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LIGA | ALMERÍA 0 - VALLADOLID 0

Jacobo salva al Valladolid en Almería

Los de Hugo Sánchez desperdician 76 minutos de superioridad numérica

Contra diez durante casi todo el partido. Con un rival, el Valladolid, disminuido por la expulsión y por una defensa extraviada. Contra todo eso inició su temporada el Almería con un empate triste y sin goles. Jacobo le rescató de una derrota que podría haber sido escandalosa. El mismo portero que hace dos años se fue a Soria para conseguir el ascenso con el Numancia y que la pasada tuvo que marcharse a Getafe para suplir a Abbondanzieri.

Una lista inacabable de novedades en los dos equipos, el calor, la pretemporada tan reciente, todo anunciaba un inicio tibio, casi de amistoso, hasta que Nivaldo, el nuevo central del Valladolid se hizo un lio, perdió el balón y resolvió su error con otro más grave, soltar la pierna contra la carrera del delantero, y dejar a los suyos con diez con casi 80 minutos por delante. Hugo Sánchez, en la banda, lo vio claro, ensanchó el campo, dio licencia a los laterales para desmelenarse y el partido en pocos minutos era un monólogo del Almería.

Almería 0 - Valladolid 0

UD Almería: Diego Alves; Michel, Chico, Acasiete, Cisma; Fabián Vargas (David Rodríguez, m. 60), Bernardello; Juanma Ortiz (Ortiz, m. 64), Soriano (Solari, m. 76), Crusat y Uche.

Real Valladolid: Jacobo; Pedro López, Luis Prieto, Yuri; Haris (Borja, m. 35), Álvaro Rubio; Nauzet (Baraja, m. 15), Canobbio, Sesma (Font), y Manucho.

Árbitro: Mateu Lahoz (valenciano). Amonestó a los locales Michel y Bernardello y a los visitantes Yuri, Borja y Jacobo. Expulsó al visitante Nivaldo (m. 12), tras derribar a Crusat, siendo el último defensor.

Incidencias: 9.100 espectadores en el Estadio de los Juegos Mediterráneos.

Mendilibar buscó ajustes, quitó a un interior para reponer al central perdido, movió a Canobbio de la media punta a una banda, a la otra y de nuevo al enganche. Nada funcionaba. Sólo Jacobo, el portero que huyó del Valladolid por la titularidad de Asenjo, era capaz de frenar la avalancha. Crusat disparó dos veces, a Uche se le escapó un remate entre las piernas, Juanma Ortiz envió un cabezazo limpio pegado al palo. Mendilibar volvió a mover el banco, colocó a Borja en el centro del campo y sentó a Medunjanin, más músculo, menos imaginación, y las grietas comenzaron a cerrarse.

El descanso sirvió para que el Almería tomase aire, para ubicar de nuevo al rival y para que Hugo Sánchez tocase la corneta y avisase de que el Valladolid no podía escaparse vivo. Pero se escapó.

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