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COPA CONFEDERACIONES | BRASIL 4 - EGIPTO 3

Kaká evita el ridículo de Brasil

Egipto concede un penalti en el último minuto y echa por la borda su buena segunda parte

Dunga cerró los puños, los lanzó al cielo y se abrazó a su ayudante, Jorginho, después de que Kaká, en el minuto 90, marcara de penalti al costado izquierdo del portero El Hadari. El seleccionador brasileño encontró una nueva coartada a su propuesta antinatural en la que la canarinha juega a la contra y el rival, en este caso el entusiasta Egipto, asume el peso del partido. El cuadro africano tocó, combinó, se arriesgó y transmitió su pasión a la grada surafricana , todas esas virtudes que un día adornaron al pentacampeón del mundo.

Pero a Brasil se le ha puesto una cara cada vez más parecida a la de su entrenador, que es como decir que se parece a Alemania en el sentido de que opta por buscar la victoria por la vía más ruda: las jugadas a balón parado, por ejemplo. Tres de sus cuatro goles, todos menos el primero de Kaká, llegaron de esa manera. En una evidencia clara de que Brasil, efectivamente, es un peligro cuando sube a rematar las faltas y los córners, con notables cabeceadores como Luis Fabiano, Juan y Lucio. Egipto, a su vez, se defiende terriblemente mal en estas jugadas de estrategia. En concreto, le dio un ataque de pánico cuando se acercaba el final y tenía un empate histórico en el bolsillo. Así, concedió un córner en contra. Los rostros de sus defensas se crisparon. Persiguieron sombras amarillas que aparecían y desaparecían y ni siquiera de ese modo evitaron el remate brasileño que Muhammadi, debajo de la portería, despejó con una infantil zamorana.

Brasil 4 - Egipto 3

Brasil: Julio César, Dani Alves, Lucio, Juan, Kleber (Andre Santos, m.83), Gilberto Silva, Felipe Melo, Elano (Ramires, m.63), Robinho (Alexandre Pato, m.63)), Kaká y Luis Fabiano.

Egipto: El Hadary, Fathi, Ahmed Said, Hany Said, Gomaa, Moawad, Shawky, Ahmed Hassan (Eid, m.51), Abd Rabbou (Al Muhamadi, m.75), Abo Terika y Zidan.

Goles: 1-0, m.5: Kaká. 1-1, m.9: Zidan. 2-1, m.12: Luis Fabiano. 3-1, m.37: Juan. 3-2, m.54: Shawky. 3-3, m.55: Zidan. 4-3, m.90: Kaká, de penalti.

Árbitro: Howard Webb ENG). Amonestó al egipcio Moawad. Expulsó con roja directa a Al Muhamadi (m.89) por las manos que propiciaron el penalti que dio el triunfo a Brasil.

Incidencias: partido disputado en el Free State Stadium de Boemfontein ante alrededor de 20.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.

En un primer momento, el árbitro señaló córner ante las protestas de los brasileños y mientras el defensor egipcio se revolcaba por el césped en una burda representación en la que trataba de disimular su clarísimo penalti. Tan mal actuó que el colegiado cambió de opinión e indicó el penalti que le pedían los de Dunga. Kaká asumió la responsabilidad y marcó. Una responsabilidad que ya no comparte con nadie. No están Ronaldo, ni Ronaldinho ni mucho menos Adriano. Tan sólo, Kaká. Y a su lado, un desierto.

El nuevo jugador del Madrid, que marcó el primer gol en un alarde de técnica, jugó contra todos, los rivales y sus propios compañeros, en una segunda parte pobrísima del conjunto de Dunga, deshilachado, dominado, perdido. Muy rígido tanto atrás como en el centro del campo, donde volvieron a fracasar la pareja de mediocentros, Gilberto Silva y Felipe Melo. Dunga apuntó a Robinho como culpable al sustituirle en el primer cambio, pero tampoco la entrada del joven Pato mejoró el ataque de Brasil.

Egipto vivió un minuto de gloria en el 54. Llegó en avalanchas, con cuatro y cinco atacantes ante la portería de Julio César, que no daba crédito: la defensa más segura del grupo suramericano de la fase clasificatoria para el Mundial de Suráfrica 2010 era un coladero. Los férreos centrales, Lucio y Juan, una broma. Lo mismo que los dos mediocentros, Melo y Gilberto, cada vez más hundidos como zagueros. Y el delantero Zidan, de 27 años, surgió veloz, vertical y habilidoso. El mejor jugador de la Copa de África 2008 puso a Brasil contra las cuerdas hasta que su compañero Muhammadi se convirtió en un pésimo actor. Para que Kaká salvara del ridículo a la canarinha.

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