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BALONCESTO | Mundial 2006

El Rey y Zapatero, con los campeones del mundo

El presidente del Gobierno y don Juan Carlos reciben a la selección de baloncesto

Día de celebraciones para los nuevos campeones del mundo de baloncesto. Después de que anoche fueran aclamados como héroes por más de cien mil personas en el centro de Madrid, la selección española de baloncesto, que el domingo hizo historia al proclamarse campeona del Mundo en Japón, fue recibida hoy, horas después de aterrizar en suelo español, por el presidente del Gobierno y los Reyes de España.

Tras una larga noche por los festejos con los aficionados y con sus familias, la primera parada era La Moncloa, donde José Luis Rodríguez Zapatero fue el encargado de darles la bienvenida y de recibirles. "Siento orgullo y satisfacción de que representéis a este país. Es el mayor triunfo de una selección deportiva en la historia de España. Y me alegra mucho y muy particularmente que sea en baloncesto por lo que todos ya sabéis", ha señalado Zapatero.

Entre bromas, el presidente del Gobierno les retó a jugar una "pachanguita", mientras que Carlos Jiménez, como capitán, le hacía entrega de una camiseta con su dorsal, firmada por todos los componentes de la selección española, que tenía a su presidente José Luis Sáez a la cabeza, y que estaba acompañado por el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, y la ministra de Educación, Mercedes Cabrera.

Tras la visita en La Moncloa, la delegación española emprendió camino a su siguiente parada, el Palacio Real. En el salón de columnas, bajo la estatua de Carlos V, los internacionales españoles, cansados de la resaca de los festejos, eran recibidos por los Reyes, don Juan Carlos y doña Sofía, además de los Príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia.

Disculpas del Rey

Fue en el besamanos cuando se vivieron los momentos más efusivos. El Rey, sabedor del fallecimiento del padre del seleccionador, dio la enhorabuena a Pepu Hernández con el que se fundió en un emotivo abrazo, para después ser felicitado por el resto de los miembros de la familia real. También fue esperado el encuentro de los monarcas con Pau Gasol, con sus muletas, al que preguntaron por cómo estaba de su lesión en el pie.

Al igual que en la recepción con Zapatero, Carlos Jiménez, que no dejaba ni un momento sola la Copa Naismith, hizo entrega al Rey de la camiseta firmada por todos los jugadores con el dorsal 4, el de Pau Gasol, mientras que Pepu Hernández le entregaba un balón dorado, como réplica del oro en el Mundobasket.

Don Juan Carlos, en el momento de los discursos, pidió "disculpas por no haber podido viajar a Japón para animar a la selección, pero las obligaciones no se podían posponer". Además, el Rey desveló que todos los miembros de la familia habían visto todos los partidos por televisión del Mundial y destacó que "habían luchado como leones y que han conseguido una proeza" para el deporte español.

Fiesta con los 'golden boys'

Pero la fiesta se vivió anoche en las calles de Madrid, donde cien mil almas se unieron a sus ídolos en un caluroso y emotivo recibimiento en las inmediaciones de la Plaza de Castilla, que se convirtió en el escenario de una gran celebración. La ciudad se echó a la calle para celebrar el oro con los golden boys, que llegaron desde Tokio tras 24 horas de viaje en avión y con la copa de campeones del mundo bajo el brazo.

Los campeones entraron en la plaza, pasadas las 00:30 horas, en un autobús descubierto que los trasladó desde la Federación Española de Baloncesto, tras su regreso del Mundial 2006 de Japón. La fiesta estalló con la presencia de los ídolos del baloncesto, ante quienes se rindió un público encendido que agitaba banderas de España y gritaba "campeones, campeones, oé, oé, oé".

Baloncesto, MVP, ...

En un escenario ataviado para la ocasión los integrantes de la selección se han dirigido a los aficionados congregados en la Plaza de Castilla. El primero ha sido el capitán, Carlos Jiménez, que volvió a levantar la copa para alegría de unos aficionados entusiastas. La fiesta vivida esta noche, y la expectación que ha generado el Mundial de Japón 2006, representa una prueba más de lo aventurado esta noche por el seleccionador, Pepu Hernández, quien exclamó ante la ovación: "Escuchad una palabra que a partir de ahora va a ser muy importante: ¡¡Baloncesto!!".

Tras el seleccionador, Pau Gasol. El jugador de Memphis, reclamado por los aficionados y por sus compañeros al grito de ¡MVP,MVP,MVP¡, agradeció a los aficionados su presencia y felicitó a todos los integrantes de la selección por el éxito cosechado. "Esto es también vuestro", exclamó dirigiéndose a los aficionados. Pau declaró que el oro logrado en el Mundial de Japón es algo "maravilloso, único, por lo que muchos países luchan".

Jorge Garbajosa, integrante del mejor quinteto del mundial, confesó que no podía imaginarse lo "maravillosa" que es la afición del baloncesto y contó la anécdota de que no se había cambiado los pantalones de entrenamiento "desde el primer día de concentración". El turno de parlamentos se cerró con el humor de los malagueños Berni Rodríguez y Carlos Cabezas.

Incendio en Torre Espacio

Un incendio declarado a poca distancia de la Plaza de Castilla, donde cientos de personas esperaban a los campeones del mundo, no impidió que se celebrara la gran fiesta. La Torre Espacio, uno de los cuatro rascacielos en construcción en el paseo de la Castellana, ardió anoche en sus últimas plantas por causas aún desconocidas.

Un polideportivo de San Blas llevará el nombre del entrenador

El seleccionador nacional de baloncesto, Pepu Hernández, dará su nombre a un polideportivo de nueva construcción cuyas obras concluirán en los próximos meses en el barrio madrileño de Las Rosas, perteneciente al distrito de San Blas, han informado hoy fuentes municipales. Madrid ha querido de esta manera reconocer el trabajo del entrenador madrileño del barrio de Canillejas de San Blas -distrito en el que se construye el polideportivo-, que consiguió el pasado domingo para España el primer título de campeón del mundo. "En esa característica de modestia que le distingue nos ha dicho que era un grandísimo honor. Él estaba contento. Creo que es el mejor regalo que le podíamos hacer y es devolverle el regalo que nos ha hecho a nosotros", ha comentado el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo.

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