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Madrid, kilómetro 0

Atocha, Cielo, Gato… Una treintena de autores ofrecen un singular GPS para moverse por la capital española y su literatura

Ilustración de Eva Vázquez.
Ilustración de Eva Vázquez.

Atocha

Una de las puertas de entrada a Madrid, asociada a mis lecturas de Galdós y su descripción de los mendigos que pululaban a las puertas de las iglesias del barrio. Miseria, dinero y piedad. El término Atocha también evoca las ilusiones de los emigrantes que llegan del sur. Una mala mañana, el significado de la palabra estalla y se rompe en pedazos. Los trágicos atentados de marzo de 2004 han solapado las lecturas anteriores, los referentes literarios. Atocha se dice igual, pero no significa lo mismo… Y, de pronto, el sonido de una canción comienza a acompañarme mientras escribo la palabra. Es una canción de Sabina: “A mitad de camino entre el infierno y el cielo, yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid”. MANUEL GUTIÉRREZ ARAGÓN (cineasta)

Barcelona

Al contrario que para los políticos, para cualquier editor Madrid es la prolongación natural de Barcelona. Y viceversa. Para un barcelonés de nuestro gremio —o para una barcelonesa de Brasil como yo— Madrid es muchas cosas (autores, medios…), y una de las más divertidas, la Feria del Libro. El Retiro es una fiesta a la que no faltamos. En Barcelona no hay feria. Está el Día de Sant Jordi (que es otra cosa). Y está, cada dos años, Liber (que no sabemos muy bien qué es). Por eso es natural que Madrid sea la invitada a la FIL, una feria muy distinta de la madrileña que se ha convertido en el punto de encuentro anual de América Latina. BEATRIZ DE MOURA (fundadora de Tusquets Editores)

Biblioteca Nacional

¿Quién no se ha sentado alguna vez a trabajar en la sala central de la Biblioteca Nacional? ¿Qué filólogo no se ha estremecido cuando consultaba por vez primera el fondo antiguo? Cuando se suben los peldaños de su escalinata, presidida por nuestros dos enciclopedistas medievales, san Isidoro y Alfonso X, se siente un extraño sobrecogimiento, casi como si se traspasara el umbral de un templo. Pero, como le sucede a todo templo verdadero, lo que en realidad caracteriza a la Biblioteca Nacional es ser un lugar abierto. Las espléndidas exposiciones o la magnífica Biblioteca Digital simbolizan por qué congrega, presencial o digitalmente, a gentes de todas partes. Quizá no sea casual que el templo al saber sin fronteras se erija en Madrid, una ciudad abierta. INÉS FERNÁNDEZ-ORDÓÑEZ (filóloga y académica de la RAE)

Café Gijón

El Gran Café de Gijón, situado en el paseo de Recoletos, 21, desde el año 1888, conserva la memoria de todos los artistas y escritores que, recién llegados a Madrid desde cualquier punto de España, lo utilizaron como obligada puerta de entrada de sus sueños de gloria. Entre sus clientes ávidos de fama los hubo mediocres y talentosos, pícaros, bohemios, sabios y discretos; unos lograron colocar su nombre en la historia del arte, del teatro y de la literatura española contemporánea; otros se perdieron en el anonimato o convirtieron el café Gijón en una forma de envejecer viendo pasar la vida por el ventanal, pero todos formaron parte de esa gabarra de náufragos soñadores y hoy en el ámbito del establecimiento, visitado por turistas, solo están sus fantasmas convertidos en humo de la memoria. MANUEL VICENT (escritor y periodista)

Carabanchel

Éramos niños de barrio aquellos que decíamos, ir a Madrid. Decíamos ir a Madrid porque así se lo escuchábamos a nuestras madres que, con buen criterio, sabían que vivíamos en un universo aparte. Éramos niños de barrio aquellos que teníamos un pueblo al que volver los veranos. Los niños de barrio que no tenían pueblo al que marcharse en verano daban bastante lástima. Éramos niños de barrio que escuchábamos en casa acentos andaluces, manchegos, murcianos, extremeños. Hoy habría que añadir la inmigración extranjera. Éramos niños con fuerte acento de barrio que ignorábamos que nuestro habla nos delataba. Éramos niños de calles mal iluminadas que salíamos en Navidad a ver la iluminación al centro. Éramos niños de descampado para los que la ciudad, la verdadera, era ese cuerpo abstracto que refulgía bajo las nubes rosadas del atardecer. Éramos un milagro de alegría en la niñez, pero luego, en la adolescencia, cuando advertíamos lo lejos que estábamos del centro nos volvíamos algo sombríos. Aunque en la conquista de ese territorio ajeno había mucha esperanza. Sin el paisaje de la periferia, sin los anhelos de sus habitantes, no existe la literatura de una ciudad. Ese ha sido mi territorio no mítico desde que el día en que comencé a escribir. ELVIRA LINDO (escritora)

Madrid, kilómetro 0

Chueca

Chueca, como Macondo, Comala, Santa María o Mágina, es un territorio mítico. Está creado para que pasen en él todos los asuntos de la vida que merecen ser contados en un libro. Allí vi muertos que se habían metido en las venas bebedizos y ensoñaciones. Vi amantes que se escondían en los portales para fornicar. Vi a jaurías de fanáticos violentos. Vi a muchachos asustados que se levantaban el cuello de la gabardina para no ser reconocidos. Vi a criaturas que gastaban la noche en el baile y en la alegría. Vi cómo pasaba el hilo del tiempo. LUISGÉ MARTÍN (escritor)

Cielo

De Madrid al cielo dice el refrán popular, pero está mal dicho. Debería decir de Madrid el cielo, pues es lo más característico de una ciudad sin mar y sin mucha historia y con un río que no merece ni el nombre. Velázquez, Goya y todos los pintores de la Corte así lo supieron ver reflejándolo en sus pinturas, que de inmediato comenzó a imitar la realidad. Hoy el cielo de Madrid es el cielo de Velázquez, el azul y rosa de Goya, el irisado de los hiperrealistas, el que cambia de color en cada estación repitiendo unos colores que sólo existen en esta ciudad. JULIO LLAMAZARES (escritor)

Cincuenta

Justamente en los primeros años cincuenta llegué yo a Madrid desde mi rincón provinciano. Fue entonces cuando conocí de cerca la literatura. Me bastó con asomarme al Café Gijón, abarrotado entonces de poetas excombatientes, novelistas de aluvión y procuradores por el tercio familiar. Luego vino la movilización del grupo del 50 (al que me suelen asociar) y la militancia antifranquista, con lo que la literatura quedó fragmentada en dos o tres bandos no siempre irreconciliables. Madrid seguía siendo el factor de riesgo de esa literatura que parecía contaminada del propio ambiente capitalino: una mezcla de centelleos y groserías, de mediocridad y sutileza. J. M. CABALLERO BONALD (escritor)

Conferencia

Desde que Eugenio d’Ors dijo que “a las siete de la tarde en Madrid, o das una conferencia, o te la dan” es posible que se hayan pronunciado dos millones de conferencias, a las que habrá asistido un promedio de 10 a 100 personas. Ha descendido el número a medida que ha bajado el servicio de croquetas. A la conferencia le ha seguido el coloquio, o el diálogo, pues la propia palabra, “conferencia”, está hasta para el teléfono. Antes una conferencia te la daba alguien subido a una tarima. Ahora la palabra reside en los sofás, con un moderador en medio. Y a la conferencia se le dice “llamada” y se hace por móvil, como todo, incluido el amor. JUAN CRUZ (periodista y escritor)

Editoriales

En los últimos quince años se ha producido una revolución editorial en Madrid comparable a la de mediados de los setenta, cuando nacieron algunos de los sellos que durante casi tres décadas marcaron el ritmo trepidante de la edición independiente española. Las nuevas editoriales independientes, surgidas en un momento caracterizado por la absorción por parte de los grandes grupos de muchas editoriales míticas, huyen de la concentración y basan su apuesta en la selección, la estética, el rescate, el fondo y los nuevos clásicos. Los premios recibidos y el creciente apoyo de los lectores y la crítica evidencian su consolidación. PILAR ADÓN (escritora y traductora)

Fútbol

Bernabéu decía que ser madrileño y del Atleti es como poder ser rico y escoger ser pobre. Esta frase refleja admirablemente la esencia de una ciudad que da lo mejor de sí misma cuando se empeña en llevar la contraria. Ni un millón de Champions serían suficientes para equilibrar la balanza de la desobediencia y la pasión, la rebeldía de quienes se enorgullecen de la dignidad de su pobreza frente a una permanente exhibición de opulencia. ¿A quién se le ocurriría ser pobre pudiendo ser rico? A miles de madrileños y a mí. Porque Madrid también es coraje y corazón. ALMUDENA GRANDES (escritora)

Galdós

Diríase que las ciudades no están del todo acabadas, al menos en la memoria colectiva, hasta que no son colonizadas imaginariamente por algún escritor. Pongamos el Londres de Dickens, el París de Balzac, el Dublín de Joyce y, por supuesto, el Madrid de Galdós. Todo el viejo Madrid, más el revés imaginario de su trama, está en Galdós. Sus calles, sus casas, el bullicio y el menudeo diario del vivir, su habla popular, su gente —desde la aristocracia del dinero hasta la miseria más atroz—, los oficios, el comercio, la comida, la vestimenta, y allá en el fondo del espejo los sueños y los afanes de cada cual, criaturas imaginarias que hablan por todos cuantos murieron y sucumbieron al olvido, y el entero paisaje de una ciudad que sin Galdós (él más que nadie) hubiese acabado en el limbo de un pasado sin alma. LUIS LANDERO (escritor)

Madrid, kilómetro 0

Gato

Los padres de mis padres vinieron a Madrid desde Galicia y Extremadura, expulsados de sus casas por la guerra civil. Llegaron a la capital sin raíces, como semillas llevadas por el viento. Se casaron y tuvieron hijos gatos. Porque “gato” se llama a los nacidos en Madrid, descendientes en su mayoría de valerosos emigrantes que hicieron de la ciudad desconocida su hogar. Quien acuñó el término fue un soldado de Alfonso VI que, en 1085, escaló con gran agilidad la muralla que rodeaba el enclave, entonces musulmán, para permitir la entrada del ejército. Desde entonces, Madrid ha sido una creciente y orgullosa gatera. Miau. NURIA BARRIOS (escritora)

Gran Vía

Para desatascar el laberinto de unas vías estrechas, la municipalidad de la época tira por la calle de en medio y construye en cuesta el primer tramo de la Gran Vía, entre Alcalá y la Red de San Luis, con tertulias de caballeros y cafés de mala nota. Desde el rascacielos de Telefónica, el recorrido se allana y trata de deslumbrar al paleto con anuncios de las películas proyectadas en sus cines. Y en el remanso de Callao arranca la última parte, que por cabarés y bazares baja hasta la plaza de España. Así añora Madrid la Quinta Avenida neoyorquina. MANUEL LONGARES (escritor)

Guerra Civil

No pasarán. Bombardeos fascistas. Iturralde en Días de llamas cuenta el miedo. Zúñiga relata qué poco épica resulta la épica. Un hombre del bando de los vencedores se rinde en Los girasoles ciegos. Urgen palabras que huelan a pobre: Chirbes y la Manolita de Almudena Grandes. Cárcel de Ventas. Un hombre emparedado hace crucigramas. Júbilo rebelde. En Nuestra Señora de las Maravillas se organiza una milicia para rescatar los restos de García Lorca. Después, Ya hemos pasao, hambre, represión, libertades republicanas reducidas a sagrarios y juergas de señoritos, rapes al cero de las muchachas rojas. Paracuellos de Giménez: niños torturados en el Auxilio Social. Retícula de calles que nos tatuó nombres de vencedores. MARTA SANZ (escritora)

Inmigrantes

En mi canción Puede ser que la conozcas, dedicada a Madrid, afirmo lo siguiente: “Ella es tan cariñosa y tan sentimental / te acogerá, ella abre sus brazos a cualquiera…”. Y es que es así: Madrid es la ciudad más acogedora del planeta. En cuanto llegas aquí, eres de aquí. Mi padre vino de Palestina durante la dictadura y fue muy bien acogido. Amigos extranjeros llegados en los últimos tiempos me aseguran lo mismo. No contento, miro las encuestas oficiales y ratifico lo dicho. El 90,5% de los inmigrantes encuestados aseguran sentirse integrados. Madrid es brutalmente acogedora. Eso y la cantidad de bares que propician esos encuentros son sus rasgos más característicos. MARWAN (cantautor y poeta)

Latinoamérica

Lo mejor, cuando se comparte una lengua, es el momento en que se confunde lo que es de uno y lo que es de otro: ¿este autor es español o latino; por qué este libro parece de allá si fue escrito acá? Más allá de eso, si para los autores latinoamericanos ser publicados en Madrid —en España en general— fue, durante mucho tiempo, sinónimo de validación definitiva, ahora hay cierta equidad en el reparto de roles y la parte eu­ropea del mundo ve en Latino­américa un apetecible espacio de validación en lo que podría llamarse un saludable triunfo de la viceversa. LEILA GUERRIERO (escritora)

Librerías

Madrid, kilómetro 0

Cuando, a los 14 años, recién llegada a Madrid, deambulaba por el barrio al que habíamos ido a parar, advertí que había varias librerías. Tres, por lo menos, desde mi casa a la glorieta de San Bernardo, y luego, ya en Noviciado, en los aledaños de la universidad, muchas más. Aquellos espacios llenos de libros me llenaban de una curiosidad jamás saciada, que venía acompañada de un estremecimiento de placer. El de descubrir algo, y algo importante, valiosísimo. Muchos años más tarde, unas calles más allá, mis hijos abrieron una librería: El Bandido Doblemente Armado. Durante un tiempo fue para mí un maravilloso refugio y una evocación continua de todo lo que yo esperaba y aún espero de los libros. SOLEDAD PUÉRTOLAS (escritora)

Movida

A finales de los años setenta del siglo pasado penetra en la cultura popular la posmodernidad y su defensa de la hibridación, su desconfianza en los grandes relatos, su negación de las jerarquías culturales y políticas, y su pretensión de diluir las fronteras ideológicas. Esa posmodernidad fue muy visible en Londres, París, Berlín y Nueva York. En Madrid, el fenómeno se llamó la movida. Como movimiento posmoderno, la movida recuperó la figuración en pintura, la narratividad en cine y literatura, y en la música popular evocó y distorsionó ritmos y contenidos de la edad de oro del pop-rock. JESÚS FERRERO (escritor y coguionista con pedro almodóvar de la película Matador)

Pensamiento

Madrid, kilómetro 0

La memoria oficial que Madrid guarda de los pensadores que la habitaron vive de la nostalgia de cuando filosofar era peligroso o estaba prohibido, y tenía que hacerse fuera de las aulas, en los cafés en donde cada tarde se perpetraba una revolución. Ahora —sé que mucha gente no se ha enterado— ya no está prohibido, y es más barato y menos arriesgado que estudiar Química. Pero ha dejado de ser provocador. Así que hay toda clase de estímulos y subvenciones para hacer filosofía en la calle, en la web o en la taberna, siempre que sea con ánimo subversivo, mientras los ministerios y consejerías del ramo no dejan de reducir su presencia en la educación secundaria y superior. Pero no desesperemos. Pronto los activistas habrán tomado el poder y se descubrirá que los miles de profesores rancios que a diario intentan dar clase de filosofía en esta ciudad, no para arreglar el mundo sino para evitar que empeore, son peligrosos provocadores. Y, con un poco de suerte, hasta se lo prohíben. JOSÉ LUIS PARDO (filósofo y ensayista)

Poesía

1. “Rompeolas de todas las Españas”. Lo escribió Antonio Machado.

2. Las tabernas del barrio de las Letras, en tiempos de antes de su nombre. Las tertulias de los grandes salones y los pequeños cafés, expuestas hoy en los museos. Las muchas voces en Velintonia o el estudio de Concha Lagos. El hielo en el vaso de whisky de Gloria Fuertes. El cristal del botellín durante una jam, anteayer.

3. Las microlibrerías, las microeditoriales, los microfestivales.

4. En Madrid se escribe desde todas las esquinas del idioma. Nadie te pregunta por tu origen: estar aquí ya significa ser de aquí.

ELENA MEDEL (poeta)

Prado

“Madrid tiene abriles exquisitos y un museo sin par”. Así describía en 1922 Eugenio D’Ors al museo en Tres horas en el Museo del Prado. El historiador planteaba un dilema: qué obra elegir en una visita breve, la que todos hacemos de paso por la ciudad. No es fácil elegir entre Las Meninas, El perro semihundido de Goya o los precisos cuadros con autorretrato reflejado de Clara Peeters, pero es obligado pasarse por el mejor museo de Madrid, el más querido sobre todo para los madrileños. Al salir, entre los árboles del paseo, nos recibe siempre luminoso el cielo en esa ciudad de las tardes exquisitas. ESTRELLA DE DIEGO (crítica de arte)

Provincias

Madrid ha sido siempre la más central y cómoda de las provincias, el lugar al que había que acudir al menos una vez en la vida para explicarle Madrid a los madrileños. Antes uno llegaba a Madrid, la describía con la mirada deslumbrante del foráneo y se quedaba a morir allí para admirar su obra, la ciudad reinventada. Hoy tengo la impresión de que se viene a Madrid para tomar distancia con la ciudad de origen como Camba se iba a Turquía para poder explicar España. En cualquiera de los dos casos, lo primero que se hace al llegar es ponerse a escribir, y después de unos meses de trance, levantar la cabeza del folio y ponerse a buscar un sitio en el que vivir. MANUEL JABOIS (periodista)

Madrid, kilómetro 0

RAE

La RAE, además de la casa de las palabras, es una entidad de proyección mundial al servicio de 500 millones de personas que hablan español. Desde su fundación, hace 300 años, tiene como misión velar por la unidad de la lengua española y su buen uso por medio de una serie de obras capitales: el Diccionario, la Gramática y la Ortografía. De la labor panhispánica de la RAE participan las 22 Academias de América, Filipinas y Guinea Ecuatorial. Precisamente la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) se gestó en México en 1951. La FIL, que ha acogido a las Academias y sus miembros en distintas ediciones, conoce muy bien la vocación panhispánica de la RAE y la ASALE, que gozan en México de una presencia y un prestigio considerables. CARME RIERA (escritora y miembro de la rae)

Rastro

Rastro, lugar en el que se vendían (siglo XVII) ropas y trastos viejos. En la actualidad también antigüedades de incierta genealogía. Situado en uno de los barrios bajos (al sur) de Madrid. De ahí “barriobajero”. El Rastro ha sido siempre lo más genuinamente madrileño, popular y prodigioso, donde las cosas viejas esperan segunda vida, el milagro de una resurrección. Se dan cita allí cada domingo miles de gentes que esperan encontrar un tesoro a bajo precio. ¿Lo encuentran? Los que vamos al Rastro desde hace cuarenta años (pequeños filósofos) sabemos que ningún tesoro iguala a la ilusión de buscarlo. ANDRÉS TRAPIELLO (escritor)

Residencia de Estudiantes

En el Madrid actual, lo más parecido al refectorio de esos colleges británicos donde catedráticos y jóvenes investigadores comparten sus días se halla en el comedor de la Residencia de Estudiantes. La institución, fundada en 1910, contribuyó a la modernización educativa de España. No toca aquí añorar los tiempos en que acogió a Einstein, Stravinski o Marie Curie y, sobre todo, al trío estrella formado por Dalí, Buñuel y Lorca, pues la Residencia rebrotó a finales del siglo XX con un suculento programa de actividades y becas para jóvenes investigadores, artistas y escritores que quien firma este párrafo disfrutó durante una época. Cualquiera que se encuentre en Madrid puede quedarse a comer, escuchar un recital o consultar los fondos de su biblioteca. MERCEDES CEBRIÁN (periodista y escritora)

Retiro

Corazón verde de Madrid, bello parque que hace cuatro siglos pertenecía a los reyes y que ahora es el centro democrático de la vida urbana, un espacio abierto en donde los ricos se mezclan con los pobres, los nativos con los extranjeros, los gordos con los flacos y los dichosos con los tristes. Es un lugar muy lleno de hojas, algunas vegetales y otras impresas, porque aquí se celebra cada primavera la multitudinaria Feria del Libro, momento en el que los escritores se convierten en una de las especies animales residentes más características del parque, junto con las ardillas. ROSA MONTERO (escritora, Premio Nacional de las Letras 2017)

Sol

Plaza que da las campanadas cada año nuevo, pero sólo el 15 de mayo de 2011 (15-M) volvió a poner en marcha el reloj de la historia. Aula dedicada a la educación integral y gratuita de la ciudadanía de todas las edades y, por tanto, blanco de tertulianos burlones, de los fuertes y los desengañados. Plaza que fue la voz de un pueblo cuando no había pueblo, sino gente con mala suerte. Heptágono en difícil equilibrio entre un Congreso y un Palacio Real. Plaza que no se cruza siendo el mismo (por eso se llama puerta). Kilómetro 0: corazón del país. CARLOS PARDO (poeta y novelista)

Teatro

Si el Retiro y la Casa de Campo son los pulmones de Madrid, sin duda el teatro es su corazón. Ese órgano indispensable que bombea la cultura por sus calles y plazas desde tiempos inmemoriales, desde los corrales de comedias hasta los nuevos y equipadísimos teatros. Madrid es una ciudad teatral, llena de contrastes, de espejos valleinclanescos que nos devuelven nuestra imagen deformada. Y el madrileño se busca a sí mismo en los teatros para entenderse, superarse, reflexionar y dejar volar su imaginación. El teatro en Madrid es tradición e innovación. Creadores y espectadores en búsqueda permanente. Arte y cultura enlazados. ¡Pura vida! BLANCA PORTILLO (actriz)

Vivo

Comenzó hace no mucho tiempo: de repente, el escritor se parecía cada vez más al músico. Conferencias exprés, jams literarias y recitales poéticos empezaron a poblar Madrid, dando a la literatura una nueva expresión, la de performer, y obligando al sector a salir del apolillado formato de siempre. No se trató solamente de una innovación barajada por programadores. Sin duda había en ello una salida económica de la crisis: el escritor podía empezar a hacer bolos y no vivir únicamente de las —a menudo menguantes— ventas de su obra. Pero también significó un refrescante acercamiento a lo literario, que ha demostrado que la verdad puede testarse ahora en directo: nadie escribe para sí mismo, sino para que lo lean los demás. LUCÍA LIJTMAER (periodista y escritora)