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COLUMNA

Almería

'Spanish Western' es la crónica de los años cinematográficos dorados de Almería aunque en realidad fue eso y mucho mas

Almería

La 2 de TVE volvió a emitir el pasado viernes el excelente documental Spanish Western, la crónica de los años cinematográficos dorados de Almería aunque en realidad fue eso y mucho mas. Fue también la incidencia positiva del cine para una provincia paupérrima y abandonada por el régimen franquista, con la renta per cápita más baja de España y con una población en los años 40 de 40.000 habitantes en la capital, de los que 13.000 vivían en cuevas. Juan Goytisolo dejó constancia de aquella injusta miseria en su libro La Chanca, editado en Francia en 1962 y prohibido en España hasta 1981.

Actores, directores, técnicos, críticos y ciudadanos de a pie van desgranando en el documental el fenómeno industrial y artístico. En poco más de una década, de 1960 a los primeros 70, se rodaron en aquellas tierras 600 largometrajes de los que una gran mayoría eran películas de serie B que, sin embargo, permitieron a miles de lugareños sobrevivir con algo de dignidad: un extra ganaba en una semana de rodaje el equivalente a cuatro meses de trabajo en el campo.

El punto de inflexión fue la llegada de Sergio Leone, el padre del spaghetti western, cuyas películas, con un primerizo Clint Eastwood de protagonista, trascendieron los mercados secundarios para difundir aquellos parajes desérticos por todo el mundo. Tras él llegaron las superproducciones y las estrellas, Brigitte Bardot, Sean Connery, Gina Lollobrigida, Yul Brinner,.. hasta llegar a John Lennon, Richard Lester y Steven Spielberg. Y fueron las quejas de las estrellas ante la falta de infraestructuras urbanas y de transporte las que consiguieron la creación de algunos hoteles y un aeropuerto en aquella, hasta entonces, tierra maldita.

Todos también señalaron lo absurdo de que la provincia no contara con unos estudios cinematográficos pues reunía todas las condiciones necesarias para su consolidación. Pero el régimen nunca valoró el cine salvo para sus soflamas patrioteras. Décadas después, la derecha, con ese 21% de IVA, sigue despreciándolo.