Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:Entrevista

"Nunca un vídeo ha ganado un partido"

Salió de Vallecas el domingo colérico, como alma que lleva el diablo, pero mantuvo la cabeza fría para proclamar: "Tengo que hablar con mis jugadores. En el fútbol, la inteligencia le gana a la fuerza". Esteban Vigo (Vélez, 1955) vio cómo, en el descuento, su nuevo fichaje, Portillo, cometió una falta lateral innecesaria que propició el empate del Rayo (4-4), descolgando del liderato de Segunda al Hércules, que, firma, sin embargo, un curso excelente.

Pregunta. En la época en que los entrenadores son tan sistemáticos, usted entrena poco. ¿Va contracorriente?

Respuesta. Entreno bien y preparo bien los partidos, pero no cargo la cabeza de los jugadores porque a mí tampoco me gustaba cuando era jugador. Más que el rival, me preocupa que mi equipo funcione. Del contrario, lo mínimo. Nunca un vídeo ha ganado un partido. Mis jugadores conocen lo que tienen que hacer en el campo. Respeto a los técnicos que usan los vídeos, porque seguro que le sacan partido, pero también quiero que me respeten a mí.

P. ¿Qué fútbol le gusta?

R. Soy profesional desde los 18 años. El que juega bien tiene más opciones de ganar. ¿Cómo? Con hombres por fuera, llegadas, centros y remates. Usamos un 4-2-3-1.

P. ¿Se identifica con la filosofía del Barça?

R. Plenamente. Coincidí con Johan Cruyff primero como compañero y después, como entrenador, fui su discípulo en el cuerpo técnico. Como jugador, fue el mejor mucho tiempo. Y como técnico, la sencillez y la facilidad con la que veía el fútbol sentó cátedra. Aprendí muchas cosas de él, como por ejemplo preocuparse más de su equipo que del rival. No todos tenemos la plantilla del Barça, pero sí podemos adaptarnos a los que tenemos.

P. ¿Otros referentes?

R. Menotti. Tenía una capacidad psicológica enorme. Hablaba, dialogaba y decía las cosas claras.

P. ¿Cómo fue como jugador?

R. Trabajador, muy rápido y constante. Por eso estuve 10 años en el Barça. Empecé de extremo izquierdo y terminé de lateral derecho en el Málaga. Con Juanito, que venía del Madrid, formamos parte de un gran Málaga.

P. Y lo de su mote, Boquerón, viene de sus orígenes, claro.

R. Sí, me lo puso Asensi y siempre fue cariñoso.

P. ¿Su aventura en Rumania?

R. Estuve en dos etapas con Alexanco, en el Universidad de Craiova y en el Nacional de Bucarest; y una tercera etapa ya como primer entrenador, con Urbano de segundo, en el Nacional. Aún sin hablar el idioma, fue una experiencia y aprendí que los jugadores rumanos son muy buenos individualmente, pero muy precarios en lo colectivo. A Danciulescu me lo traje de allí, del Dinamo. Es el segundo máximo goleador de la historia de Rumania.

P. Los jugadores dicen que es un buen conductor de grupo.

R. Es algo innato, pero también lo he aprendido. Cuando tienes una buena relación con el mister, vas a rendir más. Es muy importante hablar con el futbolista y saber sus problemas. Hacer con ellos lo que no han hecho conmigo. Y no engañarles porque, al final, el engaño te pasa factura.

P. Farinós está tremendo.

R. Farinós se cuida muchísimo y es un jugador claramente de Primera. Espero que con nosotros.

P. ¿Y cómo es Kiko Femenía?

R. Es un extremo con velocidad que lo utilizo cuando el rival está tocado. Y parte los partidos. Le estoy enseñando que puede encontrarse con entrenadores que no lo traten tan bien como yo.

P. ¿Por qué dejó el Xerez?

R. No existía una buena relación con el dueño, Joaquín Morales, y cuando no estoy a gusto, me voy. Cumplí nuestro objetivo [el ascenso], bueno... no era el objetivo, pero lo logramos. Y me vine con el cuerpo técnico a Alicante.