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Crónica:FÚTBOL

Raúl lidera la victoria

El capitán del Real Madrid anotó el segundo de su equipo tras el empate del Deportivo y, por coraje, provocó el tercero, de Van Nistelrooy,

Instalado en una nube de euforia y optimismo, en absoluta comunión con la hinchada, que llenaba el Bernabéu por sexta vez consecutiva, el Real Madrid recibía a un Deportivo del que se esperaba poca resistencia, bien por su papel intrascendente en esta Liga, bien porque el Madrid, últimamente, derrite todo lo que encuentra a su paso.

A los cinco minutos, tras una serie de faltas y empellones que dificultaron el juego, ya eran dueños del partido los de Capello, y Raúl, que igualaba a Gento en número de partidos oficiales (605), fue el primero en meter el miedo en el cuerpo a los deportivistas. Qué bien pintaban las cosas, cuánta sonrisa en la grada. La victoria sólo parecía cuestión de tiempo.

Después de varios partidos de infarto, de un equipo abonado a la épica, ni se preveían ni se esperaban demasiadas dificultades para los blancos. Sin embargo, el Deportivo salió vivo de la encerrona inicial, se estiró, presionó y fabricó en un momento dos saques de esquina y buenas oportunidades para Arizmendi y Capdevilla. Y pasaban los minutos y hasta los más confiados ya sabían que Joaquín Caparrós iba a vender muy cara la victoria.

No se habían producido remates entre los tres palos, no habían intervenido los porteros, el juego sólo dejaba sensaciones; que el Deportivo no había llegado el Bernabéu de paseo y se empleaba con mucha energía, y que el Real Madrid necesitaba un punto más de intensidad y presión. O un golpe de timón, un giro, un cambio que no tardó en llegar: Jugada entre Roberto Carlos y Beckham, banana del inglés al área pequeña, salto entre Van Nistelrooy y Andrade en pos del balón (Los deportivistas pidieron mano del holandés), y el rechace que lo aprovecha Sergio Ramos para batir de fuerte disparo a Dudu Aouate.

El Madrid encontró cierta tranquilidad con el tanto del central sevillano, respiró y se quitó presión de encima, tuvo más tiempo el balón, entró mejor por los costados y Beckham dispuso de un par de buenas ocasiones a balón parado. Pero no se resignó el Deportivo, que con Cristian, muy entonado, siguió buscándole las cosquillas a los centrales de blanco.

Raúl lidera la victoria

El marcador no permitía ninguna relajación, ni para el Madrid, que necesitaba apuntalar el triunfo, ni para el Deportivo, aún vivo, con ganas y posibilidades. Pudo anotar el segundo el Real Madrid por medio de David Beckham, pero el inglés envió el balón al palo su tercer lanzamiento de falta. Respondió presto el Deportivo obligando a Casillas a realizar tres paradas consecutivas a disparos de Arizmendi, Cristian y Juan Rodríguez.

Tras el aviso de la delantera gallega llegaron dos minutos de verdadera locura, una secuencia que comenzaba con una jugada de De Guzmán por la izquierda que remataba a gol Capdevilla, continuaba con el bajón de la grada, que este año no sabe ya como controlar los nervios y la tensión, y se cerraba con una medida rosca de Beckham al área que remataba de manera imponente Raúl González Blanco, que anotaba su gol número 187 con el Real Madrid, el segundo máximo goleador de la historia del club.

A pesar del gran gol del siete blanco, el partido no parecía cerrado; Bodipo, que había entrado por Estoyanoff, puso a prueba de nuevo a Casillas, síntoma de que el Depor no estaba ni mucho menos muerto. Además, el Real Madrid atravesaba un momento de bajón físico, de cansancio, y los errores comenzaban a producirse con más continuidad de la esperada.

Pero el error más grave, el más costoso, no se produjo entre los futbolistas de blanco, llegó entre las filas del Deportivo, y se llegó en el peor sitio, en el área pequeña, donde Coloccini fue incapaz de controlar un balón, Raúl lo peleó, incluso fue objeto de penalti, y el rechace final del central argentino fue a caer en los pies de alguien que no suele fallar, Ruud Van Nistelrooy, que anotó su gol número 23 en Liga. Botaba el Bernabéu mientras entraba Guti por Robinho.

Con el partido decidido, Coloccini dejó su tarjeta de visita con una escalofriante entrada sobre Roberto Carlos, una acción que debería haber sido penada con la expulsión y que Fernández Borbalán, muy flojo, solo castigo con la amarilla. Lo cierto es que el Deportivo, en general, desplegó un juego muy duro que a punto estuvo de costar algún disgusto.

Y por fin, tras varios partidos de infarto, la parroquia madrileña pudo abandonar con tiempo el Santiago Bernabéu sabiéndose líder una semana más y confianda en un traspiés del Barça frente al Getafe.

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