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580.000 menores están pegados a la televisión en horario nocturno

El programa infantil ‘La Voz Kids’ acabará a la una y media de la madrugada

Malú canta junto a María, una de las finalistas de su equipo.
Malú canta junto a María, una de las finalistas de su equipo.

Emitir programas protagonizados por niños a altas horas de la noche puede parecer inoportuno, pero es una estrategia que funciona. Más de medio millón de menores (entre cuatro y 12 años) ven la televisión a partir de las diez de la noche, cuando en todas las cadenas comienzan los formatos estelares. Uno de ellos es La Voz Kids, un espacio de talentos musicales infantiles que hoy llega a la final en la parrilla de Telecinco (previsto de 22.00 a 1.25).

En ese tramo horario hay 589.000 menores pegados a la pantalla, lo que supone un 3,6% de toda la audiencia (16,2 millones a esas horas). Los niños son dados a trasnochar. Cuando empieza La Voz Kids hay más de un millón viendo la televisión. Se van desenganchado poco a poco, pero al filo de la medianoche se mantienen despiertos casi la mitad. Y entre la una y la una y media de la madrugada 132.000 siguen atentos a las imágenes.

Casi la mitad del público infantil se engancha los jueves por la noche a las actuaciones de La Voz Kids. En la edición de la semana pasada, de los 5,5 millones de televidentes, 322.000 eran menores (el 57,8% de la audiencia más joven), según datos de Barlovento Comunicación obtenidos de los registros de Kantar Media. Durante las seis entregas emitidas, el concurso musical ha captado de media 5.153.000 televidentes, de los cuales 261.000 son niños.

Asociaciones de usuarios alertan del “efecto llamada” de algunos espacios

Varias asociaciones de telespectadores consideran inadecuado que las cadenas emitan en horario nocturno programas de carácter familiar en los que los protagonistas son menores. La Voz Kids es, justamente, un caso paradigmático. La Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) subraya su “indudable gancho” de entre la audiencia más joven y afirma que la estrategia de emitir estos formatos a partir de las diez de la noche supone un “efecto llamada” para mantener a ese sector del público ante el televisor en horas inadecuadas para su edad. La redifusión (domingo, de 11.45 a 15.00) no enjuga este efecto. “Al tratarse de un concurso, muchos espectadores, y entre ellos muchos menores, valoran la inmediatez que supone ver el programa en su primera difusión”, mantiene la AUC, que reclama a los operadores “un esfuerzo de coherencia” con el código de autorregulación para la protección de la infancia que firmaron en 2004.

La larga duración de los programas que se emiten en el horario estelar fomenta la presencia de niños —fervientes seguidores de espacios como El hormiguero o Águila Roja— ante la pantalla. Ocurre en los grandes formatos de entretenimiento —desde Mira quien baila a Supervivientes— y también en las series de producción propia. El metraje convencional de un capítulo de una ficción internacional ronda los 45 minutos, mientras que en España, la mayoría de las series se extienden de promedio hasta los 73 minutos. “Es una anomalía muy española. Nos hemos separado del estándar internacional”, dice el presidente de una televisión pública.

Esta singularidad de la industria audiovisual española da más de un quebradero de cabeza a las productoras cuando venden las series a otros países. En muchos casos se ven obligados a editar completamente los episodios para acortar su metraje. Cuando se exportan los guiones, las tramas quedan cercenadas para ajustarlas a la duración del mercado internacional.

La Voz Kids llega a la final en medio del impacto causado por la muerte de Iraila, una de las concursantes, a los 11 años, el lunes de semana pasada. Y también rodeada por la polémica que ha supuesto la filtración a través de las redes sociales del ganador, vulnerando así la confidencialidad que por contrato exige Mediaset a sus concursantes.