AUTOMOVILISMO | FÓRMULA UNO

Massa se desquita con un doblete

El triunfo del brasileño, seguido de Hamilton y Raikkonen, deja un mundial con triple empate y emoción asegurada para el GP de Cataluña

Fernando Alonso es único en ambigüedades. La enigmática sonrisa en la previa de la carrera auguraba buenos resultados, si bien salir por el sol y en cuarta posición es quizá un problema. Sobre todo cuando se han cambiado los cuatro frenos, se tiene más carga de gasolina y los tres rivales más duros se encuentran por delante. También dijo que seguía viendo la carrera "muy difícil" y que "buscaba puntuar". Era la parte mala de la noticia, pero lo ha cumplido.

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Haciendo números y viendo los resultados del año pasado, nadie confiaba hoy en las palabras del español. O nadie quería confiar. Y la confianza se paga cara. Alonso, quinto, no sube al podio después de 24 grandes premios (sin contar los abandonos), y empata a puntos con Raikkonen y Hamilton, que ya comienza a batir récords. La tercera prueba del mundial abre aún más el telón a una temporada eléctrica a cada carrera. Y ahora, a Europa.

La salida fue muy limpia, pero crucial. Hamilton quizá pecó de pipiolo, se puso nervioso o pretendía amargar la salida a Massa serpenteando con trazadas inútiles, buscando el juego de poner nervioso a su predecesor que entabló en Sepang, y al final tapó demasiados huecos a Fernando, que se llevó el peor papel. Estar detrás del alerón de su compañero es mal augurio para Alonso, que ha revivido hoy la letanía de Albert Park. Pero no hay cal sin arena. Alonso iba lanzado como las flechas de su casco; demasiado como para que Kimi Raikkonen le pusiera freno, y no se habían cruzado tres curvas cuando la picardía del bicampeón y la entrada del coche de seguridad comenzaron a derretir la estrategia del hombre de hielo de Ferrari.

Todo parecía normal, lógico, previsible, al menos hasta el primer repostaje. Ferrari retando a McLaren, seguidos de la firma germana BMW, que se perfila como un firme candidato para competir al primer nivel. Iceman perdió su plaza y los papeles para ganar el mano a mano a priori, y la obligación de seguir la estela de Fernando determinó una carrera a dúos y trios: Delante, Hamilton como un coloso aguantando el tirón de Massa en una persecución maratoniana. Detrás, un nuevo clásico de la temporada al que se le añadía un ingrediente alemán de última hora: Nick Heidfeld.

A Fernando Alonso se le da bien estar por delante de un Ferrari. Ocurría cuando Michael Schumacher dominaba la Fórmula Uno y ocurre ahora con Kimi. Sin embargo, a diferencia de las dos primeras carreras, esta vez fue Raikkonen quien sacó su as. Y la estrategia angloalemana se fue a pique. El MP4 22 repostó antes (a pesar de iniciar la carrera más cargado), salió con algunos kilos de más, y el F2007, ligero y con motor nuevo, se deslindó de la bala plateada, salió por delante y marcó un nuevo rumbo: Lewis Hamilton.

Con todo, la sorpresa del día no la protagonizó el británico. El novato de McLaren, como si no lo fuera, realizó una carrera continua, sin más sobresaltos que los del inicio, y su destreza le ha mantenido de principio a fin con la vista en el segundo cajón. El Mercedes del español parecía alicaído, y el pupilo de Mario Theissen aprovechó el rebufo, aguantó dos curvas, mantuvo el tipo en paralelo y le robó la cuarta plaza a Fernando Alonso. Heidfeld era cuarto y el de Oviedo, quinto.

Massa pone freno a un Hamilton desbocado

La escudería de Maranello puso los motores al rendimiento de Australia, buscando la revancha de podios. Felipe Massa puso todo lo demás. El fin de semana fue perfecto; a diferencia del español de McLaren, él sí aprovecha los viernes. Y los sábados. Y después de liderar los entrenamientos y la sesión clasificatoria, el brasileño no perdió fuelle. Lógico que su tesón diera fruto. Hoy no se asustó cuando tuvo al rookie de McLaren en el retrovisor con el cuchillo entre los dientes, y de principio a fin mandó sobre el trazado de Sakhir.

Hamilton titubeó; Massa, no. El mundo a través del caso de colores cariocas se veía despejado y el brasileño tuvo hasta 10 segundos de ventaja sobre su seguidor; un monopolio que no se vio amenazado hasta los últimos compases de la carrera, cuando los neumáticos duros permitieron a Hamilton recortar distancias aunque sin peligro para el líder. Massa estaba listo para ganar, ganó, y se sacó la espina que durante una semana le ha molestado.

Así fue la tónica hasta la meta. Revancha por delante y lucha por detrás. Al final los neumáticos duros se comportaron mejor que los rayados, pero ni Raikkonen podía llegar a Hamilton, ni Alonso a Heidfeld. Tras la bandera a cuadros, podio para Ferrari y McLaren, esta vez con himno brasileño pero sin champagne; Alonso sigue primero compartiendo escalón con Raikkonen y Hamilton, y el mundo de la Fórmula Uno deja sitio lentamente a un tercer protagonista: BMW Sauber. Barcelona sí será un duelo a tres.

Felipe Massa consigue su primera victoria de la temporada
Felipe Massa consigue su primera victoria de la temporadaReuters

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