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Crónica:Primera | Segunda jornada de Liga

La vida sigue igual

El Valencia supo aprovechar sus armas en un encuentro revolucionado con las expulsiones de Moretti y Torres

El Calderón vivió el primer fiasco de la temporada, y lo peor aún, su equipo resucitó los fantasmas de temporadas anteriores

Esto acaba de empezar, pero el Atlético nos ha dejado ligeras pinceladas de lo que puede ser la temporada rojiblanca. Para desgracia de sus aficionados, el parecido con la anterior puede llegar a ser sorprendente. En el Calderón hemos visto a un equipo que no sabe muy bien a lo que juega, y en condiciones normales (antes de las expulsiones) se ve desbordado en cuanto se encuentra con un equipo hecho y con las ideas claras. Agüero jugó, pero si bien revolucionó la ofensiva atlética, no puede ser la solución definitiva en la que poner todas las esperanzas.

Antes del partido se celebró el enésimo homenaje a los campeones de baloncesto, representados en la figura de Jorge Garbajosa. Lejos de la rabieta de Guti (tan estúpido es comparar deportes, como egoísta no saber alegrarse de los éxitos de otros), Torres recibió al gigante como se merecía, y en el Calderón se oyó, por primera vez en mucho tiempo, el "¡Campeones, campeones!".

Comienza el encuentro y comienzan a oírse, entremezclados, silbidos y aplausos, aunque más de los primeros. No es que la afición estuviera adelantándose a los acontecimientos que luego depararía el juego. Alabanzas y críticas estaban destinadas a Pablo Ibáñez. El central aguantó el chaparrón, que remedio. El manchego sabía que sería ajusticiado por su 'affaire' con el máximo rival. La sentencia no fue clara, y eso es lo de menos, en una semana nadie se acordará del tema.

Sobre el césped el Atlético hacía lo que podía con el esquema que tenía sobre el campo. Costinha y Luccin tenían la misión de ser los catalizadores del juego ofensivo. Del primero no vamos a descubrir ahora que tiene sus virtudes, pero entre ellas no se encuentra precisamente la visión de juego y la facilidad de pase. El francés no es que sea un genio con el balón en los pies, pero si por la inercia del juego del equipo está más ocupado en destruir que crear, la salida del balón se ve seriamente comprometida. Jurado por la derecha, demasiado alejado del juego. Y el 'Kun' en el banquillo.

Con este panorama, el Valencia no necesitó soltarse la melena para controlar el partido. Presión arriba y defensa seria atrás, como siempre. Vicente y Angulo por las bandas penetraban con peligro, y fue el valenciano el que, tras un fallo atlético, al intentar sacar rápido una falta, el que salió disparado pegado a la cal y puso un centro que remato Villa suavemente al fondo de la portería de Leo Franco. El equipo cambia, pero las caras de los aficionados del Calderón se parecían mucho a las de años anteriores. Así no hay quien se anime.

Tras media hora de dominio visitante el Atlético gozó de un par de oportunidades, fruto del coraje y no del juego. Los colchoneros creaban peligro sólo a través de jugadas individuales y a balón parado.

Entra Agüero y Moretti se autoexpulsa

Tras el descanso Aguirre aprovechó para introducir cambios. Galletti por Jurado y Agüero por Mista. Y mientras tanto proseguía el "idilio" entre Pablo y la afición. Y encima el Valencia no ayuda. A los cuatro minutos de la reanudación Villa está a punto de hacer el segundo. Los ánimos se van caldeando en la grada.

Pero el partido había cambiado. La entrada del menudo delantero argentino revolucionó el ataque rojiblanco. No es que el juego fuera para tirar cohetes, pero al menos daba la sensación de que en cualquier momento podía liarla. Y se pudo liar, pero el culpable fue Costinha. Una dura entrada del portugués (con un afán especial por ganarse la expulsión) sobre Villa en el centro del campo, le costó una amarilla que bien pudo ser roja. Ahora se calientan los ánimos, pero esta vez en el campo.

Minutos después Moretti pierde los papeles y propina una patada sin sentido a Valera, en respuesta a una entrada limpia del rojiblanco. Roja clarísima y el partido que pasa a manos del Atlético. Aguirre mete a Maxi y Galletti pasa al lateral, con lo que el sistema no cambia, y eso que Costinha tenía una amarilla. Comienza el acoso sobre la portería de Cañizares y de qué manera. Primero Agüero obliga a la defensa valencianista a sacar el balón a un metro de la portería, y un minuto después Miguel saca con la cabeza un remate de Luccin que se colaba.

El partido se ponía trepidante, hasta que entre Torres y el árbitro acabaron por cargárselo. El delantero rojiblanco es amonestado injustamente por obstaculizar a Cañizares, y el delantero, indignado, se lleva la segunda por protestar. Las fuerzas se igualan y Quique recupera la sonrisa en el banquillo.

De ahí al final hubo poca historia, el Valencia aguantó sin demasiados problemas, y el Atlético volvió a sus problemas creativos.

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