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El Atlético se harta de Aguirre

Los pésimos resultados de enero provocan el despido del técnico, sustituido por Abel Resino

Javier Aguirre se jactaba hasta anoche de que "jamás" le habían despedido de un banquillo de fútbol. "Si de algo estoy muy orgulloso es de que siempre cumplo mis contratos", proclamaba incluso cuando la nefasta racha de resultados del Atlético en enero anticipaba su salida forzosa del equipo rojiblanco. Ayer, pasadas las 23.30 y tras varias horas de suspense, el club del Manzanares confirmó a Abel Resino, con el que el Castellón caminaba sexto en Segunda, a dos puntos del ascenso, como el sustituto del técnico mexicano. El nuevo entrenador de Atlético será presentado hoy a las 19.00. Seis horas antes, Aguirre se despedirá de los jugadores.

"Siempre hay una primera vez, pero entiendo que yo era parte fundamental del problema", asumió, resignado, Aguirre, que, mucho antes, a las diez de la mañana, se presentó a dirigir su último entrenamiento en la ciudad deportiva de Majadahonda. La sesión apenas duró 20 minutos, los suficientes para confirmar las divisiones que atenazaban al vestuario: Forlán, Maxi y Agüero se entrenaban por su lado mientras otros compañeros cuchicheaban entre risas la probable marcha del preparador. El mensaje cambiaba radicalmente delante de los micrófonos: "Estamos a muerte con el mister. La culpa es de todos", afirmaba Pablo. "¡Por fin se va!", batían palmas los menos contentos.

Las cinco derrotas y los dos empates cosechados en enero decidieron finalmente a Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado y principal valedor de Aguirre, a abrir la llave del banquillo a Abel. "Ya nos hemos hecho a la idea de su marcha", reconocía a primera hora de la tarde José Laparra, el mandatario del Castellón. "Le hemos elegido porque es un hombre que conoce al dedillo los entresijos del Atlético. Creemos que está totalmente capacitado para retomar nuestras aspiraciones", estimó el presidente rojiblanco, Enrique Cerezo.

El Atlético se decidió por Abel tras tantear a José María Amorrortu, director del fútbol base; Abraham García, técnico del filial, y Milinko Pantic, responsable de la Escuela de la Fundación. "Quizá no sea la mejor solución porque la pésima racha del equipo, el peor en lo que va de año, no es culpa exclusiva del entrenador, pero algo había que hacer. ¡No hay que tomar las decisiones en caliente, pero el vestuario debe reaccionar!", se desgañitaba un alto cargo desde Dubai, donde el Atlético ultimaba un acuerdo con patrocinadores del Emirato.

La presencia de Gil Marín en el golfo Pérsico le dio un respiro momentáneo a Aguirre. Como los compromisos cinematográficos de Cerezo en la ceremonia de los Goya.

Las bajas temperaturas del fin de semana hicieron el resto: tan sólo 20.000 aficionados, la entrada más baja de la temporada, presenciaron en directo el triunfo del Valladolid en el Calderón. Sin embargo, justo cuando parecía que el consejo de administración iba a esperar hasta el duelo del domingo, en Huelva, los acontecimientos se precipitaron. "Estamos aturdidos... No nos han dicho nada hasta que ya estaba hecho", dijeron un tanto molestos desde el bando de Aguirre. Con contrato hasta el 30 de junio, jamás había sido despedido. Anoche siguió la senda del argentino Carlos Bianchi, despedido en enero de 2006. El virrey, echado en la 18ª jornada, dejó a la escuadra del Manzanares en la duodécima plaza, con 20 puntos. Aguirre, con 32, sólo ha cosechado dos tablas tras el parón navideño. Los 15 partidos invictos del Atlético entre octubre y diciembre quedan muy lejos, como la tercera posición en que terminó 2008.

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