Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los suplentes se atrancan

Villa regresa, es expulsado y el Valencia se queda con un pobre empate con el débil Slavia

En su afán por contentar a todos, por que todos se sientan útiles en la plantilla, Emery les dio protagonismo a siete suplentes habituales: Moyà, Alexis, Maduro, Jordi Alba, Baraja, Míchel y Zigic. Pensando en el choque de Liga el domingo en Almería, el técnico vasco entendía que, con los suplentes, le sobraba para dar buena cuenta del rival más débil del grupo, el Slavia de Praga, que venía precedido por siete goles en contra y uno solo a favor, sin un solo punto en su casillero. Pues no. El Slavia se puso por delante y al Valencia le tocó remar contracorriente, con prisas y sin acierto.

Primero le faltó fútbol, abusando del balón en largo y del cuello corto de Zigic, siempre tarde, siempre encogido en los remates de cabeza. Y después entraron Mata, Villa y Banega, como si llegara el séptimo de caballería, para deshacer el entuerto del primer tiempo. Sin éxito. Un pésimo resultado que le complica la clasificación al conjunto de Emery, que tiene que ganarle al Lille en Mestalla e ir a por alguna victoria más en sus posteriores visitas a Praga y a Génova.

VALENCIA 1 - SLAVIA 1

Valencia: Moyà, Miguel, David Navarro, Alexis, Mathieu, Maduro (Banega, m.77), Baraja, Pablo, Míchel (Mata, m.46), Jordi Alba (Villa, m. 62) y Zigic.

Slavia de Praga: Vaniak, Celutska, Suchy, Vomacka, Hubacek, Grajciar (Vicek, m.89), Ragued, Trapp, Hlousek, Naumov (Krajcik, m.86) y Senkerik (Belaid, m.77).

Goles: 0-1, m.28: Naumov. 1-1, m.63: David Navarro.

Árbitro: Serge Gumienny (BEL). Amonestó por el Valencia a Mathieu y por el Slavia a Vomacka y Hlousek. Expulsó al visitante Ragued por acumulación de amonestaciones (m.75) y con roja directa a Villa (m.85).

Incidencias: partido correspondiente a la tercera jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones ante 20.000 espectadores.

Tras su lesión en Santander, El Guaje regresaba triunfal y pareció que, con su presencia, el panorama se despejaba, pues el Valencia empató un minuto después. Con el Slavia encerrado en su propia área, se mascaba la remontada hasta que El Guaje perdió el control. Y repelió con una patadita en los testículos del central Vomacka una entrada del defensa. En esa pequeña y estúpida venganza, Villa enterró las opciones de su equipo.

El Slavia apretó las líneas, se defendió con contundencia y lanzó unos cuantos contraataques que dejaron en evidencia a la zaga valencianista. El peor parado fue el lateral Miguel, superado por la potencia en la carrera de Hlosuek, que llegó en diagonal desde la izquierda hasta la mismas barbas de Moyà antes de centrar atrás para que rematara Naumov a placer. La velocidad de Hlousek humilló nuevamente a Miguel en la segunda parte. El estado físico del defensa portugués sigue siendo lamentable, como lo fue toda la pasada campaña. El portero Moyà respondió con agilidad a dos tiros consecutivos de los atacantes checos.

Sin fluidez en el pase, Emery le vio las orejas al lobo y decidió que Mata entrara ya en la reanudación por un apagado Míchel. Tampoco supuso un revulsivo. El Valencia siguió jugando demasiado el largo, sin tránsito en un centro del campo oxidado, y sin que Zigic, muy blandito, significara ningún peligro para el Slavia.

No le quedó más remedio a Emery que recurrir a Villa, cuyo efecto intimidatorio fue inmediato. Al minuto siguiente empató Navarro: de cabeza, al segundo palo, tras un centro de Pablo. Premio para el buen trabajo defensivo del central valenciano, capitán ayer y consolidado en la titularidad, aprovechándose de la inconstancia de Alexis.

El Valencia ya sí, encajonó a un Slavia cada vez más hundido, sobre todo desde que Ragued fuera expulsado. Villa envió una maravillosa falta enroscada al poste derecho de Vaniak. Pero la impaciencia de Villa acabó con sus huesos en el banquillo, desquiciado, y los del equipo en el alambre de la clasificación.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.