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‘Masters de la reforma’, de los fogones a la obra

Antena 3 estrena el 'talent show' dedicado al diseño de interiores

Tomás Alía, Manel Fuentes, Carolina Castedo y Pepe Leal en el plató de 'Masters de la reforma'. En vídeo, una promoción del programa. Vídeo: Atresmedia

Durante las próximas diez semanas y de la mano una decena de parejas de concursantes, el nuevo programa de talentos Masters de la Reforma, que este lunes estrena Antena 3, pretende convertir en un espectáculo familiar todo lo que rodea al diseño de interiores. Después de aprender a emplatar y coser, los telespectadores tienen ahora la oportunidad de aprender a mejorar los espacios que habitan. De colgar un cuadro a reformar un cortijo, el abanico de tareas del nuevo concurso incluye todo tipo de oficios vinculados a la decoración y la reforma de espacios. Bajo la batuta del presentador Manel Fuentes, el jurado está compuesto por los especialistas Tomás Alía, Pepe Leal y Carolina Castedo. Además, del diseñador de interiores Pascua Ortega, que actuará como juez de honor.

Masters de la reforma se presenta como el proyecto más ambicioso hasta la fecha de Shine Iberia, productora de MasterChef y Maestros de la costura. Las cifras del programa, en el que trabajan 150 personas, son a lo grande: el plató, un gigantesco hangar cerca de Alcalá de Henares, mide 2.500 metros cuadrados. Allí, 600 aparatos de iluminación y proyectores han seguido las pruebas de interior. Para las pruebas de exteriores, la caravana del programa ha recorrido durante 14 semanas más de 75.000 kilómetros de carretera y 3.000 en tren. Más de 4.000 horas grabadas destiladas en 15 salas de montaje. Sobre los materiales usados por los concursantes para sus obras, la productora también ofrece suculentas cifras: solo en cemento se han empleado siete toneladas, más cinco de hormigón, diez de mortero, 14 de arena y cuatro de yeso.

Términos como peón, jefe de cuadrilla, palé, andamio, caja de herramientas o mesa de bricolaje acabarán siendo familiares no solo para las parejas de concursantes, todos con algún vínculo entre ellos. Las reformas de cada prueba, en las que se mide la planificación, el montaje y la ejecución, suponen un esfuerzo titánico condensado en cada programa. Según explica Macarena Rey, CEO de Shine Iberia, el programa une dos formatos: el de make over y el de transformación. “Es el más complicado que hemos hecho nunca, no es fácil condensar el agujero negro de cualquier reforma, en la que nunca sabes del todo qué puede pasar. Además, que los concursantes formen parejas lo hace aún más difícil”.

Para Manel Fuentes, formar parte del equipo de “uno de los grandes formatos televisivos del mundo” era una cuenta pendiente. Aunque su relación con las reformas es traumática. “Reformar mi casa fue una de las peores experiencias de mi vida, lo peor del mundo. Para mí, casi se trata de sacar algo positivo de una frustración. Lo cierto es que yo nunca he tenido muchas habilidades, me gustan otras cosas, y en mi casa los que ponían los cuadros eran mi padre y mi tío, que eran los manitas de la casa”.

“Todos nos creemos que sabemos decorar pero no es así”, añade Macarena Rey, "por eso creo que el programa puede funcionar, porque ofrecerá ideas y enseñará muchas cosas nuevas. Empapelar una pared o colgar bien un cuadro son cosas mucho más complejas de lo que parecen”. Para los jurados, lo fundamental es inculcar una pedagogía básica del diseño de espacios en un país que no destaca demasiado en esta materia. Hablan de “conciencia eco, reciclaje o estilo de vida”. Aprender a elegir el tamaño de un sofá según las proporciones del espacio, la iluminación, los materiales adecuados, optimizar un presupuesto, la funcionalidad o la importancia del paisajismo.

En la prueba de la reforma del cortijo, por ejemplo, el reto era transformar todo el inmueble para celebrar una boda, incluido el jardín, las instalaciones y la suite para los novios. “Queremos ser muy didácticos, ese es nuestro principal objetivo”, explica Tomás Alía, quien añade que los concursantes son “muy nobles pero hacen muchos disparates”. Para Alía, en España no hay “cultura del confort”. “Intentamos que la gente aprenda con nuestra correcciones”, añade Pepe Leal, para quien al lado de la cultura de moda o gastronómica la que tiene que ver con la decoración es nula.

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