El Madrid se da un homenaje

Espectacular exhibición de los de Plaza, que aplastan al Tau y fuerzan el tercer partido

Florentino Pérez recibió ayer la primera alegría de su incipiente mandato. Acudió al palco de Vistalegre, en su estreno deportivo como presidente, y contempló una actuación excepcional del Real Madrid, inaudita, que pasó por encima del Tau y logró seguir vivo, al menos hasta el tercer partido, en la fase definitiva de la ACB.

Nada fue como se preveía. El inicio del partido anunció un duelo de colosos, el que presumiblemente iban a mantener Reyes y Splitter. Lo hubo sólo durante un rato, el que tardó el capitán del Madrid en dar inicio a su reinado. Su espectacular partido, aun lastrado durante muchos minutos por las personales, resultó contagioso para sus compañeros, que encontraron la mejor arma para vapulear al Tau: inyectar a cada acción una velocidad de vértigo. Ahí murió el Baskonia. Porque a la hora de correr el Madrid, con Raúl al mando, tiene todas las de ganar, ayer, mañana y siempre.

El problema del Tau es que en muchos momentos se pareció más a Rakocevic que a Sergio Vidal, su mejor jugador de largo. Vidal y Splitter mantuvieron entero a su equipo hasta que el Madrid se disparó. Rakocevic, máximo encestador de la fase regular y de estos play off, donde promediaba más de 21 puntos por partido, tuvo una actuación lacrimógena. A los tres minutos, tras perder dos balones, fue castigado por Ivanovic, que le envió al banquillo. Quince minutos tardó en volver a pista. Y cuando lo hizo ejecutó la siguiente actuación: falló un triple, perdió un balón, cometió personal y recibió un tapón. Tal cadena de errores puso a volar al Madrid que se fue al descanso con una cómoda diferencia (44-34).

Lo que vino después fue un recital, una exhibición que se desconocía que el Madrid pudiera inventarse. En los tres primeros minutos del tercer cuarto el cuadro de Plaza logró la barbaridad de ¡16 puntos!, algo inaudito. En ese acto cerró el partido el Madrid, que golpeó al Baskonia de todas las maneras posibles. Bajo la canasta (monumental Felipe) o desde el exterior, con Bullock a la cabeza bien secundado por Raúl, Mumbrú y Hervelle.

Fue una apisonadora el Madrid, que dejó mudo a un Tau irreconocible. Finalizado con nota el trabajo (79-51 en el tercer cuarto), en el equipo blanco llegó el turno de los secundarios. Ni se notó. Hubo tapones de Van den Spiegel (tres), mates de Massey, con Llul al mando imprimiendo al partido el mismo ritmo frenético que el extraordinario Raúl. El Madrid se dio un homenaje impensable a costa del Tau, de uno de los mejores equipos del continente que ayer perdió el partido, y parte de su orgullo, y dobló la rodilla ante lo que se encontró delante: una máquina de hacer baloncesto, un Madrid sencillamente colosal.

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