El mundo tecnológico que viene con rostro de mujer

Valencia clausura el congreso digital Womanation con la participación de 70 expertas dedicadas a la tecnología, la innovación y la empresa

Un momento del congreso de Valencia.
Un momento del congreso de Valencia.

El movimiento ha llegado para quedarse. Con el lema Un congreso de mujeres para toda la sociedad, el encuentro digital ‘Womanation Congress’, que abarcó dos jornadas de intercambio de conocimiento el jueves y el viernes pasados, puso a la mujer en el centro de los retos irrenunciables que el futuro exige: la formación STEM, la agroalimentación sostenible, la transición energética, la emergencia climática, la digitalización, la economía circular, la conducta empresarial responsable y las nuevas oportunidades de empleabilidad. Con una participación que promueve el 100% de mujeres, el congreso reunió a 70 voces de los ámbitos de la tecnología, la innovación, la administración y la industria, a nivel local e internacional, en una conversación donde primaron los términos prevención, predicción, anticipación, colaboración y confianza como palancas de cambio en el escenario de la pandemia.

Impulsado por la Mesa de la Ingeniería Valenciana (MIV) y organizado junto con el apoyo de Technovation Girls Comunitat Valenciana y la fundación europea Finnova, además de las Consellerias de Innovación y Economía Sostenible de la Generalitat Valenciana, el Womanation nace para inspirar a las nuevas generaciones y motivar a las profesionales con “talento real” a través de referentes actuales y proyectos atractivos. Pero no se trata de analizar el papel de la mujer en esos ámbitos, sino de ofrecer la visión de las especialistas sobre estos campos de acción.

“El discurso que imprime el Womanation no es feminista, sino de expertas con voz de mujer para decir que las mujeres somos profesionales. Todas las intervenciones se dirigen a ayudar a la ciudadanía hacia un mundo sostenible”, explica Angélica Gómez, decana del Colegio Oficial de los Ingenieros Técnicos Industriales de Valencia (COITIG) y una de las organizadoras de esta una iniciativa que se resiste a las acciones en clave de género restringidas a un solo día al año. “Debemos basarnos en resultados, en las problemáticas, las carencias. En ingeniería industrial, las mujeres representamos el 15%. Es complicado que desarrollemos mucho porque no somos tantas. Hay que producir un movimiento. El futuro es de todos y tiene que haber un equilibrio en todos los sitios”, recalca Gómez.

Tras la primera jornada del jueves, marcada por el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, con actividades que acercaron al alumnado de Primaria, Secundaria y Bachillerato los perfiles tecnológicos, el congreso del viernes tuvo como columna vertebral el liderazgo de la mujer y los retos del futuro en cinco mesas de trabajo en torno a los escenarios profesionales en la tendencia a la transición ecológica y de transformación digital. En cambio, la precariedad laboral o el abandono de la carrera profesional de las mujeres no abundó en las ponencias. “La precariedad no está reflejada, aunque hay propuestas para mejorar el acercamiento de las tecnologías a la mujer. Pretendemos despertar vocaciones y generar referentes por su verbo, contenido y experiencia. Debe haber una acción política, pero no podemos esperar a que las cosas pasen, hay que demostrarles a las empresas que podemos conciliar y ser productivas”, señala Gómez.

La tecnología, el “nuevo inglés”

Con perfiles tecnológicos de alto nivel, el tono optimista marcó el discurso de las ponentes, en especial de la industria y la administración. “La tecnología para llegar a los objetivos existe, pero tenemos que acelerar el ritmo como consumidores y también las empresas, en diseño de productos y gestión, y las ciudades. Para eso hay ayudas, que deben incrementarse, como los planes de rehabilitación energética para edificios o los incentivos para la movilidad sostenible y eficiente”, apuntó Carolina Latorre, customer satisfaction & quality manager Iberia en Schneider Electric, dedicada a la transformación digital de la gestión y la automatización de la energía, reconocida en 2021 como la empresa más sostenible del mundo según la clasificación de Corporate Knights.

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Así como antes lo hacían los idiomas, ahora son las tecnologías las que abrirán el mercado laboral. La pandemia, y la explosión del teletrabajo, representa un pico clave para la educación digital que obliga a repensar el modelo de país, subraya Anaïs P. Figueras, directora de Comunicación y Asuntos Públicos de Google para España y Portugal. “Todavía muchos adultos no saben trabajar en un entorno tecnológico. Hay que traer la tecnología transversal a todas las formas socioeconómicas si no queremos dejar nadie atrás, y plantear la tecnología a los niños como antes el inglés, debe estar en el currículum escolar. La informática no es estar en frente de una pantalla, sino un desarrollo social y económico, unos retos que se reducirían a una normalidad si educáramos a los niños a contribuir a una tecnología más ecuánime. Se necesitan planes desde el Estado para que sea efectivo. La incertidumbre no nos puede paralizar”, animó Figueras.

La transformación digital implica talento, conocimiento y sector productivo, traza como tres grandes líneas la ingeniera de telecomunicaciones Elena Contioso-Fleming, innovation manager de la sede en Madrid del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología, EIT Digital. “Europa tiene un problema de digitalización. Antes todo el mundo tenía un Nokia, pero ahora no tenemos ningún smartphone europeo. El problema es que una empresa como Apple gana 50.000 millones de euros que se van a Estados Unidos. Esto se manifiesta en que tampoco hemos sido capaces de crear una aplicación europea común para la Covid, como pasa en EE.UU. Tiene que haber regulación, pero no puede ser una desventaja para las pequeñas empresas, que pueden tardar hasta un año en adaptarse. Y también persiste el problema de dominar el inglés”, describe Contioso-Fleming.

Aprovechar la singularidad española

La confianza en la colaboración pública-privada constituyó uno de los ejes principales de este encuentro profesional. “Un aprendizaje es superar la cultura del error de trasladarlo todo a lo público, dando seguridad y aportando expertos a través de la colaboración privada. En España somos de ponernos retos, pero luego se estropea con la picaresca. Nos falta constancia y metodología. Nos falla la autoestima, pero tenemos una oportunidad de oro porque la situación es tan mala que solo podemos mejorar. Por ejemplo, el registro de vacunas con una tecnología descentralizada es una singularidad para aprovechar como valor para escalar hacia una identidad europea. Necesitamos sandbox sanitarios para que las iniciativas privadas se establezcan en proyectos. Los países liderados por mujeres han sabido enfrentar la situación. No es un problema de fondos, porque la financiación europea que nos hemos gastado es el 34%. Hay que pensar en femenino, en colaboración”, señala la matemática María Parga, presidenta del Consorcio Red Alastria, comunidad promotora de redes e infraestructuras distribuidas (blockchain) que trabaja en desarrollar en España y Europa un Hub Digital Covid-19.

La innovación no es posible sin los ecosistemas colaborativos, compartió Yolanda de Aguilar, directora de certámenes de IFEMA -entre ellos FITUR, gerente del Palacio de Ferias y Congresos de Málaga (FYCMA), cuyos foros aglutinan a universidades, empresas, plataformas y centros tecnológicos. “El lenguaje común es que la ciencia sea una realidad de mercado para que todos ganes, si no, no existirá. A la ciencia no le puedes pedir que sea comercial, y a las empresas no les puedes pedir nada sin seguridad. Necesitamos un diálogo muy eficaz. No puede ser solo la sociedad civil, hay que ser bandada, y para eso se necesita educación, formación”, sostiente Aguilar.

Escuchar a la ciencia

La transición energética significa un cambio de paradigma que empieza a vislumbrarse en las empresas. En la Comunitat Valenciana, 6.000 personas ya trabajan en puestos verdes, destacó Bianca Dragomir, directora general en AVAESEN, clúster formado por mujeres, pionero de las tecnologías limpias en el territorio valenciano y nominado al mejor ‘Cluster Manager’ de la Unión Europea. “Es un cambio sin precedentes marcado por el autoconsumo, el Internet de la energía y las renovables, que deben triplicarse en el mix energético hasta 2030. Es un viaje con muchos. Hay que poner la energía en manos de la gente, apostar por la energía de kilómetro cero, la colaboración para compartir entre vecinos, residencias de mayores o espacios terciarios. Por primavera vez hay una alineación entre ciencia, gobiernos, ciudadanía e industria en que el principal reto es el cambio climático, y por primera vez el ciudadano puede protagonizar este cambio y liderarlo, como se ven en las cooperativas de mujeres”, celebra Dragomir.

Aprender de los errores constituye un objetivo irrenunciable en el año de pandemia, recuerda María R. Albiach, genetista experta en genética viral y directora general de ValGenetics, empresa de biotecnología verde dedicada al diagnóstico y control de fitopatógenos y el empleo de plantas saneadas: “Hay que escuchar a la ciencia y tener paciencia. Hacia 2024 tendremos al coronavirus controlado, y esto pasa por la inversión en ciencia. Lo que es muy importante ahora es revisar qué ha pasado, elaborar protocolos nacionales e internacionales que contemplen la aparición de un patógeno problemático”.

Frente a las multinaciones, las pequeñas empresas biotecnológicas sufren la falta de posibilidades para encontrar financiación, lamenta Olga Rué, directora general de Archivel Farma, que trabaja en vacunas para la tuberculosis y la covid. “La pandemia ha sido una oportunidad para aprovechar el conocimiento de la empresa y buscar financiación para trabajar en nuestra línea sobre la inmunidad innata entrenada, con estudios clínicos en animales y humanos. La gestión del riesgo en este sector es muy complicada. En herramientas como los fondos Venture Capital o capital riesgo no tenemos cabida todos. Industrializar nuestro producto en fase clínica requiere una apuesta financiera potente para pasar de centenares y miles a millones de viales. Una palanca es el presupuesto público en ciencia, tecnología, innovación. Si no ves el futuro, no puedes diseñar las herramientas para llegar él”, sentencia Rué.

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