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Crónica:FÓRMULA 1 | GRAN PREMIO DE ITALIA
Crónica
Texto informativo con interpretación

Barrichello estrecha el cerco a Button

El brasileño gana la cita en Monza, seguido de Button y Raikkonen.- Hamilton acaba en la cuneta a falta de una vuelta y Alonso concluye quinto

Como un coliseo romano, el circuito de Monza acogió un duelo de gladiadores lleno de sorpresas. Un todos contra todos en una pelea de un único ganador. La poca penalización aerodinámica que impone el autódromo italiano invitaba a la épica, y Brawn GP se presentó a la fiesta, primero ofuscado, luego con todos sus galones, y terminó convertido en el rey de la pista. Nuevo doblete Barrichello-Button, que aprieta la lucha en la clasificación (14 puntos separan al británico del brasileño), agranda la brecha entre Brawn y Red Bull y pospone una revancha de multitudes para las cuatro carreras que le restan al Mundial. Hamilton, que lideró la carrera y se resignó en la tercera posición ante una estrategia superior de sus adversarios, acabó estrellado contra las protecciones en la última vuelta con todas sus aspiraciones. Un gran fin de semana aparcado en la cuneta. Alonso, sin más posibilidades que las que le brindaba el azar, concluyó quinto, beneficiado por el abandono de su ex compañero. Alguersuari, con problemas mecánicos, dijo adiós en la tercera vuelta.

A medida que se acerca el cierre, el campeonato se dibuja poco a poco como un duelo de grandes con protagonistas pequeños. La gallardía de los más jóvenes es comprensible: mientras los antiguos líderes (Webber y Vettel) flaquean o compiten entre ellos, los equipos veteranos regresan poco a poco al lugar que les coronó, y la sombra que proyectan sus monoplazas es una alfombra roja a recorrer para pisarle los talones e incomodar a cualquier candidato que postule al título. Y así, con la insolencia propia de quien no tiene nada que perder, se lanzó hoy Adrian Sutil, la revelación del fin de semana. El piloto alemán de Force India rozó ayer la pole y hoy el podio. Luchó cara a cara con Kimi Raikkonen, pero como ocurrió en Bélgica, la distancia de un segundo entre el Force India y el Ferrari se hizo eterna, imposible de recortar.

La primera variante prometía batalla pero se quedó en una lenta romería, dedos cruzados al volante y varios cambios en la fisonomía de la parrilla. Sólo Lewis Hamilton se benefició del KERS. Ferrari y Renault, que también portaban el sistema de recuperación de energía, padecieron el embudo de la curva uno recluidos en un mar de alerones. La potencia extra que proporciona el KERS es tal que, si no se administra como debe, ocurren cosas como las que vivió Fernando Alonso, que patinó en los primeros metros antes de poder recortar metros a sus predecesores. Kimi Raikkonen, por su parte, pisó la hierba en otro intento de rascar posiciones, pero su F60 no agarró y tuvo que apretar los dientes para superar a Sutil en los 500 metros de recta antes del primer giro. Algo más atrás, la mala salida de Kovalainen le dejó por detrás de Barrichello, Button y Liuzzi.

Alonso no tuvo mejor suerte. La tímida salida del asturiano le relegó por detrás de Vettel (su compañero Webber, que partía justo por detrás de Alonso, abandonó en la primera vuelta) y obligó al de Renault a apretar el botón mágico en más de una ocasión para adelantarle. La magia de Adrian Newey parece haber perdido fuelle, y el piloto alemán sigue sin encontrar la receta que le acerque al liderato en la clasificación. Así, rebasado por Alonso, se perdió en la zona media, mientras el asturiano reiniciaba su escalada con la mira puesta en Kovalainen. Le adelantó en la vuelta 4, y se encontró con Liuzzi, una lacra que no rebasó hasta su entrada al garaje, justo antes de que el italiano abandonara para no regresar más a pista.

La gloria y la ruina

El tiempo empleado en intentar adelantar a Liuzzi le sirvió a Hamilton para entrar y salir del pit-lane y seguir líder. La carrera comenzaba a pintarse de plateado, pese a que Ross Brawn se estrujaba el cerebro para componer una estrategia que catapultara a sus dos pilotos al frente de la carrera. Hamilton corría seis segundos por delante de Raikkonen, y éste a uno de Sutil, que mantenía el tipo sin errores. El alemán erró sólo una vez, suficiente para perder las opciones a la segunda plaza. Kimi y él hicieron su parada en la misma vuelta; uno al principio del paddock y otro al final. Mientras uno repostaba, otro llegaba a su garaje. Había tiempo, pero Sutil llegó pasado, derrapó en su parcela de repostaje y se llevó por delante a dos mecánicos. Kimi tardó en engranar la primera marcha, pero el error de Sutil le compensaba el error. Segundo y tercero. El finés respiró aliviado. El panorama tras la primera parada no variaba para nadie.

Salvo para Lewis Hamilton. La estrategia de McLaren no dio el resultado esperado. Faltaban segundos, algunas décimas por vuelta, que no llegaron. Los dos Brawn, que en ningún momento dieron visos de querella, desfilaban tranquilos hasta la primera y segunda posición, sin que el MP4 24 del británico pudiera hacer nada para sobrepasarles. Pero la carrera no estaba concluida. Las mejoras exhibidas por el equipo de Whitmarsh acabaron esparcidas por el asfalto cuando Hamilton, a falta de una vuelta para el final, estrellaba su coche contra las protecciones del autódromo. Fin y ruina para McLaren. Gloria para Brawn.

Siguiente parada: Singapur. Pero el temporal no arrecia dentro de la pista. Antes de la siguiente carrera, la FIA pondrá entre las cuerdas a Renault en la víspera de un gran premio que vio a Fernando Alonso subirse por primera vez al podio en 2008. La expectación queda dividida hasta final de temporada en dos frentes: Button-Barrichello y los demás. ¿Dejará Ross Brawn que sus dos pupilos libren una batalla fratricida?

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