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El túnel del Alavés

El equipo albiazul brilla en el inicio de la temporada acosado por la crisis económica

El Alavés se encuentra en un túnel con extremos de color opuesto. Por uno de ellos entra la luz brillante de un equipo que ha protagonizado una gran inicio de temporada al mantenerse invicto en su grupo, mientras el otro se halla taponado por las deudas y los consiguientes frentes abiertos con la Diputación alavesa y una docena de ex jugadores y proveedores que reclaman su dinero. La crisis institucional y económica que vive el club se explica, aunque no únicamente, por el desastre de la nefasta gestión de Piterman, cuyos bienes llegaron a ser intervenidos judicialmente, y el desapego de la Diputación de Álava, su principal asidero de futuro. La hecatombe estuvo a punto de ser completa la temporada pasada, cuando le faltó poco para descender a Tercera, lo que hubiera significado su defunción tal y como hoy lo conocemos al echar toneladas de tierra sobre su viabilidad.

Inmerso en un procedimiento concursal (antigua suspensión de pagos), el Glorioso arrastra un pasivo de más de 12 millones de euros y su mayor acreedor es la propia Diputación, dispuesta a condonar la deuda a cambio de la venta de los terrenos del colegio Izarra. Sin embargo, la condición para que eso se cumpla es que el club se capitalice hasta los 3,2 millones a fin de garantizar su viabilidad y de momento sólo lo ha hecho hasta los 1,1. Las llamadas del teniente de diputado general, Claudio Rodríguez, se repiten casi cada semana para que complete la cantidad acordada en su propio plan de futuro. Reticente a ejecutar otra ampliación de capital, el consejo de administración del club, liderado por el presidente de la entidad, Alfredo Ruiz de Gauna, dijo buscar "otras alternativas" que no quiso especificar y que aún no han cristalizado. Fuentes del club recalcaron que Ruiz de Gauna, con el 38% de las acciones, estaba haciendo "lo imposible" por encontrar una solución adecuada para todos y que negociaba el pago fraccionado de las deudas con sus acreedores.

El juzgado que llevó el proceso concursal del club ya determinó que éste debía abonar sus deudas en cinco pagos anuales, y el primero debe efectuarse a mediados de noviembre. Sin embargo, Ruiz de Gauna necesita dividir aún más el abono del dinero.

El primer colectivo con quien ha negociado el club es con el de los ex jugadores, buena parte de ellos abultados fichajes de la era Piterman, a los que debe cerca de cuatro millones de euros. El primer pago ronda los 700.000 euros en total y la idea de Ruiz de Gauna es dividir ese primer pago en doce mensualidades. La actual dispersión geográfica de los deportistas (Aloisi en Australia, Astudillo en Argentina) y su distinta situación personal y profesional ?algunos siguen en activo y otros no? hacen imprevisible su reacción.

Algunos pueden rechazarlo porque ya renunciaron al cobro de la mitad de sus pagos retrasados por la quita aprobada en el procedimiento concursal y quieren cobrar esa primera parte completa y de una vez. Otros, como Edu Alonso, muestran ya una actitud abierta. "No me parece mal, pero habrá que poner condicionantes porque no quiero que seamos los tontos de la película. Es chocante, sin embargo, que le club quiera encontrar soluciones justo cuando toca pagar. Ojalá que lleguemos a un acuerdo por el bien del club, pero habrá que encontrar un equilibrio y negociar", explicó el ex albiazul a este periódico. Alonso se niega a sentirse "culpable" porque entiende que la situación del club va mucho más allá de la deuda que mantienen con jugadores como Astudillo, Aloisi, Quique de Lucas, Thiago Gentil, Lluis Carreras y Rubén Navarro.

Los pequeños accionistas del club, unas 2.000 personas agrupadas en la asociación Accionistas Albiazules y Sentimiento Albiazul con el 29% del paquete accionarial, han acudido a la Diputación alavesa con la "esperanza" de que el órgano foral tuviera un plan para el Alavés. El ente foral dijo trabajar "con discreción" y, al parecer, su intención es propiciar un cambio en la dirección del club que derivara en la incorporación del actual presidente del Caja Laboral, Josean Querejeta. De momento, el ente foral ha animado a los pequeños accionistas a forzar una asamblea extraordinaria para solicitar una auditoría y una nueva ampliación de capital. Las relaciones entre la Diputación y Ruiz de Gauna no pasan por su mejor momento y han empeorado desde que el Registro Mercantil rechazó inscribir la ampliación de capital que hizo el club. El ente foral dijo sentirse "engañado" por el presidente albiazul. Además de meras cuestiones formales, hubo cheques por valor de 470.000 euros presentados por la directiva de Ruiz de Gauna que fueron ingresados fuera de plazo. Esto provoca que el capital social de la entidad siga siendo el de 1996 y que Ruiz de Gauna no tenga la mayoría absoluta. Los accionistas le reclaman transparencia y sospechan que su negativa a convocar una segunda ampliación de capital está motivada por su afán de mantener el poder sobre el club.

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