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OPINIÓN

Houdini, Doyle y lo paranormal

La serie que acaba de estrenar AXN consigue su objetivo, entretener, mucho más de lo que se puede decir de otras

Sir Arthur Conan Doyle, el autor de las novelas de Sherlock Holmes, estaba obsesionado con lo sobrenatural. Por muy llamativo que pueda resultar, así fue. Harry Houdini, el popular escapista e ilusionista, también estaba obsesionado con el mismo tema. Pero su motivo era el contrario al de Doyle: consciente de que detrás de la magia siempre hay truco, Houdini trataba de desenmascarar a los supuestos médiums que se aprovechaban de la credulidad de gente como su amigo.

La serie Houdini y Doyle, estrenada por AXN el jueves pasado, parte de un hecho real, la amistad entre estos dos grandes personajes de la historia del siglo XX, una amistad que, como recordaba hace poco El Ministerio del Tiempo, terminó deteriorándose precisamente por sus diferentes puntos de vista sobre el más allá. Houdini y Doyle toma como punto de partida esa relación para convertir a estos dos personajes en protagonistas de un policial con casos que incluyen toques sobrenaturales. Como si de Mulder y Scully se trataran, el escapista y el escritor opondrán su escepticismo y su creencia para tratar de encontrar la verdad detrás de crímenes que tendrán que ayudar a resolver como colaboradores de Scotland Yard. Con ellos también trabajará una mujer policía, personaje que tiene que hacer frente a los prejuicios y las dificultades que encontraban las mujeres en aquella época en una ocupación así.

Houdini y Doyle no pasará a la historia de la televisión, ni mucho menos. Tampoco ese es su objetivo. Pero sí será del agrado de los fans de las series con capítulos autoconclusivos y con una pareja (o trío) de protagonistas con personalidades antagónicas. Para diferenciarse de otros policiales, está ambientado en el Londres de principios del siglo XX. Menos original es el recurso a la combinación de intriga y humor tan eficaz en este tipo de series. El resultado es una serie digna y bien realizada que consigue su objetivo, entretener. Y eso ya es mucho más de lo que se puede decir de otras series cortadas por este mismo patrón.