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DEPORTIVO 0 - ALMERÍA 0

Triste Deportivo

En el variado muestrario de las disculpas futboleras triunfa la que explica la cuesta abajo del Dépor por la descompresión tras alcanzar el objetivo de la permanencia, pero a estas alturas tiene toda la pinta de que el bajón del equipo , el peor de la segunda vuelta, guarda más relación con la incapacidad que con la voluntad.

A día de hoy, sin Lopo, Guardado, Lassad o Filipe, y quien sabe si incluso con todos ellos, al Deportivo apenas le alcanza para competir con la clase media de la Primera División más mediocre de los últimos años. La grada lo percibe y, a pesar de que siempre ha sido generosa en la deriva de su equipo, ayer sintió con dolor como el cero a cero era lo mejor que le podía pasar. Se enfadó la gente y lo pagó con jugadores como Laure e Iván Pérez, a los que el destino ha situado en un lugar y ante una responsabilidad que seguramente no les corresponda.

Deportivo 0 - Almería 0

Deportivo: Aranzubía; Laure, Colotto, Lopo, Raúl; Sergio (Valerón, m. 66), Antonio Tomás; Juan Rodríguez, Pablo Álvarez, Guardado (Iván Pérez, m. 14); y Riki (Adrián, m. 75). No utilizados: Manu, Adrián López, Rochela y Seoane.

Almería: Diego Alves; J. M. Ortiz, Pellerano (Domingo Cisma, m. 67), Acasiete, Guilherme; Mbami, Bernardello; Crusat, Soriano, Piatti (Nieto, m. 64); y Kalu Uche. No utilizados: Esteban, Vargas, Corona, Míchel y David Rodríguez

Árbitro: Iturralde González (C. T. Vasco). Amonestó a Antonio Tomás y Colotto por el Dépor y a Crusat y Mbami por el Almería

Incidencias: Riazor. Unos 15.000 espectadores.

A Iván le dio cancha la lesión de Guardado, que al poco de empezar se llevó la mano a la pierna y ya se sabe que a dos meses del Mundial cualquier achaque se convierte en alarma. Lotina, que ya había tenido que recurrir al filial para completar la convocatoria, decidió que ni así había espacio en el once para Valerón. Disminuido por la edad y las lesiones, resulta injusto culpar al técnico por no darle más vuelo.

Con el equipo entre alfileres prefiere jugar con un mediapunta postizo, un tipo que encime al rival en la salida de la pelota y ayude a restar. Ayer se decantó por Pablo Álvarez, un jugador de banda, un regateador, nunca un pasador. Luego tomó su lugar Iván Pérez, irrelavante, antes de que Valerón tuviera media hora para recibir al pie y buscar el pase imposible, cada vez más improbable. Poco le queda por ofrecer respecto a lo que fue, pero sólo con él se le encendió alguna luz, muy ténue, a un Dépor plano, siempre inferior a un rival que no supo ganar.

Apurado por llegar cuanto antes a los cuarenta puntos en los que cifra la permanencia, al Almería le faltó pegada para certificar en el área sus buenas intenciones. Tuvo la pelota y dominó los espacios, pero cuando no murió en la frontal lo hizo en Kalu Uche, nefasto en la definición, o en Aranzubía, que sacó una mano imposible, otra más, a testarazo de Piatti. "Nos faltó sangre", lamentó Lillo, al que se supone poco amigo de apelar a esos factores. Como todo se aprieta por abajo tendrá que recurrir a una transfusión. No tiene ese problema el Deportivo. Esa es su gran suerte y también su propio mérito.

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