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dramaturgias

Natalia Ginzburg, a escena

Acantilado publica por primera vez en español una obra teatral de la conocida intelectual antifascista italiana

Natalia Ginzburg, retratada en 1990.
Natalia Ginzburg, retratada en 1990.

Natalia Ginzburg (Palermo, 1916-Roma, 1991) tiene una legión de seguidores en España. No solo por sus novelas (Léxico familiar, Sagitario o Todos nuestros ayeres, entre las más conocidas), sino también por su atractiva personalidad como escritora antifascista, ligada a figuras de la izquierda intelectual italiana como Cesare Pavese, Italo Calvino, Giulio Einaudi y su primer marido, Leone Ginzburg. Por eso es raro que a nadie hasta ahora se le hubiera ocurrido traducir al español su teatro, género que también cultivó con maestría. Solo una vez se pudo ver en España una de sus obras, La secretaria, llevada a escena en 1997 por empeño de la actriz Marta Fernández Muro, que pidió a Carmen Martín Gaite que le hiciera una versión y montó una compañía expresamente para llevar a cabo el proyecto.

Acantilado acaba de poner fin a esta anomalía con la publicación en español de la que posiblemente sea su pieza más conocida, Me casé por alegría (1965), llevada al cine en 1967 por Luciano Salce, con Monica Vitti como protagonista. El argumento es sencillo y hasta parece manido: Pietro, un abogado de familia acomodada, se casa precipitadamente con Giuliana, una joven sin un duro pero con mucha labia, lo que desata la ira de la madre burguesa.

Pero lo importante en el teatro de Ginzburg, igual que en sus novelas, no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta. Diálogos surrealistas, situaciones desternillantes y personajes excéntricos para sacarle punta a las trampas de la felicidad, los prejuicios y las convenciones de la vida cotidiana: ¿qué es en realidad el matrimonio?; ¿por qué se casa usted?; ¿qué tiene que ver el amor en todo esto? “Si te hago reír, eso significa que no te he cautivado. Quiere decir que ni siquiera te sientes cautivado por mí. Ni yo tampoco por ti. Yo cuando amaba a Manolo no me reía, no me reía nunca. Ni me reía, ni hablaba, no decía ni una palabra. Estaba inmóvil como una estatua. Estaba como alucinada. Hechizada”, le cuenta con naturalidad Giuliana a su flamante marido.

Me casé por alegría. Natalia Ginzburg. Traducción de Andrés Barba. Acantilado, 2018. 128 páginas. 12 euros.