Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CICLISMO | TOUR DE FRANCIA

Sastre: "Esto es parte de un sueño"

El ciclista español no tiene "ni idea de si la renta será suficiente para la contrarreloj"

Al español Carlos Sastre no le preocupa si la renta lograda en Alpe d''Huez será suficiente para mantener el maillot amarillo en París y sólo quiere disfrutar del momento, de haber logrado "parte de un sueño" que acaba en los Campos Elíseos de París. "Esto es parte de un sueño que se ha hecho realidad, algo con lo que he soñado toda mi vida", afirmó el madrileño afincado en Ávila, el tercer español en imponerse en la cima de Alpe d''Huez.

La alegría es por el triunfo en la mítica cima alpina pero también por haber contado con el trabajo de sus compañeros de equipo, con quienes quiere disfrutar este momento de felicidad. "Ya pensaremos en la contrarreloj, no tengo ni idea si la renta es suficiente, pero es lo que hay, yo lo he dejado todo en la subida, he dejado el máximo, he ido a tope, he sacado todo lo que tenía", afirmó.

Vacío de energía cruzó la meta, pero lleno de orgullo de firmar la cuarta victoria española en este Tour y de ser el segundo hispano en vestirse de amarillo. Sastre relató que la táctica del equipo pasaba por atacar. Pensaron hacerlo desde la Croix de Fer, segundo puerto especial de la jornada, pero el viento les disuadió. "Era demasiado riesgo", dijo el corredor formado en El Barraco.

"Tenemos un equipo de gente potente y era más inteligente endurecer la carrera que atacar desde lejos. En la Croix de Fer mis compañeros han puesto un ritmo tan fuerte que me han puesto hasta a mi contra las cuerdas. Queríamos que todo el mundo llegara con las fuerzas justas al pie del último puerto para que un escalador como yo pudiera marcar la diferencia", afirmó.

El objetivo era distanciar lo máximo posible a Cadel Evans y Denis Menchov, dos especialistas en la contrarreloj que cuentan con 53 kilómetros de su especialidad para recuperar el terreno perdido. Con ese fin, Sastre se lanzó nada más comenzar a ascender Alpe d''Huez y su margen fue aumentando a medida que pasaban las 21 curvas del mítico puerto.

"Tenía que intentarlo desde el principio para lograr una renta importante", explicó. "Así podía ir a mi propio ritmo. La gente estaba justa y atacando pronto podía conseguir muchas cosas. Si les dejaba lograr el ritmo de subida era peor para mi. Me conozco lo suficiente como para saber que a mi ritmo podía llegar a lo más alto de Alpe d''Huez", comentó.

Sastre afirmó que el ataque contó con el acuerdo de todo el equipo, incluido Franck Schleck, que hasta hoy vestía de amarillo. "Al principio del puerto le dije a Franck: ''Voy''. En este equipo todos nos sacrificamos por todos y hoy han trabajado para mi", afirmó. Ahora Sastre piensa en recuperarse lo mejor posible del esfuerzo, disfrutar del amarillo y, poco a poco, pensar en la contrarreloj, el último obstáculo para completar su sueño.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.