañó Özil, casi siempre visible para sus compañeros. Por la izquierda. Por la derecha. En el medio. Siempre dispuesto y siempre capaz de aguantar la posesión en una baldosa y devolver la pelota redonda. La participación del alemán entre líneas fue importante para que el Madrid se adueñara del balón y controlase el partido al cabo de media hora de maniobras y tareas de reconocimiento. El Málaga comenzó apretando pero no tardó en replegarse. El Madrid avanzó con Xabi gestionando las salidas, con Özil clarificando las jugadas, y con Di María y Cristiano desbordando por la izquierda. Esta fue una novedad. Mourinho situó a Di María como interior izquierdo para que buscara la complicidad de Cristiano, que ejerció de segundo punta. Entre los dos desafiaron al bisoño Edu Ramos y a su capataz, Jesús Gámez. El dos para dos se sucedió durante un rato. El Málaga aguantó con heroísmo. Khedira mandó un pelotazo al larguero desde fuera del área. Fue un indicio de que algo se quebraba. Era el Málaga, que claudicó por su flanco izquierdo, como se anunciaba, con un centro templado de Cristiano al segundo palo. Ahí metió el pie Higuaín para abrir el marcador y empezar a matar el partido.

Faltaba poco para el descanso y el Málaga lanzó una carga desesperada. Durante diez minutos, Quincy fue una fuerza imparable para la defensa del Madrid. Su mezcla de bicicletas y centros no encontraron rematador y el Málaga se expuso al descalabro. Özil lo materializó robándole un balón a Weligton y sirviéndole el segundo a Cristiano.

El Madrid se fue al descanso con una ventaja cómoda y la amplió al poco de reemprender la pelea. Özil le escondió la pelota a Edu Ramos, que entró al trapo y le hizo un penalti injustificable. Cristiano aumentó su cuenta: hizo el quinto gol en esta Liga y cerró el partido. El Málaga solo se manifestó en una falta lateral, y aprovechando que Casillas sufrió un golpe en una rodilla, y estaba distraído, frotándose, Stadsgaard se anticipó para marcar su gol. Fue una chinita en el caudal liberado del Madrid, que se soltó con las galopadas de Cristiano y con el gol definitivo de Higuaín.

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