El cumpleaños resultó entretenido

La garra del Alavés sorprendió tras el descanso a los suplentes del Athletic

Era un amistoso, una fiesta de cumpleaños entre conocidos, vaya, pero, al final, dio mucho más de sí de lo que podía imaginarse en un principio. Sobre todo para el Alavés, el más contento de la noche, por el empate, por su imagen y por las ganancias de taquilla y televisión.

Ocurre que a estas alturas del verano, todavía con las piernas tan agarrotadas como castigadas, en partidos tan desnivelados de salida y sin más presión que hacer pasar un buen rato a las gradas, toda anécdota tiene su importancia. Los goles, desde luego, la mejor salsa. Otra cosa es lo que piense Caparrós, con razón suficiente para cabrearse ya que en varios momentos le azuzaron los fantasmas de campañas recientes donde el agua penetraba por la defensa del Athletic, tan fácil como ayer ocurrió en una nefasta segunda parte.

ALAVÉS 2 - ATHLETIC 2

Alavés: Reguero; Mesquita, Moya, Sergio Pardo, Morcillo; Josete, Calderón, Ibon Gutierrez, Esparza, Oscar Rico, Reta. También jugaron Montero, Cuesta, Javi Casas, Salcedo, Endaitz, Iván, Claver, Vallejo, Urkiola e Indiano.

Athletic de Bilbao: Raúl; Gurpegui, Ocio, Ustaritz, Castillo; David Lopez, Iñigo Pérez, Orbaiz, Balenziaga; Igor, Díaz de Cerio. También jugaron Ibai y De Marcos.

Goles: 0-1. M. 11. Díaz de Cerio. 0-2. M. 17. Igor Martínez. 1-2. M. 65. Salcedo. 2-2. M. 80. Morcillo.

Árbitro: Suberbiola, del Colegio Vasco.

Partido amistoso encuadrado en los actos del noventa aniversario del Alavés disputado en Mendizorrotza ante 5.000 espectadores.

Los vitorianos igualaron (2-2) los rápidos goles de De Cerio e Igor Martínez

Pero hubo también juego y momentos de pelea, que siempre son chispas que transmiten a las gradas incluso en los amistosos. De entrada, el juego lo puso quien estaba obligado, el equipo de más categoría. Lo hizo, además, con unas transiciones rápidas con las que encarriló muy pronto su marcador y, posiblemente, su exceso de confianza posterior. En ambas participó Igor Martínez que volvía a su casa con galones y, desde luego, aprovechó la oportunidad.

En realidad, en estos duelos sin puntos, parece que se abre la puerta a la alternancia. Y hay quienes lo aprovechan. Lo hicieron los rojiblancos ?anoche, de azules? menos habituales como Iñigo Pérez y el propio De Cerio, que de una vez por todas tiene que volver a la senda para que no cunda el pánico ante su fichaje. Pero la pila duró hasta que la alternancia se cambió de bando. Ocurrió, como siempre en estos casos, poco a poco, casi sin que uno, el Athletic, se diera cuenta de que el otro, el Alavés, se fajaba con más descaro.

En una situación así, acaba por imponerse la lógica: que el cántaro se rompe. Por ese camino llegó el empate y el delirio a esa afición de Mendizorroza que no sabe lo que es la alegría desde que impidió el ascenso de la Real de Lillo, pero que ahora le queda el consuelo de haber tratado de tú a tú a un primera, que ellos también fueron un día.

Bien que lo sintió Raúl porque su error en la salida permitió el cabezazo de Morcillo. Le faltó la rotundidad que Igor Martínez, por ejemplo, imprimió cuando se plantó solo ante Reguero para confirmar que tiene sangre fría en los momentos complicados. Por ese camino el ex alavesista aprovechó la alternancia, como le ocurrió a Salcedo que aprovechó la ocasión para vengarse con su gol de quienes un día le ningunearon.

Los dos equipos salieron juntos al inicio del partido para abrir los actos del 90º aniversario del Deportivo Alavés.
Los dos equipos salieron juntos al inicio del partido para abrir los actos del 90º aniversario del Deportivo Alavés.L. RICO

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