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Negan sacude ‘The Walking Dead’

La temporada 7 de la serie de los zombis contará con un nuevo y esperado villano

Jeffrey Dean Morgan interpreta a Negan en 'The Walking Dead'.

Como aseguran sus creadores, el final de la sexta temporada de The Walking Dead solo fue el principio de la séptima. Y los fans no son los únicos que están deseosos de ver el arranque y conocer la identidad de la víctima del bate de Negan. El momento llegará en Fox en la madrugada del lunes (3.30) en versión original subtitulada. La versión dual se emitirá el lunes a las 22.20. “Yo estoy disfrutando de ser malo”, confiesa Jeffrey Dean Morgan a EL PAÍS. Por el momento la audiencia solo ha visto 12 minutos de lo que este actor describe como el papel que le ha cambiado la vida. “Mi transformación no puede ser más total”, asegura un intérprete más conocido por personajes amables en Anatomía de Grey o en The Good Wife. Negan tiene muy poco que ver con lo que suele hacer. Y por eso mismo lo estaba deseando.

Seguidor de The Walking Dead, conocía el personaje de haberlo visto en los cómics, así que cuando le llegó la llamada de esta producción confirmándole que querían trabajar con él pero sin decirle para qué, Morgan aprendió a rezar. “¡Que sea Negan! ¡Que sea Negan!”, reinterpreta entre risas durante la entrevista. “En la serie no ves una brizna de mí. Me ha cambiado el tono de voz, la manera en la que me muevo, cómo hablo”, reconoce. Y todo ello inspirado no tanto en el guion o incluso en el cómic sino en una viñeta. “Fue ver esa sonrisa junto con la forma en la que apoya el cuerpo y ver el personaje”, resume.

No todo fue así de sencillo. Si hay algo que los componentes de esa familia llamada The Walking Dead valora no es la fama o el dinero que les ha llegado con esta serie, sino el compañerismo. “Algunos al principio ni me miraban a los ojos”, recuerda Morgan de su llegada no solo como el nuevo, sino como el malo. Además está la intensidad de un rodaje que cada ocho días hace realidad un nuevo episodio —“con la calidad de una película”, apostilla el actor— en medio de grandes secretos, zombis y en el asfixiante calor de Atlanta (EE UU). “Y luego están los interminables monólogos en los que los escritores se están resarciendo de todo lo que no han escrito antes. Voy a tener que poner notas en las cabezas de los actores para acordarme del texto”, bromea el intérprete.

Negan sacude ‘The Walking Dead’

Pero ninguna de estas pegas consigue eclipsar la sonrisa del peor malo de la televisión. “Me dio qué pensar cómo podía interpretar a alguien así y volver a casa a dormir. Tengo un hijo de seis años y mi esposa me mataría si llevo a Negan a casa. Pero con toda la satisfacción que me da este personaje, con lo poco que se me parece, acaba el día y de Negan no queda ni sombra”. La clave de este adorable y temible monstruo se la dio su antagonista en la pantalla, Andrew Lincoln. “Si desde el principio de The Walking Dead hubiéramos seguido la historia a través de los ojos de Negan en lugar de los de Rick Grimes, Negan sería nuestro héroe. A Rick le hemos visto hacer verdaderas monstruosidades pero le adoramos porque es nuestro líder”, resume Morgan.

No busca el perdón de los espectadores para este vendedor de coches usados superviviente de la hecatombe zombi. Solo quiere dejar las cosas claras y dormir con la conciencia tranquila. “Lo que no entiendo es a los fans. Y que nadie me entienda mal porque en su mayoría me encantan. Pero, ¿esperarme al sol a que salga del rodaje a 40 grados? ¿Seguirme a casa? Eso no está bien”, resume con la voz de Negan.

Sin final en el horizonte

El estreno de la séptima temporada llega con la confirmación de que la cosa no se queda aquí. No importa quién muera a manos de Negan, el show debe continuar. “A mí ya me advirtieron desde el primer día que en The Walking Dead nadie está a salvo así que, ¡bienvenidos al show de Negan!”, dice Lincoln de su posible muerte.

Teniendo en cuenta los índices de audiencia de anteriores entregas, la octava temporada era inevitable. Incluso con el bajón de la sexta con respecto a la anterior, una media de 13,5 millones de espectadores garantiza que a estos muertos vivientes no haya quien les tosa.

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