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Bob Odenkirk, de ‘Better Call Saul’: “¿Por qué el público ha tenido tanta paciencia con nosotros?”

El actor promete una quinta temporada con más ritmo de su precuela de 'Breaking Bad' y repasa la década que lleva siendo Saul Goodman

Bob Odenkirk debe ser la persona más entusiasta del planeta. “Es increíble. Esta vez los guionistas se han superado”, declaraba en casi todas las entrevistas de promoción de la cuarta temporada de Better Call Saul (el spin off de Breaking Bad) antes de su estreno en agosto de 2018. “Es increíble. Creo que esta es la mejor temporada. Todos se han superado. Es increíble lo que vais a ver”. Esto es lo primero que nos dice en charla telefónica un antes del estreno de la quinta temporada, disponible a partir del 23 de febrero en Movistar +.

El actor lleva más de una década interpretando a este abogado de formas peculiares creado por Vince Gillingan en Breaking Bad y cuya historia merecía tanto la pena contarse que desde 2015 protagoniza esta exitosa precuela que narra su devenir personal. Desde ser Jimmy McGill, el ambicioso abogado con toques de picaresca, hasta su conversión en Saul Goodman, el picapleitos del narcotráfico de Nuevo México. Como en todo lo que tiene que ver con Gilligan, el desarrollo del personaje y la forma en que la historia ha ido tomando forma se ha cocido a un fuego lentísimo. “Es increíble”, insiste Odenkirk, no sabemos si ya de forma autoparódica. “De verdad. ¿Por qué el público ha tenido tanta paciencia con nosotros? ¿Por qué han esperado? No sabría decirte. Es algo muy raro en estos tiempos que corren, pero lo cierto es somos muy afortunados de que nos hayan dejado mover la historia a este ritmo. Pero traigo buenas noticias: en esta quinta temporada todo se acelera, todas las piezas empiezan a encajar y, no sé, es increíble”.

Better Call Saul ya juega desde hace varias temporadas en la liga de los spin off con personalidad propia, aquellos que rompen el cordón umbilical de la serie de la que nacieron y vuelan solos hacia dónde les da la gana. Vince Gilligan es un tipo capaz no solo de dotar a todos sus productos de un carácter propio, sino de atraer a sus actores a un universo en el que están tremendamente cómodos y felices. Aunque en ocasiones no sepan realmente a quién están interpretando. Gilligan pide fe al espectador, y también a sus colaboradores. Es un sádico. “Durante Breaking Bad jamás llegué a entender qué tipo de persona era Saul Goodman. No se le veía en ningún ámbito que no fuera el laboral… o criminal. Yo creía que era un tipo solitario que le gustaba divertirse de forma poco sana y hacer cosas aburridas de vez en cuando. Pero todo eso sucedía solo en mi cabeza. Luego llegó la serie y entendí que este era un tipo muy complicado, cargando la losa de un pasado, bueno, peculiar”, apunta este actor y guionista de 54 años, cuya brillante interpretación de Saul Goodman carga con casi toda la responsabilidad de que el personaje haya merecido una larga vida televisiva.

En vídeo, el tráiler de la quinta temporada de 'Better Call Saul'.

Bob Odenkirk empezó su carrera en el mundo de la comedia. Con Mr. Show, una serie de humor creada por él junto a David Cross (el cuñado calvo de Arrested Development), producida y emitida entre 1995 y 1998 por HBO, tuvo su primera gran opción de dar el gran salto. No terminó de elevarse. Antes, este fan de Monty Python nacido en Illinois, el mayor de siete hermanos, hijo de padre alcohólico, había pasado por el mítico Saturday Night Live, colaborado con Ben Stiller o Conan O’Brien y actuado en algunos episodios de la serie Roseanne. “Saturday Night Live fue duro. Esperaba otra cosa. No terminé de encajar del todo bien. Mr. Show fue un placer”. Tras la cancelación de este proyecto para HBO, Odenkirk encadenó papeles pequeños en Entourage, Arrested Development, Curb Your Enthusiasm o Weeds. “Tengo buen gusto”, bromea el actor al respecto de haber estado presente en las mejores series de comedia de la primera década de este siglo. Aunque casi nadie recuerde que estuvo allí. “Eso ha sido cruel, aunque tal vez cierto”.

Tanto rondar el área parecía que debía desembocar en gol. Este estuvo a punto de suceder cuando parecía que el papel protagonista en la versión de estadounidense de The Office, la mítica serie de Ricky Gervais, iba a ser suyo. Como medio mundo sabe, fue para Steve Carrell. ¿Su sobrevenido talento para el drama viene de esta época? “Bueno, no sé. No creo, hombre. Jamás me negué a hacer ninguna serie dramática, pero tampoco lo busqué, si debo serte sincero. Lo que sí empecé a entender, supongo que más o menos por aquella época, es que tal vez mi humor, que es mucho más sutil que otra cosa, tal vez encajaría mejor en un entorno dramático, donde podría trabajar desde los matices y no para los gags”. Entonces, encontró su hogar: Breaking Bad.

A diferencia de Aaron Paul, acaso el otro actor propulsado por la universal fama de Breaking bad (“soy famoso en Rumanía, no me lo puedo creer”, apunta ufano Odenkirk), pues no debemos olvidar que Bryan Cranston ya contaba con una sólida carrera antes de le eclosión del fenómeno, Odenkirk sí ha logrado labrarse un nombre y un prestigio fuera del universo Gilligan. Este año le hemos visto en la versión de Mujercitas dirigida por Greta Gerwig. En 2017 fue de lo mejor de The Post, la cinta de Steven Spielberg sobre la conversión de The Washington Post en un medio de alcance global. Allí compartió reparto con Tom Hanks o Meryl Streeo. “Fueron todos muy amables. Me acogieron muy bien. Esta gente del cine no está mal”. Igual les sonaba su cara de aquel episodio de la primera temporada de Arrested Development en el que aparece. “No creo", replica. "Mi público está en Rumanía, ya sabes”.

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