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OPINIÓN

La magia está ahí fuera

'The Librarians' conjuga humor, fantasía, aventuras y acción en una especie de 'Harry Potter' mezclado con 'Indiana Jones' pero con presupuesto televisivo

La magia está ahí fuera

La magia existe y está ahí fuera. O más exactamente, en una biblioteca. La serie The Librarians llega esta noche a SyFy (22.25) con una temporada de 10 capítulos. Basada en la trilogía de películas de mismo título, la producción televisiva parte de los largometrajes para elaborar una historia con nuevos personajes y una nueva aventura por episodio.

Los protagonistas son unos curiosos bibliotecarios pertenecientes a una organización centenaria que tienen su sede oculta tras las paredes de la biblioteca de Nueva York. En ella se archivan decenas de objetos misteriosos y con poderes, artefactos mágicos que, en las manos equivocadas, pueden ser de lo más peligroso. Desde la espada Excálibur (Cal para los amigos), con vida propia, hasta el Arca de la Alianza. La magia se almacena en este peculiar lugar que necesita, junto con los objetos que aloja, ser cuidado con esmerada dedicación por personas con habilidades especiales. Ahí es donde entran en acción los bibliotecarios.

El actor Noah Wyle, protagonista de las películas, retoma el papel de Flynn Carsen que tenía en la trilogía original, pero en este caso solo participa como estrella invitada. A pesar de llevar la voz cantante en el primer capítulo, el peso del resto de historias recaerá sobre el grupo de personajes que se presenta en el arranque de la serie, liderado por la coronel Eve Baird y completado por un experto en Historia del Arte con alto cociente intelectual, una mujer que sufre alucinaciones sensoriales vinculadas a la memoria y un ladronzuelo y genio de las nuevas tecnologías, además del huraño guardián de la biblioteca.

Tanto la cadena que emite la serie en Estados Unidos como SyFy España han elegido las fechas navideñas —esas en las que la mayoría de las series se toman un descanso vacacional— para estrenar una ficción ligera, que se ve sin complicaciones (muy del estilo de las películas de sobremesa de las que parte) y con una mezcla eficaz de humor, fantasía, aventuras y acción. El resultado es una ficción blanca, que no hace daño a nadie y destinada al entretenimiento de público de todas las edades (especialmente, a los espectadores más jóvenes). Una especie de Harry Potter mezclado con Indiana Jones pero con presupuesto televisivo. Un divertimento para ver mientras se toma turrón y mazapanes. Es lo que es, no se le puede pedir más. Pero dentro de su función, cumple las expectativas.