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COPA DE LA AMÉRICA

El Alinghi equilibra la balanza y vence al Team New Zealand

El vigente campeón empata la eliminatoria (2-2) en una final muy reñida

El Alinghi suizo ha sumado hoy una victoria frente al Emirates Team New Zealand en la cuarta jornada de la lucha por la Copa del América que le permite igualar la serie a dos, y afrontar con mayor tranquilidad la jornada de descanso de mañana tras la dudas surgidas por la derrota de ayer. El equipo que patronea Ed Baird cruzó la línea de llegada treinta segundos por delante de los neozelandeses que, pese a que aprovecharon todas las opciones que les brindó el cambiante viento para acercarse al barco suizo, no pudieron adelantarle durante todo el recorrido.

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Con 8 nudos en la línea de salida y muchas olas, se inició sin retraso la cuarta jornada de la Copa del América, en la que los neozelandeses buscaban allanar su camino hacia la reconquista del trofeo y los suizos lograr una victoria que igualara la serie y les devolviera la confianza, algo resquebrajada tras la derrota de ayer. Tras una pre-salida sin lucha, ambos barcos salieron por el centro, el Alinghi más a la derecha y el New Zealand a su izquierda. Los suizos arrancaron apenas un segundo por delante de su rival pero con mayor velocidad, lo que le dio una ligera ventaja en esta ceñida (contra el viento), aunque apenas llegó a dos esloras.

Los directores de contienda, Ed Baird por los suizos y Dean Barker por los neozelandeses, apostaron por un bordo largo hacia la izquierda que les llevaba directos hacia el layline -límite del campo- y que se prolongó quince minutos. En su camino hacia la primera marca, a punto de llegar al límite y cuando las distancias se redujeron a escasos cinco metros, el Alinghi viró para volver a consolidar su liderazgo, no sólo por los cincuenta metros que sacó en un momento a los ''kiwis'' sino por su situación de preferencia de paso.

Con las dos embarcaciones pasadas del layline izquierdo, ambos equipos enfilaron hacia la boya, con el Alinghi que aumentaba a cada paso su ventaja, que se concretó en los 20 segundos al paso por la baliza. Y nada más pasar, los neozelandeses trataron de sorprender a su rival con una maniobra de izada de spinnaker y trasluchada a la vez, pero los suizos estaban atentos y pudieron responder sin problemas en el inicio de la empopada (a favor del viento). En paralelo y hacia la izquierda, los suizos tenían bien controlado a su rival y mantenían la ventaja entorno a los sesenta o setenta metros, aunque enseguida ambos barcos fueron a buscar el centro.

Un enredo en el spi de los neozelandeses hizo que el SUI-100 aprovechara para ganar metros y colocarse sobre los 150 por delante pero las siguientes maniobras de los kiwis y la mayor presión de viento permitió al NZL-92 reducir su desventaja a unos veinte metros. Pero encarando la puerta de sotavento y con un cambio de lado de la presión, varió el escenario y los suizos se vieron favorecidos y recuperaron los cien metros de ventaja. Los designios del Dios Eolo se hacía notar y favorecían a uno u otro para cambiar la situación.

El Alinghi montó la puerta de sotavento por la boya de la derecha con 34 segundos de ventaja respecto a New Zealand, que apostó por la baliza de la izquierda y que pareció acertar en estos primeros instantes porque pronto se colocó a apenas cinco metros del SUI-100. Sin embargo, nada es lo que parece en vela y el viento racheado, los roles y las olas, pueden hacer cambiar en instantes la situación. Y es lo que ocurrió porque después de haber sentido el aliento de su rival, el SUI-100 recuperó los cien metros de ventaja.

Se iniciaba la segunda ceñida, y aunque las condiciones hacían complicada la navegación, Alinghi inició unas viradas de marcaje a su rival, a las que respondió el New Zealand, que apenas pudo recortar nueve segundos y pasar la tercera baliza a 25 segundos de los suizos. De nuevo trasluchada e izada de los australes en el arranque de la segunda empopada, pero Alinghi se mantenía atento cien metros por delante. Parecía que los suizos habían aprendido la lección y no dejaron de controlar a su rival para evitar cualquier sorpresa, y cada maniobra neozelandesa, tenía su respuesta en el barco de Baird, que hoy no tuvo problemas para cruzar la línea de meta treinta segundos por delante e igualar la serie a dos victorias.

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