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FÚTBOL | LIGA

Montaña rusa en Mestalla

El Valencia gana al Betis en un partido muy intenso y lleno de altibajos para ambos equipos

Mestalla se subió ayer a la montaña rusa y, al final, le resultó un viaje muy divertido, pese al sufrimiento de las lesiones (Edu y Alexis), el expulsado (Marchena) y la crecida de un rival que por momentos pareció un gigante. El Valencia empezó jugando a placer, se hundió al comienzo de la segunda parte y renació cuando las apuestas le indicaban el pulgar hacia abajo. Lo mismo, pero al revés, podría decirse del cuadro sevillano, que subió y bajó con el mismo vértigo que el anfitrión, aunque con una timidez en el momento decisivo que le arrebató la victoria.

Todo cambió cuando Edu se lesionó en la frontera de la primera parte. El Valencia se descompuso y el Betis mostró la potencia de un centro del campo amenazante desde la segunda línea. El equipo de Chaparro remontó los dos goles en contra y, de paso, se encontró con la expulsión de Marchena. Se encontró con todo a favor. Y entonces, inopinadamente, le dio un ataque de conformismo que permitió que Baraja, como en sus mejores tiempos, levantara Mestalla con un cabezazo monumental. El resto ya fue una resistencia heroica del Valencia, que perdió probablemente a Edu, Alexis y Marchena para la visita el sábado al Camp Nou.

Valencia 3 - 2 Betis

Valencia: Renan, Miguel, Marchena, Alexis (Albiol, m.48), Moretti, Albelda, Joaquín (Maduro, m.75), Baraja, Edu (Manuel Fernandes, m.40), Mata y Villa.

Betis: Casto, Nelson (Segura, m.86), Arzu, Juanito, Monzón, Capi (Pavone, m.82), Damiá, Emaná, Memhet Aurelio, Juanma y Sergio García.

Goles: 1-0, m.11:Villa. 2-0, m.20:Mata. 2-1, m.56:Juanma. 2-2, m.65: Emaná, de penalti. 3-2, m.74: Baraja.

Arbitro: Velasco Carballo (comité madrileño). Mostró roja directa al local Marchena (m.59), en la jugada del penalti. Por el Valencia amonestó a Renan, Baraja y a Villa y por el Betis a Nelson y Juanito.

Incidencias: partido disputado en una tarde fría en el campo de Mestalla ante 40.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones. El tenista de Jávea David Ferrer, ganador de la Copa Davis, hizo el saque de honor y en el descanso le fue entregada, en el palco, la insignia de oro y brillantes del Valencia.

El fútbol también se huele, según dictó el clásico (Luis Aragonés), y ayer el Valencia olía a equipo recién salido del horno: esponjoso, crujiente, sabroso. Unai Emery encontró el acabado perfecto. Albelda les guardó las espaldas a Baraja y Edu, que lanzaron a Joaquín y a Mata para que rematara Villa. Edu cobró un protagonismo total en este fulgurante arranque. Centró desde la izquierda, en posición de extremo, para que Villa empalmara con la izquierda, en una volea prodigiosa. Poco después el brasileño envió un pase en profundidad a Mata, que acudió al pico derecho del área. Y, desde allí, se fabricó un gol impecable.

El Betis asistió atónito a la exhibición hasta que Edu se marchó llorando en el minuto 40. Le sobraban motivos. Es un gran talento martirizado por la fragilidad de su cuerpo. Se ha pasado tres años tratando de alcanzar un estado de forma decente para mostrar su enorme potencial técnico. Y justo ahora, cuando lo había logrado, un pinchazo en el muslo derecho lo mandó al vestuario.

Fue un golpe anímico para el Valencia. Llegaron las paredes de los chicos de Chaparro y algunos apuros en la defensa valencianista, muy pertrechada con Marchena y Alexis, preferido este último al internacional Albiol. Mientras Fernandes se paseaba sin rumbo, Mehmet Aurelio se hizo con el centro del campo. Eso permitió a Juanma internarse hasta el fondo y disparar al palo de Renan, que esperaba el centro. El Valencia atrajo un cúmulo de desgracias seguidas hasta que Marchena arrolló a Sergio García, lo que supuso la expulsión del defensa y el gol de penalti de Emana.

El Betis pareció darse por satisfecho. El Valencia lo aprovechó para estirarse y Fernandes, que no estaba para correr, metió al menos un gran centro en el lanzamiento de falta que cabeceó a gol Baraja. Mestalla se entusiasmó con la reacción y Villa envió una falta al larguero. Chaparro recurrió a Pavone poco antes de que Renan sacara el balón jugado ante Sergio García. La grada estaba a punto del infarto, pero el viaje estaba a punto de acabar. Después de todo, había valido la pena.