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Un eufórico bajón

‘Modus Vivendi’ es la obra de una mujer con un talento increíble. Su voz separa los mares y une a las personas

Danielle Balbuena, conocida como 070 Shake, en abril de 2019 en el festival de Coachella, en California. Ampliar foto
Danielle Balbuena, conocida como 070 Shake, en abril de 2019 en el festival de Coachella, en California. Getty Images

Lo mejor del álbum de debut de Danielle Balbuena, nacida en Nueva Jersey, 22 años y madre dominicana, es que casi todos sus temas podrían sonar en la serie de HBO Euphoria. Lo malo es exactamente lo mismo. Una obra es buena cuando recuerda a algo bueno, una obra es maestra cuando las cosas buenas recuerdan a ella.

Modus Vivendi es la obra de una mujer con un talento increíble, hasta hace poco reconocida solo como invitada en temas de Pusha T o Kanye West, acaso el mentor de esta fuerza de la naturaleza. Su voz separa los mares y une a las personas. Es un chamán generacional que opera solo de noche; en este disco siempre es de noche.

Con este álbum, 070 Shake se hace fuerte dentro de GOOD Music, el proyecto de Kanye West que parece aspirar a crear uno de esos sellos discográficos que eran un género en sí mismos, reflejo de una época o del superego de su fundador. Como hablamos de West, Modus Vivendi a veces se inclina demasiado hacia lo segundo. Es ahí, en los momentos en que Danielle es devorada por las ansias expansionistas del napoleónico equipo de producción —liderado por Mike Dean y Dave Hamelin—, cuando el álbum coloca al oyente en disyuntivas ante las que preferiría no tener que verse.

Portada de 'Modus Vivendi'.
Portada de 'Modus Vivendi'.

El caso más obvio es Divorce, un tema que arranca con ritmos latinos y acaba con algo que parece casi un solo de blues robotizado. Entre R2D2 y Gary Moore. Es el único momento en que te olvidas de Danielle. Antes y después, ella es el centro de maravillas como The Pines, la canción que sonará cuando Zendaya sea la nueva James Bond y la película empiece en Marruecos y termine en Transilvania. O Morrow, que es pop electrónico vengativo, una suerte de revisión del Umbrella de Rihanna, pero esta vez llueve de verdad. O Under the Moon: imagine a Enya cerrando un Sónar. O Flight 319, un apabullante himno de rap espectral. Electrónica catártica, tribalismo, emo rap y bajones instagrameables para un álbum que es como abrazar a alguien con una navaja en una mano y una pizca de MDMA en la otra.

Modus Vivendi. 070 Shake. GOOD Music / Universal.