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Cs encalla en Cataluña pese a ganar las elecciones autonómicas de 2017

La formación naranja no logró ni una sola alcaldía en las pasadas elecciones del 26-M

Elecciones catalanas 2017
Inés Arrimadas celebra su victoria en las elecciones.

Ciudadanos tocó el cielo en Cataluña en las elecciones del 21-D, convocadas bajo el artículo 155 en 2017. Capitaneado por Inés Arrimadas, el partido sumó 1,1 millón de votos y 36 escaños en el Parlament que dejaron helados a los independentistas. Nunca, hasta ese momento, un partido no nacionalista había ganado los comicios en Cataluña en escaños aunque sí en número de votos. La victoria del partido de Albert Rivera supuso un duro golpe para el procés aunque se quedó a 32 diputados de la mayoría absoluta y sin opciones de gobernar. Pero Cs no ha sostenido esa tendencia al alza y, en las últimas citas electorales, no deja de languidecer.

Desde el 21-D, se han celebrado las generales del 28 de abril y las municipales del 26 de mayo. Sus resultados en Cataluña no difieren demasiado de los de citas anteriores. En el 28-A, Cs apostó por Arrimadas como cabeza de cartel, pero su tirón electoral no fue efectivo porque se quedó casi en el mismo lugar donde estaba: volvió a sumar cinco diputados y por las mismas circunscripciones —cuatro por Barcelona y uno por Tarragona— que en las generales de 2016.

En números absolutos, pasó de 378.000 a 477.000 votos y solo ganó 0,5 puntos porcentuales. La imagen es similar a la de las generales de 2015: cinco diputados y 489.000 apoyos. Su mal balance se acentúa porque Cs no aprovechó el desplome del PP, que solo logró el acta de Cayetana Álvarez de Toledo y que cuenta con los dedos de las manos su presencia en las principales instituciones catalanas: el escaño de la aristócrata, cuatro diputados autonómicos y dos ediles en Barcelona.

La dirección de Cs asume que cada elección es un mundo. Y sus dirigentes achacan resultados tan opuestos —al alza en las autonómicas y petrificados en las generales— a que su electorado practica el voto dual, como cuando en las autonómicas ganaba CiU y el PSC en las generales. Pero esa parte del análisis no se ajusta en las municipales donde admiten que crecen a “fuego lento”.

Desde su nacimiento en 2006, Cs solo ha ganado una alcaldía en Cataluña, la de Gimenells (Lleida, 1.100 habitantes). Su mejor éxito fue pactar hace una semana con el PSC para gobernar en Sant Vicenç dels Horts, el municipio de Oriol Junqueras. En total, ha registrado una ligera mejoría: ha ganado 33.000 sufragios y medio punto el porcentaje de voto. Pasa de 176 a 244 ediles y aumenta su presencia de 86 municipios a 136.

Su otra gran aportación ha sido su coalición con Manuel Valls que supuso a Cs ganar 22.000 votos en Barcelona respecto a 2015. El exministro francés puso su candidatura en el centro de los pactos electorales en Barcelona, pero su estridente ruptura por los pactos con Vox se ha convertido para Rivera en un bumerán. Valls le acusó además el pasado miércoles de “sacrificar Cataluña por ventajas electorales en España”.

Han sido cuatro meses movidos para el partido en Cataluña. Arrimadas, que rechazó presentarse a la investidura en Cataluña para no perderla, se ha ido al Congreso. Y su nuevo liderazgo en Cataluña está en el aire: Carlos Carrizosa, el líder parlamentario, no quiere sustituirla. Los partidos independentistas y del resto de la oposición les han acusado de despilfarrar su resultado del 21-D, de judicializar la política, de no dialogar y de azuzar el conflicto soberanista solo por rédito electoral.

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