Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Monica según Lewinsky

En 1998, con solo 24 años, era La Puta de América. En 2015 se reinventó como activista. El desquite avanza: contará su versión del caso en 'American Crime Story'

Monica Lewinsky, en diciembre de 2018.
Monica Lewinsky, en diciembre de 2018. VALERIE MACON (AFP)
Más información
Ochenteo interminable
Woodstock solo hubo uno
Un refugio en Canadá

No existía Twitter, pero fue el primer gran linchamiento de la era digital. En 1998, con solo 24 años, Monica Lewinsky era La Puta de América, la gorda lasciva, una apestada. Fue lapidada en memes —entonces se movían por correo electrónico— y en horario de máxima audiencia en televisión: Jay Leno pedía para ella el premio Grammy al “mejor recital de órgano”. Ja. Cuando trascendió que dos años antes había tenido un lío con Bill Clinton en el Despacho Oval, él quedó en evidencia mintiendo, se enfrentó a un impeachment y a un proceso penal, pero sobrevivió y acabó su mandato. Para ella, hasta ese día una anónima becaria, nada volvería a ser igual.

En 2015, Lewinsky salió del tierra-trágame y se reinventó, en una charla TED, como activista contra el acoso en la red. El movimiento Me Too la reivindicó: lo suyo no fue exactamente abuso, pero sí un indigno aprovechamiento por el hombre más poderoso del mundo de un abismo jerárquico respecto a la aprendiz.

El desquite avanza: Lewinsky ha sido fichada ahora por FX como productora de la tercera temporada de American Crime Story, que llevará por título Impeachment. La serie, que antes trató el caso de O. J. Simpson y el asesinato de Gianni Versace, mirará aquel escándalo sexual-político-mediático desde los ojos de quien ahora descubrimos como víctima.

El pasado marzo, John Oliver la entrevistó en Last Week Tonight. Ella comentó que si en 1998 hubiera existido Twitter, al menos habría recibido algún mensaje de apoyo. Pero solo notó vacío, malas miradas, groserías. No podía aspirar a tener trabajo ni novio.

¿Y no pensó en cambiar de nombre? “A Bill Clinton nadie se lo ha preguntado nunca”, respondió. “¿Pensó él que debía cambiarse el nombre?”.

Recibe el boletín de televisión

Todas las novedades de canales y plataformas, con entrevistas, noticias y análisis, además de las recomendaciones y críticas de nuestros periodistas
APÚNTATE

Sobre la firma

Ricardo de Querol

Es subdirector de EL PAÍS. Ha sido director de 'Cinco Días' y de 'Tribuna de Salamanca'. Licenciado en Ciencias de la Información, ejerce el periodismo desde 1988. Inició su carrera en 'Ya' y trabajó una década para 'Diario 16'. En EL PAÍS ha sido redactor jefe de Sociedad, 'Babelia' y la mesa digital, además de columnista.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS