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Los fantasmas de Shirley Jackson, tras los pasos de las distopías de Margaret Atwood

El estreno de 'La maldición de Hill House' en Netflix y el 'thriller' basado en su vida que protagoniza Elisabeth Moss van a poner de moda a la maestra del terror

La maldición de Hill House
La casa encantada protagonista de 'La maldición de Hill House'.

En la década de los cincuenta del siglo pasado, Shirley Jackson, futura Madre de la Literatura de Terror Contemporánea – piensen en Stephen King y estarán pensando en uno de sus ilustres hijos, literarios – era ya una pequeña celebridad. La lotería, el macabro relato que provocó la ira de cientos de miles de lectores del New Yorker, se había publicado en 1948, dando un giro macabro a su peculiar fiction of domestic chaos (ficción del caos doméstico), y permitiéndole instalarse en la cima de la literatura sobrenatural. Una cima que solo habían podido divisar los amantes del género. Hasta ahora.

El éxito televisivo de The Handmaid's Tale (El cuento de la criada), el clásico de Margaret Atwood (escritora de la que también se ha adaptado Alias Grace y se prepara una adaptación de la trilogía MaddAddam) que se publicó en 1985 y estaba inspirado por las visitas clandestinas de la escritora al Berlín Oriental, ha puesto a productores y plataformas tras la pista de otros clásicos susceptibles de convertirse en pequeños fenómenos, y he aquí que La maldición de Hill House, el más admirado de los libros de Jackson, podría llegar a serlo. Publicada en 1959 y considerada la mejor novela sobre casas encantadas que se ha escrito jamás, La maldición de Hill House sigue los pasos de un pequeño grupo de cazafantasmas que acude a una casa maldita, enorme, laberíntica, monstruosa, con la intención de atrapar a los espíritus que supuestamente la habitan desde tiempos inmemoriales.

Jackson, que había nacido en San Francisco en 1916 y a la que un cóctel fatal de anfetaminas y relajantes, cientos de miles de cigarrillos, un imparable sobrepeso y quién sabe si las arenas movedizas de una frustrante carrera como ama de casa – siempre estuvo acomplejada porque su marido, que veía normal que ella se ocupase de todas las tareas del hogar y de los cuatro niños, era ligeramente más joven que ella – se llevó a la tumba con tan solo 48 años, dio en 1965 con la historia en uno de los cientos de libros sobre ocultismo que atestaban su biblioteca. En concreto, en uno protagonizado por un grupo de investigadores psíquicos que alquilaban una supuesta casa encantada para intentar dar con el fantasma que la estaba encantando. El resto, como suele decirse, es historia. Y una que está a punto de repetirse. Solo que esta vez la escribirá Mike Flanagan.

Una escena de 'La maldición de Hill House'.
Una escena de 'La maldición de Hill House'.

Netflix ha estrenado este 12 de octubre la primera adaptación televisiva del clásico de Jackson, que tuvo una muy fiel versión cinematográfica, dirigida por el británico Robert Wise, allá por 1963. Una miniserie protagonizada por Carla Gugino (El Juego de Gerald) y Michiel Huisman (Juego de Tronos) que sustituye a los investigadores psíquicos por los hijos de una familia que no es como las demás porque vivió en la casa maldita. Convertidos en adultos insomnes y, también, a su manera, malditos, deben volver a la casa para hacer frente de una vez por todas a lo que sea que haya allí dentro. Flanagan, nombre clave ya del terror televisivo y no solo televisivo (Absentia, El Juego de Gerald), lleva a su terreno, del todo clásico y efectista, la locura gótica de Jackson.

Pero no solo la obra de Jackson va a volver. También lo hará la propia Jackson, encarnada por Elisabeth Moss (protagonista de The Handmaid's Tale). No se trata de otra serie, sino de una película, un thriller indie basado en una novela de Susan Scarf Merrell, que imagina a una joven pareja de escritores compartiendo apartamento con el matrimonio formado por Jackson y el crítico Stanley Edgar Hyman. A los mandos, la guionista de I Love Dick, Sarah Gubbins, y la joven directora Josephine Decker. La película llevará por título simplemente Shirley. El infernal día a día de la escritora estará, pues, también, muy pronto, de vuelta.

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