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Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 49)

‘Babelia’ recomienda los mejores libros, discos, películas, series, cómics y videojuegos para disfrutar en casa

Una imagen de la serie 'BoJack Horseman'.
Una imagen de la serie 'BoJack Horseman'.

Babelia propone un libro, un disco, una película, una serie, un cómic y un videojuego cada día, mientras dure el confinamiento en los hogares y la parálisis del sector del ocio, para poder disfrutar de la cultura desde casa.

UN LIBRO: La de Bringas, de Benito Pérez Galdós

Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 49)

Madrid es una ciudad sin atributos pero con una gran ventaja: escasean los madrileños. Tanto que para escribirle una letra al himno de la comunidad (himno que nadie se sabe) tuvieron que recurrir a un catedrático anarquista de Zamora (Agustín García Calvo) que sirvió rimada una declaración de escepticismo patriótico, es decir, un oxímoron. Nada nuevo: los grandes pintores del rompeolas de todas las Españas son un andaluz y un aragonés (Velázquez y Goya); su gran cineasta, un manchego (Almodóvar), y sus grandes escritores, un vasco y un canario (Baroja y Galdós).

Galdós murió el 4 de enero de 1920 –estamos de centenario– y a su entierro acudieron 30.000 vecinos. Era un best seller y había sido diputado en el Congreso junto a Pablo Iglesias (el otro). En 2020 nadie discute que es el mejor novelista español después de Cervantes. La desescalada está a la vuelta de la esquina y se nos hace tarde para ochomiles como Fortunata y Jacinta o los Episodios Nacionales, pero estamos a tiempo de leer en un par de sentadas otra obrita maestra, La de Bringas, publicada en 1884, el mismo año en que Clarín publicó La Regenta. La “de Bringas” es Rosalía –esposa de Francisco de Bringas– y ha cumplido su sueño: instalarse en el Palacio Real para trabajar al servicio de Isabel II. Ese hecho permite a Galdós pasar con naturalidad de las altas esferas de la monarquía a la vida privada del pueblo llano en un tiempo que desemboca en esa revolución que llamaron Gloriosa y que en 1868 mandó a la reina al exilio, algo que el escritor, entonces veinteañero, recibió con “entusiasmo”.

La de Bringas es un retrato de casi todos los madriles posibles –el de la calle y el de los salones–, pero es, eminentemente, una novela sobre el dinero y las apariencias. Francisco es un gran tacaño; Rosalía, una gran derrochadora. Ambos tienen como referente a una nobleza que huele a cerrado -la casta de entonces- pero que -al contrario que sus burgueses imitadores- siempre consigue caer de pie. Es lo que tiene ser grande de España. Feliz 2 de mayo. Javier Rodríguez Marcos

La de Bringas. Benito Pérez Galdós. Alianza. Puede leerse gratis online en la Biblioteca Virtual Cervantes. También está disponible gratis en las Bibliotecas Públicas (eBiblio) y, en edición impresa y digital, en Todos tus libros, Amazon o Fnac.

 

UN DISCO: From Liberty Street, de Mapache

Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 49)

Cuando surgió, allá por 1968, lo denominaron poéticamente wooden music. Música de madera, ya que se tocaba en lo esencial con guitarras acústicas; cuidaban las voces, más primorosas de lo habitual en la tradición del folk. Se supone que representaba la reacción contra las vorágines del rock psicodélico. Un retorno a un modo más orgánico de crear canciones. Muy destacadamente, la wooden music brotó en Topanga Canyon y similares zonas privilegiadas de la California hippy, donde habitaba el germen de cierta aristocracia del rock, desde Joni Mitchell a Neil Young, pasando por miembros de bandas futuras como los Eagles, los Flying Burrito Brothers o Little Feat. De aquellas jam sessions surgieron, claro, Crosby, Stills & Nash. Historia pasada, dirán, pero las semillas de aquella música de madera han prendido en la zona. Cincuenta años después, uno descubre al dúo Mapache, que tiene su base en otra localidad del condado de Los Ángeles, La Cañada Flintridge, a menos de 40 kilometros de Topanga.

La conexión de Sam Blasucci y Clay Finch con los ideales de los 60 viene a través de la subcultura de los deadheads pero en algún momento renunciaron a los excesos de Grateful Dead. Las canciones de Mapache tiran hacia lo conciso y lo lánguido. Algunos de sus temas revelan esa afinidad de algunos gringos románticos por la cultura hispana, más evidente en las versiones de Aquellos ojos verdes, en su primer álbum, y Me voy pa’l pueblo, en el presente lanzamiento. Hoy suponen una alternativa radical a los sonidos dominantes, relucientes productos digitales que no requieren la coincidencia, ni siquiera la presencia, de instrumentistas y cantantes. La de Mapache no es exactamente música hecha al calor de una hoguera –hay arreglos mínimos, una discreta sección de ritmo– pero sí la expresión desnuda del anhelo de comunicación y belleza. Diego A. Manrique

From Liberty Street. Mapache. Yep Roc Records, 2020. Disponible en Spotify y otras plataformas.


UNA PELÍCULA: Apuntes para una película de atracos, de Elías León Siminiani

Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 49)

El cine de Elías León Siminiani es poroso en sus formatos. Y suele arrancar desde un punto de vista único: el suyo. Tanto en cine como en televisión. Como demostró en Mapa (2012) y como confirma en esta Apuntes para una película de atracos (2018), que arranca de un doble impulso del director: el de querer hacer un thriller de robos y el de su paternidad. Ambos hechos le unen con el líder de la Banda del Rayo, desarticulada en octubre de 2013 por la policía y acusada de haber entrado en siete sucursales bancarias por el método del butrón, es decir, accediendo a los bancos por túneles excavados desde las alcantarillas. Y en Madrid hay 4.500 kilómetros de galerías subterráneas, todo un mundo de oportunidades para quien quiera aprovecharlo. Su líder, Flako, es un personaje fascinante que desde el inicio enganchó emocionalmente a Siminiani. Los dos empiezan a tejer una relación de amistad basada en charlas, cartas, reflexiones sobre sus paternidades. Sirve además, para los amantes del thriller, para recordar que el robo por butrón, en España, es un negocio familiar: todo el que se ha dedicado a él es familiar o amigo.

Para entender a Flako, el cineasta se mete en las alcantarillas, urde planes como los suyos. Al inicio, Siminiani se pone frente a Flako como Emmanuel Carrère ante El adversario. "Bueno, yo no tengo su vuelo filosófico", decía el cineasta en su estreno. “Al final, para mí esta película abandona el yo de Mapa por el tú de Flako. Hay un cambio porque incluso él se convierte en narrador, varía el tono que de juguetón entra en algo más serio”. E igual de interesante para devenir en un filme sobre atracos, con atracos pero a través de una mirada muy distinta. Gregorio Belinchón

Apuntes para una película de atracos. Elías León Siminiani. 2018. Disponible en Netflix.

 

UNA SERIE: BoJack Horseman

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Ya hemos hablado por aquí del salto que ha dado en los últimos años la animación para adultos en la televisión. Una de las creaciones responsables de ese impulso es la historia con animales antropomórficos sobre la soledad de quien piensa que está en la cima. BoJack es un caballo que en el pasado fue la estrella de una famosa sitcom, toda una celebridad que terminó sumido en las adicciones y la depresión. Años después, trata de ajustar cuentas con su pasado mientras que a su alrededor, amigos, familiares y compañeros intentan ayudarle a la vez que ellos mismos salen adelante.

BoJack Horseman se las ingenia para combinar comedia y drama, asuntos ligeros y temas profundos; puede ser muy divertida y muy dolorosa. Aprovecha la libertad que le da el formato para abordar con valentía la adicción, la paternidad y maternidad, la identidad sexual o la soledad. Algunas de sus temporadas han sido brillantes y su recorrido la ha confirmado como una de las mejores producciones de Netflix y, posiblemente, una de las mejores series animadas de la historia. En esta creación de Raphael Bob-Waksberg no hay buenos o malos: todos los personajes tratan de lograr ser su mejor versión, pero se pierden por el camino muchas veces, demasiadas. A principios de este año, BoJack Horseman terminó su recorrido cerrando el círculo del gran desarrollo de sus personajes. Por cierto, atención a la enorme cantidad de chistes que hay ocultos en segundo plano. Los fondos de esta serie son oro. En realidad, toda esta serie es oro. Natalia Marcos

BoJack Horseman. Raphael Bob-Waksberg. Netflix, 2014. Disponibles sus seis temporadas en Netflix.

 

UN CÓMIC: Del Trastévere al paraíso, de Felipe Hernández Cava y Antonia Santolaya

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Hay obras que siempre resultan difíciles de leer. Que obligan a una introspección múltiple: no solo íntima y personal, sino colectiva y social. Son obras que transgreden conscientemente los límites para buscar en el lector una reflexión que va más allá de las páginas de la obra. En el cómic hay un guionista especialista en este difícil equilibrio: Felipe Hernández Cava. Su obra tiene como eje conductor la mirada inteligente y escéptica hacia una realidad que le incomoda, sobre la que reflexiona y busca raíces. No causas o responsables, sino orígenes que permitan entender lo que muchas veces no tiene explicación. Desde su trabajo en el colectivo El Cubri, ha mantenido otro brillante pilar: acompañarse de los mejores dibujantes de cómic de la historia, adaptándose a sus posibilidades y consiguiendo sacar lo mejor de ellos desde una concepción siempre arriesgada de la narrativa gráfica (no en vamos fue director e impulsor de esa joya del cómic llamada Madriz). Pedro Arjona, Saturio Alonso, Raúl, Federico del Barrio, Keko, Bartolomé Seguí, Pablo Auladell, Laura Pérez Vernetti…

A esa larga lista de autores y autoras se suma ahora Antonia Santolaya, que acompaña a Hernández Cava en Del Trastévere al paraíso, su última obra. Una compleja aproximación a la raíz del terrorismo, buscando cómo los ideales románticos revolucionarios terminan dominados y fagocitados por una violencia que destroza cualquier ideología. La mirada de Cava es inquisitiva, llevando a su protagonista a bascular entre el pasado y el presente, desde la ilusión rebelde de ideas esbozadas con carisma a la descreída realidad de la muerte inútil que no puede ser olvidada. Santolaya borda su concepción visual: envuelve la historia con una paleta cromática brillante y luminosa, que crea un extraño efecto paradójico entre una actos y pensamientos, entre la búsqueda del olvido y la necesidad de la justicia. Álvaro Pons

Del Trastévere al paraíso. Felipe Hernández Cava y Antonia Santolaya. Reservoir Books, 2020. Disponible en formato digital en la web de la editorial.


UN VIDEOJUEGO: Fez

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Gómez, un muchacho blanco y desnudo parecido a un malvavisco, vive feliz en su mundo bidimensional hasta que el azar quiere que en su vida entre un objeto omnipotente: el Hexaedro, que le da a Gómez un fez (el gorrito rojo norteafricano) con el que reventar su mundo y, de paso, volar la cabeza de los jugadores que pensaban que aquel era un juego de puzles sin más. Desde que se pone el gorro, Gómez es capaz de percibir la tercera dimensión espacial (mecánicamente significa que el jugador puede hacer girar el escenario), lo que hace que la aventura despegue y el juego se quede gravado en la memoria por la inteligencia de los puzles, el uso de la perspectiva y la enorme imaginación que requiere. A la venta en 2012, Fez fue un éxito no solo por su genialidad a nivel de diseño, sino por su apabullante personalidad, rematada, además, por una banda sonora excelente. Jorge Morla

Fez. Phil Fish. 2012. Disponible para Xbox Live, Windows, PlayStation 3 y PlayStation 4.