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'Fargo' se mantiene en la excelencia

'Fargo' se mantiene en la excelencia

Si es complicado dar en la diana una vez, hacerlo dos veces es casi un milagro. La primera entrega de Fargo, la serie que se inspira en la película de los hermanos Coen para contar una historia diferente pero con una ambientación y tono similar, fue una de las mejores del año pasado. De las más completas en todos los sentidos. Era fácil sentir cierta empatía con Lester (Martin Freeman), un hombre corriente que de repente sacaba a la luz su lado más oscuro y visceral. O verse atemorizado por Lorne Malvo (Billy Bob Thornton), un matón a sueldo sin conciencia ni compasión. Y lo mismo con el resto del reparto de una historia que bordeaba el 10.

Para la nueva temporada (que emite en España Canal + Series Xtra al día después de su emisión en Estados Unidos; no como ocurrió con la primera temporada, para la que aquí tuvimos que esperar meses y meses), la serie viaja veinte años atrás respecto a su primera entrega para contar una historia a la que Lou Solverson (interpretado ahora por Patrick Wilson; antes por Keith Carradine) hacía referencia en un momento de la primera tanda de capítulos. Crímenes en caliente, asesinos profesionales, personas normales implicadas en asuntos muy turbios, sangre y mucha nieve. Fargo recupera sus rasgos más característicos, cambia los protagonistas y suma un crudo enfrentamiento entre clanes de mafiosos para añadir más ambición todavía a la receta.

'Fargo' se mantiene en la excelencia

La serie sigue usando con maestría ese humor negro que impregna la obra de los Coen y que recorría la primera temporada. Y vuelve a acertar con un reparto que, aunque tuviera complicado llegar al nivel del de la primera entrega, no desmerece para nada. Entre ellos, Kirsten Dunst, Jesse Plemons (qué buena pareja de personas corrientes atrapadas por las peligrosas circunstancias...), Ted Danson, Nick Offerman o Jean Smart, brillante en su papel de cabeza de Familia.

La banda sonora (de nuevo, a cargo de Jeff Russo) y la cuidadísima fotografía vuelven a ser claves para crear esa atmósfera inquietantemente tranquila y tensa al mismo tiempo, con esa sensación de que en cualquier momento todo puede ocurrir si a esos seres con rostro inmóvil y sentimientos helados se les cruza los cables.

Fargo ha conseguido mantener el nivel siendo fiel a sí misma, y no lo tenía nada fácil. Si no, que se lo digan a True Detective, a la que el borrón y cuenta nueva no le sentó pero que nada bien. Por suerte, Fargo pertenece a ese grupo de series que este año han salido victoriosas del reto de la segunda temporada. Con la mitad de la entrega ya vista, la telaraña de historias sigue tomando forma y altura poco a poco gracias a un ramillete de personajes pintorescos e inquietantes y a ese sello de calidad característico de Fargo que sigue intacto.