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A favor y en contra de ‘Bajo sospecha’

La serie de Antena 3 se despidió el lunes resolviendo el caso de la desaparición de Alicia

'Bajo sospecha'
Yon González, Blanca Romero y Lluís Homar, en 'Bajo sospecha'.

La primera temporada de Bajo sospecha llegó el lunes a su fin. El último capítulo de la serie protagonizada por Yon González y Blanca Romero fue visto por 3.748.000 espectadores, lo que significa que el 20,4% de la audiencia estuvo pendiente de la resolución del caso de la desaparición de la pequeña Alicia y la posterior muerte también de su prima Nuria. Ahora que el caso se ha cerrado, repasamos los aciertos y errores de la ficción televisiva.

A favor:

- Alicia Borrachero: además de en un buen guion, las series se cimentan en personajes, para lo que es necesario que detrás haya buenos actores. En Bajo sospecha había unos cuantos (otros no tanto, pero eso lo dejamos para más adelante). Pero por encima de todos, destacaba la fuerza y el desgarro con el que Alicia Borrachero ha dado vida a la madre de la niña desaparecida. La historia de Bajo sospecha la ha hecho sufrir, gritar, llorar, y Borrachero lo ha hecho a la perfección.

'Bajo sospecha'

- La factura técnica: si algo tienen las producciones de Bambú (Gran Hotel, Velvet...) es un gran cuidado y esmero en el resultado visual, en que el producto final se presente al espectador de forma digna. Esa buena factura técnica es otro de los aciertos de Bajo sospecha.

- Ambientación: la atmósfera en la que se desarrolla la acción, el pequeño pueblo de Cienfuegos, ayuda a trasladar a los espectadores esa sensación de agobio parecida a la que sienten los personajes. La banda sonora de Federico Jusid, habitual en la televisión nacional, también ayudaba a comunicar ese sentimiento.

- El desenlace: en una serie en la que la base es la intriga, el misterio detrás de lo ocurrido, es básico que ese misterio se mantenga hasta el final y que sorprenda de alguna forma al espectador. Por muchas quinielas que se hubieran hecho sobre el desenlace, era complicado acertar con lo que había sucedido. Es cierto que tal como se había desarrollado la historia, el giro final podría haber llevado a cualquier culpable, pero el caso es que la explicación final sorprendió. Otra cosa es cómo se haya contado... Pasamos a los puntos en contra de Bajo sospecha.

En contra:

- Blanca Romero: posiblemente el principal error de la serie era su misma protagonista. No hay quien se crea a Blanca Romero como actriz. Tal era su frialdad y su inmovilismo que daba igual lo que estuviera ocurriendo a su alrededor, ella se mantenía inalterable.

- Falta de desarrollo en la relación entre los protagonistas: quizá fue una cuestión de falta de tiempo o de querer volcarse en la historia policial, que era el centro real de la acción. Pero se echó de menos algo más de desarrollo en la relación entre los policías encubiertos. Sin embargo, en el último minuto de la serie llegó un beso que, precisamente por eso que comentamos, parecía fuera de lugar.

'Bajo sospecha'

- Personajes demasiado sospechosos: cuesta creer que en una familia haya tantos secretos, tantas personas con tantas cosas que ocultar y que se resistan tanto a contarlo a la Policía cuando está en juego la vida de una niña. Es cierto que una de las bases de la historia era que cualquiera podía ser el culpable, pero en este caso se rozaba el límite de la inverosimilitud. Llamaba la atención la falta de colaboración con la Policía, como si no quisieran que se resolviera el caso en realidad.

- El desenlace: aunque también mencionamos el desenlace entre los aciertos, también debemos ponerlo entre los fallos. Dejando a un lado la manía de algunas cadenas por estropear los momentos álgidos de una emisión poniendo publicidad en medio (Antena 3 es especialista en cortar escenas cumbre), la resolución del caso se hizo demasiado larga, con demasiadas explicaciones. Prácticamente se volvió a narrar todo mostrando ahora todo lo que se ocultó al espectador en un primer momento y la explicación se terminó estirando demasiado, algo que se vio acentuado por las pausas publicitarias en la recta final.

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