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Crónica:FÚTBOL | 24ª jornada de Liga

El Atlético de Madrid se descompone en el Camp Nou (3-1)

El Barcelona se afianza en la cuarta plaza ante un rival deslabazado

El Barcelona parece haber descubierto hace poco que la pelota que rueda por el césped sirve para jugar al fútbol, y que además a los once tipos con camiseta azulgrana no se les da nada mal hacerlo. Quizá antes no lo sabían, pero les ha venido de perlas caerse del guindo justo antes de los partidos contra sus más directos rivales en la lucha por la cuarta plaza que clasifica para la Liga de Campeones. Hace una semana fue Osasuna, y hoy ha sido el Atlético de Madrid el que se ha estrellado contra un equipo que, al fin, ha aprendido que sabe jugar al fútbol.

Con el Real Madrid y el Valencia destacados, y el Deportivo de la Coruña al acecho, sólo queda un salvoconducto hacia la gloria y la subasta cada vez exige pujas más altas. Tras la jornada de hoy, el Barça se mantiene sobre el nivel del mar, a nueve puntos del equipo gallego y con tres de ventaja sobre el Athletic de Bilbao, cuatro sobre el Atlético de Madrid y el Villareal, y cinco sobre el Betis. A seis queda el Osasuna, descolgado de sus sueños de grandeza.

El partido ha comenzado con mucha intensidad, ritmo alto, buen juego y lo más importante, goles, propiciados por el buen hacer de uno, permitidos por la torpeza de otros. El Atlético ha quedado retratado en el Camp Nou. El Barça ha puesto en evidencia la defensa improvisada por Manzano, que ha naufragado como lo ha hecho también el centro del campo. Por ahí se le ha empezado a escapar el partido al equipo madrileño.

Once minutos se habían jugado cuando un despeje de Reiziger cerca de su portería ha terminado al otro lado del campo, en el área de influencia del argentino Saviola, que se ha marcado una veloz carrera por delante de sus marcadores y no ha tenido problema alguno en batir a Aragoneses. Trece minutos después le llegaría el turno a Ronaldinho, que tras descomponer la defensa atlética con una pared venció al portero de vaselina. Había empatado dos minutos antes Nikolaidis, pero fue una anécdota, un manchón de buen juego en 90 minutos de desastre colectivo, que aún permitirían a Luis García colocar el 3-1 a dos minutos del descanso.

En la segunda parte el Barça tuvo piedad, o quizá decidió tomarse un respiro y aminorar la marcha. Siguió triangulando con inteligencia y creó ocasiones, pero cuando llegaban ante Aragoneses los jugadores del equipo azulgrana se adornaban demasiado. Y como la belleza no siempre es sinónimo de efectividad, el marcador no se movió. El que sí se movió fue el árbitro, Pérez Burrull, que mostró tarjetas con alegría alborozada: Edgar Davids coleccionó una expulsión más, y varios jugadores del Atlético transformaron su impotencia en patadas al rival. Mucho trabajo le queda por hacer a Manzano, al que el equipo se le descompone al menos contratiempo, especialmente si éste proviene de errores tácticos salidos del banquillo.

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