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Sandra Barneda: “No existe una plataforma para que hablemos entre nosotras, las inquietas”

La periodista no presentará el debate de 'Supervivientes' pero sí un canal en YouTube dedicado a hablar de mujeres

Sandra Barneda, en una cafeteria del centro de Madrid.
Sandra Barneda, en una cafeteria del centro de Madrid.

Esta semana algo paranormal ocurrirá en la parrilla de televisión y no es la Pantoja en Supervivientes, sino Sandra Barneda en YouTube. La periodista, presentadora y escritora culminará su segunda oleada de vídeos en la plataforma de Mediaset, con un canal para hablar de mujeres, sobre ellas, con ellas y para todas (las personas). Miren sus móviles y verán que hay un hueco para lo nunca visto (en las cadenas generalistas): feminismo.

Por primera vez, en una plataforma vinculada a una gran cadena de televisión, las mujeres van a construir su propia narrativa, van a alzar la voz sin interrupciones. Es una propuesta ética y política, para conquistar el futuro de la emancipación y la igualdad en la televisión que está por venir. Barneda ha dado un paso arriesgado y Paolo Vasile ha tenido algo que ver en todo esto: “Un día me dijo: “Hemos dejado de ser una televisión, tenemos que ser un grupo audiovisual”. Y al ofrecerme este espacio está demostrando que apuesta por ello”, cuenta la presentadora, que cede su lugar a Jordi González en el debate de Supervivientes.

En su decisión hay voluntad y esfuerzo, compromiso: “No existe una plataforma donde podamos hablar entre nosotras y generar esa comunidad de gente inquieta, que quiere ir más allá de la superficie, más allá del puro entretenimiento”. ¿Por qué nadie había dado ese paso? “No lo sé, quizá a nadie se le había ocurrido”, responde. ¿Pero no hablan de esto entre ustedes? “Por supuesto, pero crear un espacio solo para mujeres no se le había ocurrido a nadie antes. Esta propuesta no tendría audiencia en una generalista”, añade. “La televisión está mutando y se abre a otros canales, que permiten avanzar en el feminismo. La tele muta, pero no tan rápido como me gustaría. Son grandes estructuras que se deben a unos presupuestos y el riesgo debe ser mínimo para seguir cumpliendo con los resultados”. Lo acepta con deportividad, pero reclama un poco de riesgo a fondo perdido, por si suena la campana.

La televisión será feminista o no será y Barneda ha tenido mano de hierro con los comportamientos cipotudos en directo. Ha aplacado y expulsado de platós a todo aquel que ha paseado su trogloditismo a granel. También ha empujado para derrumbar el imperio de los hombres que someten desde sus novelas (Las hijas del agua, en Suma de Letras). Y ha honrado a todas las que remaron antes para llevar el feminismo al centro del escenario, como las sinsombrero. De ellas recuerda que quisieron adelantar el reloj de su tiempo.

En YouTube se retirará el pinganillo para escuchar, ser altavoz y ayudar a crear un nuevo relato. “La tele mantiene una narrativa patriarcal. Y creo que igual que existe un horario infantil tendría que haber ciertas normas de inclusión”, asegura. Lucha por la diversidad, porque ahí está el “enriquecimiento” de la sociedad, porque la televisión no está al margen de la elegancia. “¿Soy incómoda? Siempre lo he resultado. ¿Quizás ahora un poco más? Puede ser. Porque prefiero estar yo antes cómoda. Y si para estar cómoda resulto incómoda, prefiero estar cómoda”, explica.

Sandra Barneda no abandona la televisión, pero se mueve con ella a explorar nuevos territorios. Trabajaba en este proyecto con Mediaset desde diciembre y meses después le comunicaron que no presentaría el debate de Supervivientes. “Están muy contentos de que haga este proyecto en YouTube. Yo sigo en Mediaset dispuesta a lo que me digan que tengo que hacer”, explica por si había dudas de su situación. Incluso sueña con un late night, sin humor. La presentadora -y youtuber- explica su nuevo canal como un compromiso personal con una posición política.

Habla de su libertad de acción en YouTube. Habla de su conciencia de comunidad. Nunca se ha escondido. Está emocionada porque este canal le brinda la oportunidad de volver a sus orígenes y salir a la calle a preguntar al personal. Hacer reportajes y gastar mucho dinero (de su bolsillo), sin saber si funcionará, pero con la necesidad de conectar “con personas que quieren crear una sociedad más igualitaria y justa”. “El feminismo no es enemigo de nada. Es todo lo contrario: el feminismo es conciliación e igualdad. No me digas radical”, zanja rotunda y en titulares.

La tele tradicional ha entrado en un test de estrés para ver cómo se comporta y qué nuevos formatos pueden surgir de todos estos experimentos. Ha publicado cuatro vídeos y desde Mediaset aseguran que la tasa de interacción en directo con los usuarios es “muy positiva”. La entrevista con Ágatha Ruiz de la Prada tuvo con 35.525 reproducciones y su charla con cuatro mujeres sobre cine, 17.498. Quiere ocupar el centro del debate feminista: aunque crea en la revolución, no quiere guerra. Quiere conciliación, no asustar a nadie. Es sutil en sus formas y muy cuidadosa en sus palabras. Habla de una posición feminista para todos, anhela un mundo sin desigualdades por razón de sexo y una voz construida por ellas. Esto es salir de la “zona de confort” de la tele, no abandonarla.

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