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FINAL ACB| BARCELONA 90 - TAU 77

Campeones incuestionables

El Barça no perdona y, cinco años después, recupera ante el TAU el trono de la ACB

Aprovechando su primera oportunidad y al calor de su público, el Barça recupera el trono de la ACB. Fue un triunfo incuestionable, basado en la gran variedad de recursos que cuenta su profunda plantilla y que le ha hecho llegar a esta final en plenitud de facultades. Todo lo contrario que el Tau, al que la cantidad de problemas físicos que ha ido acumulando según iban disputándose los encuentros ha condicionado sin duda el desarrollo de la serie. Aún así, su comportamiento ha sido de una gallardía extraordinaria, como se demostró en este último encuentro, en el que se resistió a su suerte con lo poco sano que le quedaba.

El éxito blaugrana confirma un cambio de jerarquía en la cumbre del baloncesto español, un cambio que comenzó a fraguarse en la eliminatoria de cuartos de final de la Euroliga. La clasificación del Barça para la Final a cuatro de Berlín produjo un efecto multiplicador en la confianza de los jugadores de Xavi Pascual, además de romper una racha muy negativa en sus enfrentamientos con el Tau. Esta liberación se ha visto confirmada en esta final, donde los azulgranas han estado un peldaño por encima en intensidad, eficacia defensiva y número de jugadores eficientes. Uno de los grandes causantes de este asentamiento ha sido sin duda Andersen. Después de unos primeros meses de adaptación ha terminado convirtiéndose en una pieza capital a sumar al liderazgo de Navarro, la demoledora capacidad tiradora de Basile, la versatilidad de Ilyasova o el poderío aéreo de Fran Vazquez. Tantos hombres han sumado que las cuentas les han terminado por salir.

BARCELONA 90 - TAU 77

Barcelona: Lakovic (5), Navarro (19), Basile (17), Andersen (18), Santiago (-) -cinco inicial- Vázquez (18), Ilyasova (-), Grimau (9), Sada (4) y Trias (-).

Tau Vitoria: Pablo Prigioni (13), Igor Rakocevic (20), Sergi Vidal (7), Tiago Splitter (15) y W. McDonald (2) ?quinteto inicial?; Mirza Teletovic (3), John Lucas (0), San Emeterio (11) y Pete Mickeal (6).

Árbitros: Juan Carlos Arteaga, Daniel Hierrezuelo y Juan Luis Redondo. Eliminaron por faltas personales a Santiago.

Estadio: Palau Blaugrana: 7.716 espectadores.

El cuarto y ya último acto de esta final fue una continuación de lo visto en el tercero. El Barça, más pujante si cabe al verse tan cerca del éxito, lo dominó de cabo a rabo. Ivanovic puso en pista lo mejor de lo que le quedaba. Mickael se quedó en el banquillo, Vidal tomó su puesto y no habiendo nada que guardar, Splitter también formó parte del quinteto inicial que salió con la intención de cargar el juego en los pocos sitios donde les quedaba superioridad: los unos contra unos del brasileño cerca de canasta. La intención era buena, y de hecho cobró dos faltas en el haber de Santiago en poco más de un minuto, pero la buena noticia no fue tal. Salió en su lugar Vázquez, se tomó el asunto como algo personal, y de Splitter ya no se tuvieron noticias casi hasta el final. A Rakocevic, por su parte, el Barça le puso doble tarea. En defensa se las veía con Navarro, una vez más en su papel de genio de este deporte, y cuando atacaba debía sufrir la persecución de Basile, Grimau o incluso Sada. Solo cuando el asunto se tornó una misión imposible (57-41, mitad del tercer cuarto), Rako pudo hacer algo. Total, que a pesar de la resistencia de Prigioni con sus triples, el Tau se quedaba corto en comparación con la suma constante de todos los jugadores azulgranas que pisaban el parqué. El partido cogió a los pocos minutos una dirección, la del dominio blaugrana, para nunca mirar hacia el otro lado, ni siquiera cuando el orgullo vitoriano logró bajar la diferencia por debajo de los diez puntos (80-72). Pero entonces apareció Basile, y luego Navarro, y las luces del Tau se apagaron definitivamente.

Título para el Barça que confirma que a determinadas alturas, la cantidad es tan importante como la calidad. Su crecimiento durante el año ha sido destacable, y de aquel conjunto deslavazado que vimos por ejemplo en la Copa, se ha pasado a un colectivo solidario y que con muy pocos ajustes, pueden ver el futuro de una forma amigable. El Tau por su parte, afrontará sin duda su enésima refundación. Pero no hay que preocuparse por ellos. El año que viene volverán a estar en la pomada. Mientras tanto, el Barça sigue de fiesta.

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