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Los hombres de Löw

El cuerpo técnico de la selección alemana cuida todos los aspectos hasta el más mínimo detalle

Se ha convertido en una constante. Antes de comenzar cada partido, los futbolistas del equipo alemán se abrazan formando un círculo, juntan sus cabezas y entonan su grito de batalla particular: "¡Esto es lo que nos gusta! ¡Vamos!". Esta imagen es la que preside el hotel de concentración de la selección alemana y frente a la que suelen posar ante la prensa cada uno de sus miembros. Simboliza "el poder interior", la "fuerza común" que vertebra e impulsa a la Mannschaft en cada uno de sus partidos y fuera del campo. Los responsables, el seleccionador, Joachim Löw, y su equipo. Pretenden seguir poniéndola en práctica el miércoles, contra España, y, esperan, que les lleve hasta la final.

Hansi, la mano derecha de Löw

Este equipo funcionó en Alemania 2006 y cuando Löw ocupó el puesto de Klinsmann, fiel a su idea de que si las cosas van bien no hay por qué cambiarlas, mantuvo al grupo e incorporó como segundo a Hans-Dieter Hansi Flick, un entrenador de perfil bajo y sin experiencia como jugador en la selección, como él. Quien mejor lo conocía era el director general de la selección desde 2004, Olivier Bierhoff, que coincidió con él durante dos temporadas en el Bayern de Múnich (87/88 y 88/90). Flick, que había sido segundo entrenador de Lothar Matthäus y Giovanni Trapattoni en el Salzburgo, ha encajado a la perfección. Prácticamente desconocido por la afición alemana, más allá de su carrera como futbolista, su función no es exactamente la que tuvo Löw en su momento. Antes que de cuestiones tácticas, Flick se ha encargado de seguir a los nuevos valores del fútbol alemán, de fijarse en aquéllos que puedan encajar con el concepto de "mínimo índice de retención del balón" de Löw. Es la clave de que Löw no haya tenido inconveniente en alinear en el equipo a tantos futbolistas jóvenes, sin importarle que no tuvieran experiencia internacional.

Siegenthaler, el cazatalentos

Urs Siegenthaler es el responsable de que Schweinsteiger debutara con Alemania. En este Mundial no solo se ha dedicado a estudiar a los rivales, sino las técnicas que han utilizado otros equipos para frenarles. Anotó cómo planteó Mourinho su estrategia contra el Barça y consideró que para frenar a Messi no era necesario una marca personal, sino una defensa en zona. Alemania lo puso en práctica en cuartos y el argentino apenas se acercó al área de Neuer y no cometieron, además, ninguna falta sobre el jugador. Siegenthaler ya sabe cómo jugarle a España.

Hermann, el psicólogo integrado

Para los posibles problemas de ansiedad o nerviosismo, está el doctor Hans-Dieter Hermann, el psicólogo. Esta figura, que en Alemania 2006 parecía una excentricidad, se ha convertido en una presencia habitual. Hermann está en el banquillo durante los partidos, acerca agua a los jugadores, pone y quita porterías en los entrenamientos... Es uno más. Pero su función, además, es mantener en alerta y animados a los jugadores. Garantizar el nivel de euforia necesario. Suya es la iniciativa de que los futbolistas se reúnan en círculo antes del partido.

El detallista de Bierhoff

Oliver Bierhoff también se encarga de rebajar los posibles brotes de euforia desmedida. Por eso se negó a que en el centro de concentración se reprodujera la cárcel de Mandela, para simbolizar que con fe todo es posible. Ya había tenido suficiente con las antorchas en el jardín del hotel en 2006 y el trofeo de la Eurocopa en la piscina del hotel, en Austria y Viena 2008. Fuera simbolismos. Es, junto con Köpke, el único miembro del staff técnico que sabe lo que es ganar un título con la casaca de Alemania. Lo hicieron en la Eurocopa de Inglaterra de 1996

Los guantes experimentados de Köpke

Andreas Köpke es el entrenador de los porteros. Estaba bajo los tres palos en 1996 y en el banquillo en el Mundial de Italia 1990, donde Alemania se proclamó campeona. Ha sabido manejar bien la pérdida de Robert Enke y la lesión de última hora de René Adler, el que iba a ser portero titular. Le ha dado confianza a Neuer y ha conseguido anestesiar su exceso de tensión en los momentos previos al inicio de los partidos, el único instante en el que el portero pierde su carácter tranquilo. Para él, la juventud de Neuer (25 años) ha sido una ventaja porque carece de vicios instalados por la experiencia que luego son difíciles de eliminar. La Universidad del Deporte de Colonia le ha realizado un estudio sobre cómo tiran penaltis todos los jugadores de este Mundial, pese a que Köpke, que ya marcó tiros desde los once metros en el Nuremberg, no es partidario de entrenar paradas, ni penaltis.

Meyer, el ojo médico

Destaca, además, el médico Tim Meyer, a quien no le importa que los jugadores fumen o beban. Pero viajó hasta Sudáfrica con máscaras y cámaras de oxígeno para prevenir los problemas de adaptación a la altura. Lo tiene todo bajo control. Él eligió que la sede de concentración del equipo estuviera en Pretoria por las condiciones climatológicas y geográficas. Cuida que los futbolistas se abriguen y se sequen el pelo después de los entrenamientos. El cuerpo técnico, de momento, ha dado en el clavo. Queda España en las semifinales

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