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“Almería es el paraíso de la electrónica”

Entrevistamos a Francisco Toro y Gonçalo, dos de las figuras que están detrás del festival Dreambeach

Imagen de la pasada edición del Dreambeach.
Imagen de la pasada edición del Dreambeach.

Francisco Toro es el fundador de Dreambeach Villaricos, el festival de música electrónica más popular del sur de Europa y director de otros eventos españoles como el Weekend Beach o el Animal Sound. Este empresario granadino atiende a EL PAÍS pocos días antes de que comience la sexta edición de una fiesta musical que se celebra del 8 al 12 de agosto en el municipio almeriense de Cuevas de Almanzora. Un evento que ejerce de heredero triunfal del mítico Creamfields Andalucía y que este 2018 cumple seis años.

“Hemos apostado por una piscina más grande en la zona de acampada, hay más grifos para refrescarse y contamos con una gran zona de sombra artificial”, así de orgulloso se muestra Toro con las mejoras que han incorporado este año al recinto donde acudirán 150.000 personas. “Parecen tonterías pero no lo son”, y es que el director sabe lo importante que es sobrevivir a las altas temperaturas que sufrirán los 30.000 festivaleros que convivirán en el camping del Dreambeach.

Imagen de la piscina ubicada en la zona de acampada del festival.
Imagen de la piscina ubicada en la zona de acampada del festival.

Francisco Toro comenzó su andadura en este festival colaborando con el Creamfields, un evento que nació en 2004 y que se convirtió en una cita fundamental en el circuito festivalero nacional. Tras varias idas y venidas, en 2012 esta cita volvió a sus raíces, Villaricos, y se transformó en lo que hoy se conoce como Dreambeach: "Almería es el paraíso de la electrónica, cuando nos hemos ido la asistencia ha disminuido". Esta experiencia le ha ayudado a entender que "un buen cartel y una buena producción dan más resultado que un gran nombre".

El dueño del Dreambeach asume que los festivales de música se han convertido en una especie de pequeñas vacaciones, por eso, su festival más preciado se prolonga durante varios días. La gente que acude a este festival va desde los 18 hasta los 40, pero Toro admite que cuenta con un público muy universitario. La mayoría de esta gente es española y el reto de la organización es alcanzar entre un 25 % y un 30 % de presencia extranjera: “queremos aumentar el número de asistentes y el clima y la oferta musical son el mejor reclamo".

Toro lleva muchos años en la industria de los festivales y admite que la competencia es cada vez mayor: "nos ha afectado a todos". Uno de los máximos competidores del Dreambeach es el Medusa Sunbeach de Cullera, en Valencia, que precisamente se celebra el mismo fin de semana: "no estamos finos con eso de coincidir en fechas". Además, admite que en su caso el transporte, la ubicación y el alojamiento les perjudican: "venir aquí supone un mayor esfuerzo". Eso sí, resalta que ellos han sabido especializarse en géneros como el techno, algo que atrae a los más fieles. 

Francisco también confiesa que la electrónica va a pasos agigantados y que aunque los amantes del género son muy puristas: "si adulteras el producto no te lo perdonan", buscan abrir el mercado: “hemos apostado por ampliar el abanico y atraer más público". No duda en confirmar que organizar un evento de este tipo sale caro: “en la electrónica se paga mucho, con lo que nos gastamos en el cartel se harían otros dos o tres festivales de los grandes". Y es que admite que los artistas del género "cobran muchísimo" y la producción es más cara "porque un DJ tiene que estar rodeado de cosas para llenar el escenario”.

Imagen del recinto del Dreambeach.
Imagen del recinto del Dreambeach.

Hay cerca de mil festivales en España y aunque cada año se produce alguna baja, siempre salen otros nuevos: "es como la construcción, nos quedaremos los que hagamos las cosas bien". Dice que hay muchos carteles y grupos iguales y eso perjudica al sector porque la gente ya no tiene la necesidad de salir de su ciudad y buscar en otros lugares. En este sentido, admite que ahora se inclina por crear festivales eclécticos: “nos jugamos mucho dinero en muy poco tiempo, por eso necesitamos que haya más diversidad y arriesgar menos a la hora de invertir. No existen festivales capaces de mezclar géneros y nosotros nos hemos atrevido, la gente es más generalista de lo que parece y convive bien con otras tribus".

Le preguntamos por la mala fama de la electrónica y Toro es tajante: “cuando me dicen esto siempre contesto que esta es la misma música que hay en Zara cuando vas a comprar”. Afirma que jamás han tenido ningún problema y destaca que el precio del Dreambeach es más elevado por la infraestructura que utilizan. Además, confiesa que hablan con el resto de festivales a la hora de programar: “si no nos perjudicaríamos y otros sacarían beneficio de nuestra competencia".

En cuanto a la mala gestión de algunos grandes festivales, Toro es tajante: "no me gusta la cultura del pelotazo, doy la vida por mis festivales y siempre tengo un plan B". Su objetivo, alcanzar los 50.000 asistentes diarios, una cifra limitada por la capacidad de alojamiento de la zona, donde el Dreambeach provoca un impacto de 12 millones de euros. 

La programación del Dreambeach

Gonçalo es DJ internacional y director artístico del festiva. Él es uno de los responsables del cartel de esta monumental fiesta de electrónica y también ha atendido a EL PAÍS: "ahora somos un referente y son los artistas los que nos preguntan directamente si estamos interesados en programarlos". Su sueño, traer a Skrillex, su realidad: seis escenarios simultáneos de EDM, techno, hardstyle, bass music, dubstep o hip hop y una producción técnica de talla mundial por donde pasarán más de un centenar de DJs nacionales e internacionales. 

Cartel del Dreambeach 2018. ampliar foto
Cartel del Dreambeach 2018.

Martin Garrix, Hardwell, Axwell/\Ingrosso, Alan Walker, Don Diablo, Nervo, Richie Hawtin, Ricardo Villalobos, Solomun, Jamie Jones, Loco Dice, Paco Osuna, The Martínez Brothers, Kase.O y Mala Rodríguez son los protagonistas de la nueva edición del Dreambeach, un cartel que no ha sido fácil de construir ya que cada artista quiere un horario distinto y "hay muchas luchas". Admite que el 40 % de la contratación de la siguiente edición se hace durante el festival: "ahí es cuando ves que artistas y géneros funcionan". Preguntados por la menor presencia de mujeres en los carteles responde tajante: "nosotros miramos a los artistas, no su sexo, buscamos un cartel coherente pero también necesitamos vender entradas". 

En cuanto a la influencia de géneros musicales, considera que el EDM está en decadencia y que el mainstream cada vez se parece más al pop y es más lento: "la música se está acercando más a las masas, es más bailable". En este sentido,  asegura que les encanta innovar y que en un futuro próximo la idea del festival es abrir más el público a través de una oferta musical de calidad. Termina respondiendo sobre la mala fama que rodea a los DJs y relacionan la electrónica con las drogas: "son tópicos, porque el sexo, drogas y rock and roll afecta a todos los géneros musicales, pero como tenemos un público más joven al final se ve lo que no es".

Gonçalo, director artístico del festival.
Gonçalo, director artístico del festival.